viernes 4 de diciembre de 2009

CONFERENCIAS PORTEÑAS de Jacques-Alain Miller


Eres la mujer del Otro y te deseo”

Por Jacques-Alain Miller *

Eva y Adán; el primer “flechazo” de la historia humana. En realidad, tenemos datos para decir que hubo flechazo del lado de Adán, pero no sabemos si lo hubo del lado de Eva; quizás ella tuvo su flechazo más bien con la serpiente. Esto ya introduce cierta disimetría. Doy mi versión de la historia de Adán y Eva, aceptando desde ya otras posibles propuestas de interpretación. No tengo ningún dogmatismo sobre la estructura de Adán y Eva. Todos conocen la historia de la costilla a partir de la cual Dios hizo una mujer. A menudo se dice que Dios hizo a la mujer. Quizá Dios había leído a Lacan.

Además –en la versión francesa de Rachi, gran comentador de textos sagrados, que traduzco al castellano– dice que Dios lleva una mujer al hombre. Es el momento de la mirada. Dios lleva a Eva a Adán, y Adán habla. Es notable. Adán se une con Eva, pero habla. Y hay que ver en qué términos se expresa. Traduzco al castellano la versión francesa de Rachi (nombre adoptado por el rabino medieval Salomo ben Isaak de Troyes), gran comentador de textos sagrados: “Aquélla, esta vez, es el hueso de mis huesos, la carne de mi carne. Aquélla, llamada mujer, porque fue extraída del hombre”.

Si Dios había leído a Lacan, seguramente Adán no había leído a Freud, lo cual no le impide describir muy bien la elección de objeto llamada narcisista: su primera expresión es reconocerse a sí mismo en Eva, en lo que hay de común, de parecido entre él y ella. Se puede notar la ventaja que Adán tiene sobre nosotros, el resto de los hombres: él no podía confundir a Eva con su madre.

Pero esta ventaja tiene quizá un inconveniente, considerar a Eva como Dios, el padre; es decir que aceptó ser dirigido por ella. Ahora bien, Rachi nota que, si en la Biblia se emplea la palabra “aquella”, si se dice “esta vez”, es porque Eva no es la primera; ella, la primera mujer, tenía rivales. Para Rachi, eso implica que Adán, nuestro común padre humano, había tenido relaciones sexuales con animales, domésticos y salvajes, pero no quedó satisfecho con esas relaciones. El no sabía que eran “contra natura”. No hay razón para pensar que la copulación de Adán con los animales fuese contra natura antes de la aparición de Eva. No quedó satisfecho con eso, dice Rachi, hasta que conoció a Eva; en ese momento, se supone que Adán está satisfecho.

Eso, puede decirse, hace de Eva otra cosa que una hembra. Con su aparición, hay ya algo así como una transfiguración de la sexualidad. El hecho, no muy conocido, de que Adán tuviera aquellas relaciones con animales da un nuevo relieve a la seducción de la serpiente. Es interesante notar que, así, la sexualidad de Adán empieza por la perversión (N. de la R.: es posible que el autor aluda también al juego de palabras en francés utilizado por Jacques Lacan: perversion, père-version, “versión del padre”).

Y, ¿hacia dónde se vuelve Adán sino hacia el Padre? La mujer que tendrá le llega desde el Padre, en el primer flechazo. Lo interesante también es que, claramente, ella fue desprendida del cuerpo del hombre. Resulta interesante que Adán, en el momento de verla, no haya dicho: “Prefiero la cabra”; es decir que, con la primera y hasta ese momento la única, se trata de una elección de objeto. Porque ya había otras, no humanas.

No voy a continuar con todo lo que se puede deducir de ese primer flechazo. Notamos que lo primero que interesa a Adán es que ella tiene como un pequeño aire de familia. Ese pequeño aire de familia seguramente condiciona la elección del objeto narcisista, pero también condiciona la elección de objeto “anaclítica”: es decir, cuando la elección de objeto se dirige hacia la madre. En esto, encontramos la temática desarrollada por Freud en “Contribuciones a la psicología del amor”. Y debemos decir que el carácter de amor como repetición se encuentra ya en los “Tres ensayos para una teoría sexual”, en 1905.

El rebajamiento del amor por parte de Freud parece indudable cuando uno lee lo que para él es el prototipo, Vorbild, de toda relación amorosa, de todo Liebe. El prototipo de toda relación amorosa o erótica –esta palabra es mejor traducción– es un niño que toma el pecho de su madre. Si fuese ésta la definición del amor, podríamos decir que es un rebajamiento del amor. Por excelencia se define el amor como la repetición de esa satisfacción primaria.

Podemos considerar lo que hay de insatisfactorio en esta definición si la tomamos como una definición desarrollada del amor. Amar no es sólo gozar a partir de un objeto: es un cortocircuito en la definición del amor definirlo inmediatamente por la relación entre un sujeto como falto de goce y un objeto que constituye esa satisfacción; el amor desarrollado necesita que ese objeto sea encontrado en una persona; una persona, con su carácter imaginario y no puramente objetal. Esta es la ambigüedad del Liebe freudiano: por un lado, es amor; por otro, incluye el goce. El pecho, hay que decirlo, no es una persona. Por eso es tan divertida una novela de Philip Roth, el escritor norteamericano, llamada El pecho, que imagina la relación propiamente amorosa de un hombre con un pecho solo.

La escritura literaria permite hablar de un pecho como de una persona y mostrar la relación amorosa del personaje con ese pecho personalizado. Vemos esto también en Gogol, en su cuento “La nariz”, que narra el encuentro de un personaje con una nariz que anda por las calles.

Personalizar el objeto o dar más importancia al objeto que a la persona: podemos decir que en esto encontramos el fetichismo.

Brillo en la nariz

Vale la pena pensar el ejemplo que presenta Freud en su artículo de 1927, donde encontramos la elección de lo que él llama allí fetiche. Nos presenta las circunstancias accidentales, contingentes, que condujeron al sujeto a esa elección que es precisamente de la nariz. Es decir, lo que Freud llama la elección del fetiche. Es muy curioso el fetiche que Freud toma como paradigma. No toma el zapato, no toma una cosa material, sino una cosa casi insustancial: un brillo sobre la nariz, el Glanz auf der nase. Esto depende de muchas cosas, es algo infinitamente fugitivo; depende de la luz o del tiempo que tenga la mujer para ponerse un poco de polvo. Y ése es el ejemplo paradigmático que toma Freud. Ese fetiche, nuestro objeto “a” como causa del deseo, se ilustra de manera abierta en ese ejemplo donde no sólo se trata de una cosa casi insustancial, o una sustancia casi inmaterial, sino que sólo depende de un juego significante. Como ustedes saben, el fetichista presentado por Freud fue educado en Inglaterra, y la frase inicial era Glance on the nose, es decir, “una mirada sobre la nariz”, y por homofonía y por el malentendido de la traducción, se produce lo que Freud llama un fetiche.

Esto demuestra la tesis lacaniana de que el significante estructura el deseo. Ese fetiche se produce por una homofonía entre dos lenguas. En el ejemplo, el fetiche es la nariz pero, como dice Freud, en cuanto desplazamiento de la nariz debajo de las faldas. En esto el fetiche freudiano es un recuerdo encubridor y constituye lo que Freud llama un sustituto del pene, no de cualquiera, sino que esa nariz debajo de las faldas es un desplazamiento, un sustituto de un pene que no existe. Esta es la paradoja: esa nariz debajo de las faldas es un murciélago que, a la luz del día, no existe sino desplazado; a la luz del día, la nariz debajo de las faldas no existe como tal. Es decir que se trata de algo que se esconde en el Otro, algo que no puede soportar la luz del día, algo que no existe sino en cuanto escondido. Y, en el momento en que se trata de verlo, no es nada más que un brillo.

Esto no es un síntoma, un fetiche no es un síntoma, no hace en absoluto mal. Un brillo sobre la nariz no es demasiado difícil de encontrar en una mujer. Los fetichistas freudianos pueden estar muy contentos porque esto les facilita el deseo. Por ejemplo, sólo es necesario obtener de una mujer que no se ponga polvo en la nariz. No sé si Adán hubiera querido a Eva con la nariz brillante. Además, el fetiche freudiano se produce entre dos significantes, es la estructura de ese malentendido la que lo produce. Todo lo que Freud, en Contribuciones a la psicología del amor, presenta como condiciones de amor se exhibe también entre dos significantes, como algo que emerge entre dos.

Madre, puta

En la primera de las “Contribuciones...”, nos ofrece la conjunción entre la significación de la madre y, para decirlo rápidamente, la significación de la puta. En su segunda contribución, nos presenta, al contrario, la disyunción entre la significación de la madre y la de la puta. Lo importante es que se trata de un juego entre dos significantes; ésta es una estructura común, donde lo que toma el lugar de causa, como objeto, siempre se produce entre dos significantes.

La temática de la condición de amor ya se presenta en el primer texto de Freud a partir de dos condiciones articuladas: la del tercero perjudicado, y las que Freud llama Dirnenhaftbarkeit, que puede traducirse como la “condición de puta”.

El perjuicio al tercero es la primera condición destacada por Freud en el tipo peculiar que nos presenta en la primera de las “Contribuciones...”. Se trata de un sujeto para el cual la Liebesbedingung, la condición amorosa, es que la mujer en cuestión sea de otro hombre. Esto se articula con la segunda condición que, dice Freud, es secundaria y no se encuentra sin la primera: que no se trata de una mujer muy fiel; es decir, que sea una mujer de mala reputación. La palabra que Freud utiliza, Dirne, se traduce como “mujer de mala reputación”, “mujer ligera”.

En la ópera Carmen, por ejemplo, esto es representado en el personaje de la cigarrera mediante el humo. Mujeres ligeras, fuman y el humo representa el carácter mismo de su vida sexual. Estas son las dos condiciones. Freud da una interpretación edípica que construye a partir de la conducta del sujeto en cuestión: la sobreestimación que hace del objeto y la voluntad del sujeto de salvar a esa mujer de la pérdida. Freud, de manera extraordinaria, demuestra en el tema de la salvación el equivalente de tener un niño. No retomaré esto que ya está muy comentado.

Creo que hay otra interpretación que la puramente edípica, una interpretación más general a partir de la cual la edípica parece particularizada. Esta interpretación se vincula con el hecho de que, ya en Adán, es Dios el que le lleva a Eva; allí también la temática es la de la mujer que pertenece al Otro. Y ese otro hombre del cual Freud habla, ese tercero, no es un doble del sujeto en cuestión, al contrario, no se trata de que el sujeto tenga celos de ese hombre. Porque, y esto es fundamental, ese hombre es necesario por cuanto es el que tiene derecho a la mujer en cuestión.

Ese marido, digamos, tiene el derecho de su lado y es fundamental para el sujeto estar en una relación ilegítima. El otro hombre, del cual Freud no habla, no es un doble del sujeto sino el propietario legítimo de la mujer. De tal manera que la mujer aparece como un bien, un tener de ese otro que merece ser llamado Otro, porque no es un doble del sujeto sino alguien que tiene el derecho de su lado, estando la mujer en la posición de un bien, del tener, del haber de ese hombre, su posesión.

Aquí, creo, puede leerse inmediatamente una disyunción entre el derecho y el goce. En esta configuración, la condición del acceso al goce es no tener derecho a; tener derecho a una mujer mata el goce. El libro 3 de Gargantúa y Pantagruel está ocupado enteramente por la cuestión que se plantea Panurgo: “Quiero casarme pero, si me caso, voy a ser corundo”. Las trescientas páginas están dedicadas a esa cuestión, central: que tener derecho legal a una mujer asegura que el goce, el goce de ella, estará en otro lugar. Se ve que sólo se puede tener acceso al goce a través de la infracción a la ley. Esto tiene una vertiente positiva: el sujeto necesita la interdicción del Otro, el sujeto necesita al Otro para que el Otro pueda indicarle el camino del goce.

Ya en la condición llamada del tercero perjudicado tenemos un ternario: el sujeto, el Otro, tachado o no, según se lo considere desde el ángulo del tener o del engaño, y el objeto, presente en la persona que debe tener una relación con ese Otro. Para ser interesante, debe ser el objeto del Otro, debe ser tomado del Otro: esto es lo que le da valor. Y, a propósito de la vida erótica, no hay un término que se encuentre más en Freud que Wert, “valor”. Siempre hay que saber el valor del objeto, es decir, lo que el Otro está dispuesto a pagar por él. En otros tiempos era más fácil saberlo, por ejemplo, por una estimación en cierta cantidad de camellos, etcétera, lo cual permitía orientarse en el mundo erótico de manera clara. Tratándose de camellos, era más difícil la hiperinflación.

Es claro que en Freud no se trata sólo del papel, famoso, de la denegación, la Verneinung, del juicio de existencia, y del juicio de atribución, sino que en la vida erótica se trata de la cuestión del juicio de valor. Lacan ha desarrollado la cuestión del juicio de valor a propósito del goce mediante la oposición de valor de uso y valor de cambio. Cuando Lacan desarrolla estas dos categorías, puede apoyarse en el Wert freudiano. Freud mismo habla de Sexualwert, del valor sexual. Y siempre encontramos en Freud el término “rebajamiento”, que es un término de valor, o “sobrestimación”. La libido freudiana es el valor psíquico, a partir de lo cual puede pensarse lo que da valor.

Hice una pequeña investigación sobre la palabra Dirne (prostituta), que utiliza Freud; la hizo en realidad alguien que trabaja conmigo, Franz Kaltenbeck. Yo supuse que esta palabra se encontraría en el Fausto, de Goethe, y efectivamente se la encuentra y en un momento muy destacado. Se trata del momento en que Fausto habla por primera vez a Margarita, y dice “Meine schönes Fräulein” (“Hermosa señorita”), a lo que Margarita responde: “Yo no soy señorita ni hermosa”. Más tarde, cuando Mefistófeles la visita en casa de Marta, también la llama Fräulein, y Marta dice: “El señor te toma por una señorita”. Y ella responde: “Soy sólo una pobre jovencita...”. Esos son los términos: Fräulein (señorita), Blutjung (jovencita). Pero, cuando Margarita no está, Fausto dice en el tono más imperativo a Mefistófeles: “Escucha, debes procurarme esa Dirne”. Este es el empleo de Dirne: a la chica, le dice “Fräulein”, etcétera, y al Otro le dice: “Tú debes procurarme esa Dirne”. Hay varios otros ejemplos. Lo interesante del término, que conocemos gracias a la investigación de Kaltenbeck, es que se trata de una palabra utilizada desde el siglo XVI, que antiguamente significaba “mujer pública”, “puta”, “prostituta”.

Freud toma el tema de Dirne como una repetición desplazada de la madre, por cuanto hay una infidelidad de la madre hacia el niño con el padre, con el partenaire sexual. Pero esto se puede leer de otra manera. Esa supuesta Dirne está sufriendo una difamación –tomo a Lacan–, la difamación de la mujer. Cuando se dice Dirne, se trata de la siguiente condición de amor: que la mujer en cuestión no sea toda para el sujeto; es una versión de la exigencia de que la mujer no sea toda para poder reconocerla como mujer.

Esta separación entre propiedad y goce es una separación entre el orden del significante, necesario para constituir el derecho, y aquello que escapa, como goce, a la captura por lo simbólico.

Es una manera de decir que, en el nivel del goce, la mujer se escapa, la mujer huye. De este modo, las mujeres son infieles, aun cuando sean fieles. Son esencialmente infieles.

Quizá sea una estupidez, una burla, una ingenuidad necesaria decirle a una mujer: “Tú eres mi mujer”. Lo único serio que se le puede decir, y esto es una generalización de lo que Freud presenta con las condiciones del tercero perjudicado y de la Dirnenhaftbarkeit es: “Tú eres la mujer del Otro, siempre, y yo te deseo por cuanto eres la mujer del Otro”. Todo lo dicho por Freud sobre la vida amorosa confluye en la temática de que la mujer, para ser reconocida, debe serlo del Otro.-



(*)-Texto publicado en el libro Conferencias porteñas I de Jacque-Alain Miller; Bs.As.. Paidos, 2009.

Fuente: diario Pagina 12.http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-132672.html

lunes 30 de noviembre de 2009

Entrevista a Judith Miller -diario Clarin-

http://www.clarin.com/diario/2009/11/29/sociedad/s-02051171.htm

CULTURA: ENTREVISTA JUDITH MILLER FILOSOFA

"Cuando se echa el síntoma por la puerta vuelve por la ventana"

La hija de Lacan, filósofa y presidenta de la Fundación del Campo Freudiano, sostuvo la vigencia absoluta del psicoanális. Y dijo que su padre ya predijo en 1973 la crisis financiera actual.

DE VISITA. MILLER VINO A BUENOS AIRES A PRESIDIR UN ENCUENTRO SOBRE EL CAMPO FREUDIANO.

Es difícil saber lo que es un padre y también lo que es una madre..." Dice una intrigante Judith Miller, hija de Jacques Lacan, esposa de Jacques Alain Miller. Pero no se refiere a la pesada herencia psicoanalítica de su padre sino que las palabras surgen ante la pregunta sobre la paternidad que ostentan presidentes como Sarkozy y los Kirchner en países donde el psicoanálisis es una característica constitutiva de sus identidades. Judith Miller vino a Buenos Aires al XVI Encuentro Internacional del Campo Freudiano y al Encuentro Americano de Psicoanálisis Aplicado de Orientación Lacaniana, organizados por la EOL. En el octavo piso del hotel Plaza, Judith acomoda su elegancia parisina y habla de su padre, la persona a la que le debe tantos agradecimientos como reproches.

Han pasado 28 años de la muerte de Jacques Lacan. ¿Cómo ha envejecido su obra psicoanalítica? ¿Siguen vigentes sus palabras?

No entiendo. No puedo entender su pregunta porque todo esto tiene tanta actualidad, no sólo para mí, sino para cada persona. Cuando veo el esfuerzo que tenemos que hacer aún hoy para entender que Lacan en 1973 ya hablaba de la crisis que vivimos hoy y ver que eso no fue una profecía. El ha entendido la lógica del capitalismo. Hoy estamos sorprendidos por la crisis, pero Lacan dijo que no podía ser evitada: "hay un cambio del capitalismo que conduce a una reedición de sí mismo a través de una actividad que no tiene nada que ver con el desarrollo de un historial que será puramente financiero". Y concluía diciendo que eso iba a tener un efecto. Yo no podía entender cuando él decía que "somos todos proletarios". Yo no soy proletaria, soy parte de la burguesía. Pero tenía razón, hay una precarización general, mundial, de cada uno, que corresponde al desarrollo actual del capitalismo y que él ha entendido hace más de 40 años.

¿Y cómo se prepara al analista de hoy frente a esta precarización?

Es difícil. No formo parte de los que tienen que hacer eso, pero los analistas lacanianos tienen que inventar, recibir las sorpresas que puedan aparecer en la clínica de hoy. Eso no es nuevo, Freud ya había dicho que el psicoanálisis marcha con el mundo; y Freud en sí mismo ha visto que por ejemplo la histeria, desde que el psicoanálisis empezó a ser practicado, ha cambiado. Cada histérica, a partir del momento que hay un vínculo analítico, encuentra otras vías para resolver su pregunta, su enigma. Lacan decía en chiste que la histérica es histórica. El chiste juega con las coincidencias. La novedad permanente es la enseñanza de Lacan. Pero no quiero que sea equivalente a decir tenemos únicamente a la enseñanza de Lacan y no tenemos que hacer nada más que repetir lo que él ha dicho. Los analistas y la gente que trabajan con ellos, los analizantes, particularmente, me parece, participan de una búsqueda al nivel clínico, de la doctrina analítica, a cada nivel que hace parte de las luces lacanianas.

Usted se refería a las sorpresas que llegan al diván y para las que tienen que prepararse los analistas. ¿Cuáles serían?

La definición de una sorpresa es que es imprevisible. La profesión necesita una formación larga, amplia, intensa, profunda, que a la vez implica que los analistas siguen sabiendo que tienen que no saber. Y saben que ellos no saben lo que van a encontrar, ahí está la sorpresa. No es fácil eso, porque hay que ser uno mismo, muy bien analizado, quizás reanalizado, para mantener esta disponibilidad, esta capacidad de aprender una nueva cosa. Lo he visto con mis ojos en mi propia familia, no sólo con mi padre, también con otros analistas que estaban muy viejos, muy cansados, y que han seguido trabajando hasta el último día porque estaban de pie. También por mi padre: Lacan ha trabajado hasta el último día.

Y qué hace un analista cuando en su consultorio llega un empleado de Telecom donde se han suicidado 26 personas?

Pienso que constituyen una epidemia de suicidios los de France Telecom. Encarna lo que Lacan llamaba la precarización generalizada de cada uno en el momento de la historia humana que conocemos, en la cultura globalizada. Aunque tenemos el progreso de las tecnologías, el desarrollo de la ciencia, el malestar de la cultura persiste. Quizás porque tenemos todo eso, el malestar sigue, no hay liberación. Hay consecuencias también de lo que se llama el progreso, y es por eso que Lacan no se decía progresista y Freud tampoco. Pienso que el malestar está en el corazón del hecho de que estamos condenados a ser humanos.

¿Este momento de crisis general repercute también de modo singular en la consulta al analista?

Es evidente. Creo que fue así en cada época, no hay tantos períodos que hayan separado las épocas de la historia freudiana, pero creo que la Primera Guerra fue un momento importante para la obra de Freud. La Segunda Guerra también fue muy importante y Freud había previsto todo el horror que iba a producirse, en su obra de 1920 La psicología de las masas. Él había hablado de los que sería el fascismo antes de que se produjera.

Se repiten las voces que aseguran que los jóvenes latinoamericanos no pueden avizorar el futuro... ¿El psicoanálisis piensa en el futuro?

En primer lugar no conozco ninguna persona que no esté pensándose a sí misma en el futuro. Ahora, quizás un niño que no sabe cuál será su propio futuro, eso es diferente. Hay una angustia especial. Hoy los jóvenes conocen esta angustia. Quizás ellos no pueden decirla, pero tienen esta angustia. Es importante permitir a cada uno acercarse para ver de qué se trata esa angustia. Pero no podemos decir que ellos no tengan la dimensión del porvenir. Es una paradoja del capitalismo. Hoy, cuando el capitalismo trabaja cada día más sobre el tema de la seguridad, la inseguridad aumenta. Y de una cierta manera la infelicidad del capitalismo es que cuando empieza a trabajar sobre un punto para suprimirlo, lo refuerza. Es así para la exclusión, la segregación, todos los medios que se toma en el cuadro del capitalismo refuerzan la segregación. Y la precariedad aumenta en la medida que aumenta la seguridad, la promesa de seguridad. Pero pensar una vida sin seguridad, es pensar la vida como la muerte. Y, estar muerto para vivir bien es una paradoja también.

Existen terapias como las de las neurociencias que proponen tratamientos acotados. ¿Qué respuesta tiene el psicoanálisis ante el pedido de terapias breves?

Las neurociencias proponen tratamientos más breves, más cortos. Es verdad que el efecto de un análisis no es de normalizar a nadie. Un análisis saca a la luz la singularidad de la persona que ha consultado. Es muy difícil saber quién soy yo. Una experiencia analítica permite ubicar cuál es mi deseo; si quiero lo que deseo. Es decir ubicar la división que cada uno tiene. Eso toma tiempo, es completamente antipático al apuro contemporáneo. Queremos ahora, inmediatamente lo que esperamos y es difícil de no ceder a este apuro. Pero el psicoanálisis no puede ceder a eso. Es una trampa. Cuando se echa el síntoma por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. Ese es un principio fundamental del funcionamiento de la repetición.

martes 6 de octubre de 2009

Jornadas APM: "Múltiple interés del psicoanálisis"



Asociación de Psicoanálisis de Misiones

IV Jornadas anuales

Múltiple interés del Psicoanálisis

Programa


Viernes 9 de octubre


17 hs. Acreditaciones.

18 hs Apertura.

* Lorena Danieluk. Presidente de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones.

18,15 hs. Mesa de módulos de investigación.

*El dualismo pulsional en Freud, por Germán Tor. (Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

*Recepciones y resonancias del psicoanálisis en la Argentina, por Rodrigo Cibils. (Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

Coordina: Berta Chemes.

(Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

19 hs. Mesa de módulos de investigación.

*El derecho y el revés, por Claudia Espínola.

(Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

*La formación del analista, una respuesta posible, por Adriana Gómez

(Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

Coordina: Claudia Fernández

(Asociación de Psicoanálisis de Misiones)

19,45. Break

20 hs. Presentación de la revista "Arteira" de la Sección Santa Catarina de la Escola Brasileira de Psicanalise.

Invitada: Laureci Nunes (Miembro del Consejo editorial y Miembro de la E.B.P. y la Asociación Mundial de Psicoanálisis.)


20,30 hs. Presentación del libro

“Resonancia y silencio. Psicoanálisis y otras poéticas” de Enrique Acuña.

(Miembro del Centro Descartes y Director de enseñanzas de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata, Miembro de la EOL y AMP, Docente del Instituto Oscar Masotta)

Dialogan con el autor:

*Leticia García (Coordinadora del Seminario de Investigaciones Analíticas de la Asociación de Psicoanalisis de La Plata)-

*Osvaldo Gómez (Director de la Asociación de Psicoanalisis de Paraguay "Arandu”)

*Lorena Danieluk (Presidente de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones)-

*María Isabel D’Andrea (Docente del C.I.D. Corrientes-Chaco del Instituto Oscar Masotta)

* Christian Gómez (Coordinador de la Delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta)



Sábado 10 de octubre

9 hs. Mesa de módulos de investigación

*Efectos terapéuticos, algunas variaciones, por Lorena Danieluk.

*Actualidad del síntoma, por Christian Gómez

Coordina: Julieta Ríos


10 hs. Intervención.

*¿Qué queda del estructuralismo en el psicoanálisis?. Por Leticia García.


10,30 Hs. Conferencia.

*Del caso a la causa. Por Enrique Acuña.


*12 hs. Cierre.

Lugar: Museo Provincial de bellas Artes “Juan Yaparí”.

Sarmiento nº 319 Posadas.

Informes: (03752) 15 82 71 89/ apm_posadas@hotmail.com

Visite el blog de la APM: www.apm-blog.blogspot.com

HAIPYRE: www.iomposadas.blogspot.com

Presentacion del libro Resonancia y Silencio en las IV Jornadas de la Asociación de Psicoanalisis de Misiones












La Asociación de Psicoanálisis de Misiones (A.P.M.), en el marco de sus IV Jornadas Anuales "Múltiple Interés del Psicoanálisis",

tiene el agrado de auspiciar la conversación sobre el libro:


Resonancia y silencio

-Psicoanálisis y otras poéticas -

(Ediciones de la Universidad Nacional de La Plata, 2009)


de Enrique Acuña.

(Miembro del Centro Descartes y Director de enseñanzas de la Asociacion de Psicoanalisis de La Plata, Miembro de la EOL y AMP, Docente del Instituto Oscar Masotta.)

Conversan con el autor:

*Leticia Garcia (Coordinadora del Seminario de Investigaciones Analíticas de la Asociación de Psicoanalisis de La Plata)

*Osvaldo Gómez (Director de la Asociación de Psicoanalisis de Paraguay "Arandu")

*María Isabel D’Andrea (Docente del C.I.D. Corrientes-Chaco, Instituto Oscar Masotta)

*Lorena Danieluk (Presidente de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones )

*Christian Gómez (Coordinador de la Delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta)

fecha: 9 de octubre, 20 hs.

Museo provincial de Bellas Artes Juan Yaparí

Sarmiento Nº 319 - Posadas (Misiones)-

Informes: (03752) 15 82 71 89/ apm_posadas@hotmail.com

www.apm-blog.blogspot.com

www.iomposadas.blogspot.com

Presentación de tapa

Enrique Acuña realiza en este libro una retrospección guiado por nudos de su experiencia de lectura y enseñanza, de clínica y trabajo institucional. El objeto que está en juego es el psicoanálisis, tal como fue transfigurado por Jacques Lacan.

El autor es juez y parte del resultado de un trabajo que lleva décadas, al que ha contribuido y contribuye con publicaciones y cursos realizados en diversas ciudades.

El tono del libro, con sus modulaciones, logra un ímpetu que se invierte en la ironía, se interrumpe en la elipsis y diverge en sus paradojas, porque así se lo exige lo que muestra. El recorrido de esta retrospección es una respuesta a la pregunta por la formación de un analista en nuestro país y en nuestra época: los temas que fueron intervenciones, las referencias que se ponen en juego cada vez, las digresiones exigidas por una política de enseñanza.

Sigmund Freud llama la atención sobre la singular predilección de los sueños por los detalles poco atendidos; de la misma manera podemos reconocer una enseñanza por la misma predilección por los detalles: el lector lo comprobará en este libro. Enrique Acuña ha encontrado un estilo particular, una forma de nadar en el mar de los nombres propios.-

Germán García

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Sumario

PREFACIO

• Que se diga. Hacia un nuevo silencio

I. CLÍNICA CRÍTICA

• Lo real miente en el síntoma

• Desclasificar. Un destino para lo singular

• Freud y la captación de la angustia por el síntoma

• Las psicosis en clave de adicción

• Hecho para gozar. El cuerpo escrito en Anaïs Nin

• Configuraciones poéticas para una melancolía. De Lautréamont a Pizarnik.

II. HORIZONTES CERCANOS

• Políticas: del híbrido al capitalista y retornos

• El viejo mundo nuevo. La sociedad del acto analítico

• Semblanzas reales. De los meteoros a Internet

• Oscar Masotta y lo tragicómico: una versión del exilio

• El muro –entre cátaros y preciosas–

• La confesión y el dispositivo analítico. Lo indecible y el secreto

• La paradoja del enseñante: Lacan con Russell

III. ESCRIBIR LEYENDO

• Borges y la extimidad en El Aleph

• De la tragedia a la parodia: cuentos argentinos

• Infancias de Lewis Carroll .

• El sin-nombre. Locura en Van Gogh

• Entre balas. Germán García y la cuestión Literal

• Mario Teruggi y el cristal de una lengua

IV. ECOS Y HUECOS

• Declinaciones de un sobreviviente. Psicoanálisis frente a la dictadura

• Béla Szèkely: la excepción judía y el psicoanálisis

• Hacia una experiencia de la hystoria. El pase a la Argentina

• Jacques-Alain Miller: Aquel que fui o cómo volver al futuro

• Alguien habla. Poética analítica o desierto de la ciencia

V. ENVÍO

• H, soledad del sinthoma

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lunes 14 de septiembre de 2009

MESA DEBATE

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ASOCIACION DE PSICOANALISIS DE MISIONES -APM-

PRESENTA LA PROYECCIÓN EN POSADAS DE

"LA BRUMA"

-tatachiná-

guión y dirección de Enrique Acuña y testimonios de las comunidades guaraníes

Mesa redonda

Participan

Ana María Gorosito -etnologa-

Christian Gómez -psicoanalista-

y Miembros de las comunidades guaraníes

Coordina

Lorena Danieluk

Sábado 19 de septiembre

15 hs.

Museo Provincial de bellas Artes Juán Yaparí.

Sarmiento Nº 319. Posadas.

-Entrada libre y gratuita-

Informes: apm_posadas@hotmail.com/ (03752) 15 58 40 18

Auspicia: Subsecretaría de cultura de la Provincia de Misiones


video

domingo 13 de septiembre de 2009

"TUVO QUE INTERVENIR DE PRISA".Germán García

Al cumplirse treinta años de la muerte de Oscar Masotta, Germán García traza una semblanza de aquel hombre que “había empezado un poco tarde” y que “tuvo que intervenir con prisa en diferentes momentos de la cultura de Buenos Aires”. Masotta murió a los 49 años.




















Por Germán García

Oscar Masotta había nacido en Buenos Aires el 8 de enero de 1930 y murió en Barcelona el 13 de septiembre de 1979, unos meses antes de cumplir los cincuenta años. En cierto sentido había empezado un poco tarde (publicó su primer libro a los treinta y cinco años) y tuvo que intervenir con prisa en diferentes momentos de la cultura de Buenos Aires para producir períodos que no se confundirían con los que dictaba la política del país.

Dante, a los treinta y cinco años, se encontraba en una selva oscura. Oscar Masotta empezaba a salir de una selva similar en la que se había extraviado unos años antes, cuando en poco tiempo se encuentra separado de su primera mujer, muere su padre y hace un intento de suicidio. Esto ocurría en 1960, aunque dos años antes se había casado, había vuelto a relacionarse con la facultad a través de la revista Ruba que dirigía José Luis Romero y dirigía con Jorge Lafforgue una colección de literatura argentina auspiciada por la Secretaría de Cultura de la Nación.

La fortuna familiar

Roberto Arlt, yo mismo habla del rechazo que experimentaba Oscar Masotta frente al mito de la “clase media”, con sus valores de moderación, sacrificio y estudio. Esa vida entre, de los que se conformaban con no ser ni ricos ni pobres, ni vulgares ni refinados, ni cultos ni analfabetos. La diosa fortuna no lo había favorecido: su infancia había transcurrido entre Caballito y Villa Luro. Su familia llegó hasta Villa del Parque. Parecía haber aceptado su destino: se recibió de maestro en la Escuela Normal Mariano Acosta, pero la ocurrencia de la hispanofrancesa Elena de Souchère, que había publicado en Les Temps Modernes un artículo titulado “¿Dieu est-il antiperoniste?”, se convirtió en una jugada de la suerte que le cambió la vida. En una escuela de barrio, Oscar Masotta propuso una redacción que tendría que responder a la pregunta “¿Dios o Perón?”. Esto ocurrió un poco antes de la Revolución Libertadora de 1955, en pleno enfrentamiento entre Perón y la Iglesia, y fue una ocurrencia inspirada en Elena Souchère que le costó el trabajo.

Por entonces ya había leído, además de a Sartre, a novelistas como William Faulkner y Ernest Hemingway. Quería ser escritor y llegó a escribir algunos relatos y poemas.

Pero será el ensayo, ese género melancólico creado por Montaigne frecuente entre nosotros, lo que lo lleva a la revista Centro desde 1953. Poco después se encuentra en la revista Contorno, realizada por Carlos Correas, J. J. Sebreli, los hermanos David e Ismael Viñas, Noé Jitrik, Adolfo Prieto, León Rozitchner, Ramón Alcalde, Adelina Gigli y otros.

Sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras, comenzados antes de los veinte años, le habían facilitado la pertenencia a un grupo que llegaría a gravitar de manera decisiva en la cultura argentina. Grupo al que un crítico llamó “los parricidas”.

En 1955, con la caída de Perón, se integra al periódico Clase Obrera, del Movimiento Obrero Comunista, orientado por Rodolfo Puiggrós hacia un encuentro con el peronismo de la resistencia.

En 1956 se acerca de nuevo a la Facultad de Filosofía, en otro intento por obtener un título.

La carta forzada

La “crisis” de 1960, de la que hablé al comienzo, alejó a Oscar Masotta de sus amigos de antaño y lo llevó a frecuentar el psicoanálisis de manera más decidida. Ya en el número 13 de la revista Centro (1959) publica “La fenomenología de Sartre y un trabajo de Daniel Lagache”, donde en una extensa e inesperada nota se refiere a la importancia institucional, política y epistémica de Jacques Lacan. Hay que tener presente que los célebres Escritos de Jacques Lacan se publicarán en libro recién en 1966. Hasta ese momento circulaban en revistas especializadas. Según Oscar Masotta, fue Pichón Rivière quien le facilitó estas revistas. Y, en efecto, es el Instituto de Psiquiatría de Pichón Rivière donde dicta su conferencia “Jacques Lacan y el inconsciente en el fundamento de la filosofía” (editada un año después, en 1965, en la revista Pasado y Presente, de la ciudad de Córdoba).

En ese año publica su primer libro: Sexo y traición en Roberto Arlt. Libro donde se lee entre líneas el ajuste de cuentas con su familia y la conclusión de lo que había iniciado con la revista Contorno (que hizo de Arlt una contraseña de la distancia con Borges). Muchos años después, Masotta lo confirmó cuando me dijo que no abandonaría “su costumbre inveterada de no escribir sobre Borges”.

El libro sobre Arlt está dedicado a Renée Cuellar, una bella artista cuya capacidad para “crear” obras de diversos pintores era legendaria.

Una vez más la Universidad parecía venir a la ayuda de Oscar Masotta: junto al arquitecto César Janello, funda el Centro de Estudios Superiores de Arte de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, donde es nombrado investigador con dedicación exclusiva y organiza un seminario sobre lingüística y semiótica. En 1966, el golpe de Estado del general Onganía termina con el proyecto.

Masotta se refugia en el ámbito del Instituto Di Tella, donde dicta conferencias sobre arte pop y semántica. Viaja a Nueva York y por intermedio de Marta Minujin conoce a artistas pop, entre ellos George Segal y Roy Lichtenstein. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York dicta conferencias sobre la plástica argentina de vanguardia.

En Francia se presenta con el mismo tema en el Instituto de Altos Estudios para Latinoamérica en la Universidad de París.

En el Di Tella forma un equipo con Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Leopoldo Maler. Por el golpe de Onganía se retrasa un ciclo de Happenings, que serán realizados poco tiempo después. (Véase Revolución en el arte, compilación de Ana Longoni que reúne los trabajos de Oscar Masotta en este período, con un excelente estudio preliminar.)

Lacan, una salida

Cuando el 11 de diciembre de 1966 Jacques Lacan dedica sus Escritos a Oscar Masotta, revela conocer su trabajo por el psicoanálisis en Buenos Aires. Y esto en un momento que a los mismos analistas no les parecía evidente. Es que la base con la que contaba Masotta estaba formada por una mayoría de psicólogos, excluidos por derecho de la práctica del psicoanálisis. También había sociólogos, filósofos y lingüistas. No faltaban escritores y médicos. Para el psicoanálisis establecido era una bifurcación que no atentaba contra el monopolio de la “clínica”, verdadera base de la economía.

Pero Oscar Masotta quería convertir a los psicólogos en psicoanalistas, consecuente con Sigmund Freud, que se negaba a que el psicoanálisis fuese un capítulo de la psicología general. Y también con la Escuela Freudiana de París fundada por Jacques Lacan, abierta al análisis laico.

El problema de Oscar Masotta era responder a esta pregunta: ¿cómo un psicólogo podría convertirse en un psicoanalista? Tenía que analizarse, conocer la doctrina y su historia, controlar su práctica, integrarse en un proyecto de difusión y enseñanza.

Mientras tanto Oscar Masotta realizaba grupos de estudios donde no faltaban Ferdinand de Saussure, Claude Lévi-Strauss, Roland Barthes, Roman Jakobson y Emile Benveniste.

Por otro lado, la lectura de Sigmund Freud y Jacques Lacan, con referencias a Melanie Klein, Sandor Ferenczi y de los más diversos artículos que aparecían citados por Jacques Lacan.

En 1969 realiza un seminario en el Instituto Di Tella que será publicado como Introducción a la lectura de Jacques Lacan y se convertirá en el primer libro sobre ese autor escrito en nuestra lengua.

Ese mismo año realiza el primer “Congreso lacaniano”, en una quinta de Monte Grande, que será seguido de un II Congreso lacaniano en el Centro de Medicina de Buenos Aires.

En 1971 sale el primer número de Cuadernos Sigmund Freud y comienza a publicar, con Jorge Jinkis, la colección Los casos de Sigmund Freud. Realiza conferencias sobre psicoanálisis y en 1972 dicta el seminario “Edipo, castración y perversión”, en la cátedra de psicopatología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Esa vez no fue a buscar un título y una multitud de alumnos lo siguieron hasta sus cursos particulares.

En 1973 el Instituto Goethe y la Asociación Argentino-Alemana lo invitan a organizar el Homenaje a Sigmund Freud que se realiza en la Facultad de Medicina de la UBA.

Un año después, el 28 de junio de 1974, Oscar Masotta nos invita a firmar el acta de fundación de la primera escuela de orientación lacaniana que existió en los países de nuestra lengua.

La diáspora y el final

Oscar Masotta había encontrado una salida, se había convertido en un psicoanalista capaz de despertar en otros el deseo de llegar a serlo y había ido más allá de lo que el destino familiar tramaba para su vida.

Pero, como dijo Witold Gombrowicz, hay veces en que un país va para el lado opuesto al que deseamos. Si no se puede cambiar de país –como fue dicho– se cambia de conversación. Masotta cambió de país y siguió con la conversación que había encontrado en Jacques Lacan.

Junto a su mujer, Susana Lijtmaer, el mismo año en que fundó la escuela se instaló en Londres. Luego se trasladó a Barcelona, donde tuvo una hija y vivió hasta el fin de su vida.

En España realizó una intensa actividad de organización y enseñanza. Promovió la traducción de Jacques Lacan y publicó algunos libros más.

A treinta años de su muerte recordemos una reflexión de Oscar Masotta en una carta pública enviada a sus amigos: “Estuve pensando hace poco el destino de la literatura de quienes, como nosotros, sólo disponemos de los analistas como audiencia. Temible. Sólo tendremos lectores dentro de veinte años (un escritor de otro tipo puede fantasear a su audiencia en términos de cientos de años) si la banda que hoy nos lee se mantiene hasta mañana. Como se ve, mi lamelle no carece de motivos para inducir vuestra investigación. ¿Pero qué es lo que hace que una banda pueda articular las oscuridades de hoy en una ciencia del porvenir?”.

La banda se extendió, se organizó de diversas maneras, pero las oscuridades de entonces no se han convertido en las claridades del presente. Después de todo, se trata de metáforas y yo estoy recordando a un amigo.

Ahora, en ausencia de Oscar Masotta vale la pena citar lo que afirmaba sobre el estilo de Jacques Lacan en un momento en que para muchos era un obstáculo insalvable: “Se dirá: el mismo estilo cerrado, elíptico, juguetón, oracular, laberíntico de los Ecrits. Lacan contesta con orgullo que bastaron diez años ‘para que lo que escribo se torne claro para todos, lo vi con mi tesis en la que sin embargo mi estilo todavía no era cristalino’. Hay en Lacan, en efecto, una promoción de una cultura del oído y de la lectura, más que una vocación de los valores del texto y la escritura (...). Textos lagunares resultado del bien escribir que remiten a sus seminarios; a saber, el lugar desde donde Lacan habla. ¿Para quién? Para psicoanalistas en primer lugar, pero también para quien haya sabido, podido o querido leerlo”.

Está claro que Oscar Masotta a la vez que trazaba el recorrido de su salida particular sabía borrarse para promover la lectura de ese Virgilio que fue Lacan para la orientación definitiva de su vida.

lunes 7 de septiembre de 2009

Resistencia de las "bellas palabras"



Resistencia de las “bellas-palabras”
Por Christian Gómez

“Pero conviene preguntarse si el valor terapéutico de la cura depende del carácter real de las situaciones rememoradas o si el poder traumatizante de estas situaciones no deriva mas bien del hecho de que, en el momento en que se presentan, el sujeto las experimenta inmediatamente bajo la forma de mito vivido...”

Claude Lévi-Strauss. La eficacia simbólica


¿No es acaso sensible –se pregunta Jacques Lacan- que un Lévi-Strauss, sugiriendo la implicación de las estructuras del lenguaje y de esa parte de las leyes sociales que regula la alianza y el parentesco conquista ya el terreno mismo en que Freud asienta el inconsciente?


La “eficacia simbólica”, para Lévi-Strauss, radica en la acción misma de la estructura del lenguaje, allí donde las palabras tocan los cuerpos en una transformación del sufrimiento. Inefable primero, pero vuelto asequible por el canto del chamán en la ceremonia de curación que el etnólogo estudia en las poblaciones aborígenes de América del sur.

Qué se da a ver.

El día sábado 15 de agosto se llevó a cabo la proyección del film documental La bruma-Tatachiná-(*) en la localidad de El Soberbio, provincia de Misiones. Al finalizar la misma tubo lugar una charla en la que participaron junto al director, Enrique Acuña, representantes de la comunidad de Pindó Poty así como también aquellos que asistieron en carácter de espectadores.


La película eleva los ojos -mas bien la mirada-, de un niño Mby ‘a (tal vez Julián) envueltos en el humo. Ojos que asoman como un latido que en la fugacidad rítmica del instante puntúa y hace de marco a este documento.

Un texto con algo de sentencia dice: “su corazón late con una piedra viviendo en la tierra que sangra mientras un Dios respira la bruma curando de guerras las razas.”

Reverso del turístico slogan “la tierra sin mal”, la trama de esta película causa el conflicto en el reverso que hay entre la voz de un Manifiesto politico y el sacrificio de un niño muerto a pesar de la ciencia del blanco.


La muerte de Julián, un niño de 3 años de la comunidad Mby ’a de Pindó Poty, sometido a la impotencia legislativa, política y médica del estado, trasladado e intervenido quirúrgicamente en la ciudad de Buenos Aires ante la oposición de sus padres y de su pueblo, es el eje. La lente de la cámara interpreta el guión que entre texto y testimonios ubica de manera precisa el conflicto cultural entre la cultura occidental, y las comunidades guaraníes. El límite de los discursos sobre le cuerpo y sus curación, el muro entre las palabras-almas versus la técnica científica de la medicina.

Se trata más bien de la “raza de los discursos”. Litoral entre ambas culturas cuando un hecho aparece como un vacío que socava el sistema de interpretación que puede otorgarle un sentido. Así, entre la técnica y el rezo, estos términos opuestos funcionan como aquel que hace aparecer el vacío del lado de su contrario.


El documental tiene cuatro partes articuladas: Omboyera (La creación), Tekoa (Tradición), Sapukai (Manifiesto), Ara pyahu (Tiempo nuevo).

Al comienzo, la bruma del amanecer, el sol pálido aún y un cable de alta tensión que corta el paisaje son el telón de fondo de la oración del opyguá que invoca al Dios: Ñanderú tenondeguá, nuestro padre verdadero, quien concibió el lenguaje humano antes que existiera la tierra, dándole luego nombre a las cosas. Creando así las llamas y la bruma (tatachiná).


Las palabras-alma (Ñee porá), las bellas-palabras, son mensajes del Dios que el sacerdote recibe como una revelación. Al hacer el mundo dándole nombre a las cosas, Ñanderu y sus hijos Karai ru ete, Jakairá ru ete y Tupá ru ete, son dueños de eso creado. Los rezos acompañan el buen uso del monte y en la ceremonia del bautismo al nombre del niño acompaña el nombre sagrado, correspondiente al alma buena (Ñee porá).

En la tierra lo incorrecto, arriba, las palabras alma en el único lugar que para los Mby ‘a puede concebirse como sin mal.


La pìedra que habita el corazón de Julián, arrojada por un espíritu y cuya presencia fuera revelada al opyguá en un sueño debe ser extirpada por las palabras en oración, palabras que así tocan el cuerpo y curan a partir del rezo y el ritual de la bruma (tatachina). Pero el yuru ‘a (Hombre blanco) introduce su medicina que apela a la técnica y extirpa mediante una cirugía lo que debía ser quitado por las bellas palabras.


En el debate posterior a la proyección, la intervención de Lidio Villalba, ayudante de opyguá y protagonista del film, se hace oír ante el silencio de quienes integran, un circulo que permite dar paso a la conversación. Habla de la alegría que significa para él en particular y para quienes integran su comunidad la posibilidad de que ahora sus voces y lo que ellas dicen puedan escucharse en todo lugar donde se proyecte la película.


La importancia del respeto por sus creencias religiosas, la educación y la salud, claramente enfatizadas en la película, son aspectos resaltados ahora por la palabra de Agapito Castillo, agente sanitario de la comunidad.


Función de la palabra revelada


“Ñee porá es para nosotros palabra-alma, lo que viene de mas arriba...”

Norberto Benítez- Maestro auxiliar bilingüe. Testimonio en La bruma-Tatachiná


La encrucijada médico-jurídica (1) entorno al caso de Julián interesa en tanto permite plantear la tensión, una vez mas, entre la apelación a la ciencia, que como sabemos deja fuera al sujeto, y el retorno de aquello rechazado en la eficacia de la palabra. El rezo del sacerdote apela a la eficacia de la palabra-alma de la cual se espera la curación.


Para Lévi-Strauss se trata de la articulación del proceder del médico-shamán en un sistema de creencias compartido por la comunidad. Estudia los cantos (que en el caso de los Mby ‘a estableció y tradujo León Cadogán en el Ayvu Rapyta) que constituyen el rezo a partir de su función en relación a una estructura que, vacía en si misma, se torna eficaz a partir del mito como la múltiple puesta en palabras de un número limitado de elementos.


El carácter específicamente humano que atribuye a esta acción del la estructura es equivalente a considerar la dimensión del lenguaje como universal.

Desde esta concepción el inconsciente es vacío, “puro órgano de la función simbólica”, ajeno a la imágenes y pura combinatoria significante. Es decir que a partir de un número finito de elementos es posible una combinación infinita.

Por otra parte, el vacío que deja la muerte del niño en tanto intromisión (no fue posible el ritual de la cura mediante el rezo y la tatachiná) de la medicina blanca funciona como punto de reorganización política en las asambleas y manifiestos.


No se trata, afirma Enrique Acuña, de pensamiento mágico sino una contingencia que interfiere y transforma la eficacia simbólica de un mito previo. Las revelaciones del sacerdote toman mas valor, las oraciones a cada enfermo que hace toda la comunidad o la caza y festín del Kochí (pecarí), tótem sagrado que representa parte del don que reconoce a sus hijos Ñande Ru Eté.

Función social del sínthoma que se plasma en la reafirmación de los derechos de una comunidad que hace de la apelación a las bellas palabras una resistencia.


Con el telón de fondo de los saltos del Moconá (el que todo lo traga), la jornada vivida en torno a la proyección de esta película invita a la revisión y el estudio de las diversidades discursivas a partir del respeto y la dignidad que se escucha en las voces guaraníes así como también hacer una lectura donde el psicoanálisis permite señalar lo límites que, entre ciencia y religión, son inherentes a que el sujeto que se posiciona en un discurso, esta dispuesto a entrar en al guerra de las diferencias.-


Notas (*) LA BRUMA-TATACHINA- Documental. Director: Enrique Acuña. Año 2009.

(1) En lo que sigue orienta este comentario el artículo de Enrique Acuña “Un niño (Guaraní) ha muerto”, publicado en Microscopía. Nro. 83. La Plata, julio de 2009.

Referencias bibliográficas
Acuña, Enrique. “Un niño (Guaraní) ha muerto”. En Microscopía. Nro 83. La Plata, julio de 2009.

Lacan, Jacques. “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”. En Escritos. Siglo xxi. Buenos Aires. 1985.

Levi-Strauss, Claude. “La eficacia simbólica”. En Antropología estructural. EUDEBA. Buenos Aires. 1968.

miércoles 22 de julio de 2009

HAPPENING 86: ERIC LAURENT (ENCUENTRO AMERICANO)

Editorial
Samuel Basz

Las palabras que Eric Laurent escribiera para el próximo Encuentro Americano (ENAPaOL) constituyen, para el Instituto Oscar Masotta, una verdadera puesta al día de la problemática central que tratan en su trabajo cotidiano los CID, las Delegaciones y los Grupos Asociados. También reflejan muy lúcidamente los ejes principales de un programa de investigación en el que está involucrado activamente el IOM ya que a lo largo y a lo ancho de nuestro país se ponen a cielo abierto tanto las enseñanzas que aseguran un eje teórico que haga consistir una comunidad epistémica, como las coordenadas para elucidar la intervención del discurso analítico y su alcance como lazo social.
A continuación, el texto de Eric Laurent.

Para el Encuentro Americano

Eric Laurent

Según las últimas noticias, cerca de 300 personas han presentado trabajos ante la Comisión de Selección del Encuentro. Esta abundancia testimonia del interés suscitado por la presentación de este acontecimiento en Buenos Aires.

El programa está centrado sobre los modos de encuentros y de interfase entre el discurso analítico y el discurso del amo, a través de las modalidades institucionales de recepción de los síntomas. El término institución está tomado en el sentido más amplio. Incluye por supuesto, el
consultorio del psicoanalista, que es una institución regida por el derecho común.
Los síntomas también son definidos, en sentido amplio, como todo aquello que cojea, que no anda, que muestra el enloquecimiento de las categorías con las que el amo intenta pensar y clasificar esos mismos síntomas. En el último estado de la clínica, el DSM, las categorías son perecederas, efímeras. Están pensadas como artefacto de una lengua epidemiológica.

El Encuentro se propone como objetivo precisar los efectos subjetivos de la interacción entre las prácticas institucionales por un lado, y el discurso del psicoanálisis por el otro. Esto nos permite recentrar el discurso psicoanalítico sobre sí mismo, continuando al mismo tiempo, el diálogo con los modos de funcionamiento de otros discursos.

Las Escuelas deben hacerse responsables del psicoanálisis en su conjunto y reforzar los lazos de sus miembros con el discurso que los anima. Ellas tienen que mantener vivo el deseo de demostrar que la formación psicoanalítica no consiste fundamentalmente en autorizar la terapia de los otros. Ella consiste en poner a prueba su deseo en la experiencia del cuerpo a cuerpo singular del análisis propio, y de la supervisión. Sin embargo, esto no implica ninguna indiferencia con respecto a los efectos que el discurso produce en las instituciones en las que domina la dimensión terapéutica. La Escuela Una, la Escuela del Pase debe también velar por el valor de los significantes propios de su discurso, por los usos que se hace de ellos, por los procedimientos que autorizan.

En el discurso del amo, en la medida de las transformaciones que implica un lazo social flojo, fragmentado, incluso atomizado, la cuestión de la identidad deviene urgente. Una política de la identidad, de la asignación a residencias identitarias, tomó forma. La transformación del lazo político en dispositivo de escucha del padecimiento de los sujetos se duplica de una proyección autoritaria en las categorías permitiendo la gestión de “poblaciones”. La destrucción de las antiguas categorías clínicas o sociales, surgidas de la clínica de la mirada y del diálogo clínico singular, por la ciencia, desemboca en un paradigma del estallido y la dispersión. La referencia a la ciencia como única garantía del discurso clínico se redobla perfectamente del olvido y de lo que no comprende. El resultado es el abandono de los sujetos a su precariedad y su sufrimiento.

Al mismo tiempo que proponen hacer entrar a los sujetos en nuevas identificaciones colectivas, la rapidez de estas transformaciones produce zonas de no-derecho en las que el sujeto se pierde. Los impasses y las impotencias de la clínica del medicamento no hacen más que inflar las prescripciones abusivas y los usos desviados de estos. Las contradicciones de los protocolos administrativos dejan sin recursos a los practicantes. La experiencia clínica está tanto más fragmentada en las instituciones que ya no se la recoge en los lenguajes clínicos sistemáticos.

El DSM se quiere ateórico, pura enumeración de síndromes. A partir de la alengua del síntoma, las elucubraciones de los lenguajes clínicos sólo se ordenan según la serie estadística. Sólo la medida de la frecuencia define la legitimidad de un fenómeno. El DSM, por su fragmentación y su sola sumisión a la ley de los porcentajes, ha revelado que la clínica está hecha de pedazos de real que los lenguajes clínicos velan bajo la coherencia del sistema.

¿Cómo pueden encontrarse entonces, en el Encuentro, el discurso psicoanalítico y los dialectos de las instituciones? El Encuentro no es la enciclopedia borgiana de todo lo que cojea en las instituciones. No apunta a la exhaustividad, si bien recibe ampliamente a quien quiere testimoniar de su experiencia como practicante y piensa que el psicoanálisis puede orientarlo. El Encuentro recibe lo que, del síntoma, hace hablar en los intersticios del lazo social, se hace incauto de los síntomas a partir de que exceden los dispositivos construidos para reducirlo al silencio.

Por ello el programa del Encuentro explora los lugares de un encuentro posible de los discursos bajo cuatro rúbricas principales:

1- Lo irreductible del síntoma al lazo social

2- ¿Cómo hacer escuchar el síntoma en la institución?

3- Los efectos de angustia ante la pretensión universalizante de los protocolos.

4- Las salidas singulares al malestar frente a las identificaciones segregativas.

En efecto, los practicantes que ejercen en las instituciones se encuentran atravesados por momentos de angustia, de desconcierto, de certidumbres anticipadas, de seguridades que vacilan, de buenas intenciones que se revelan no ser más que una vía de acceso a los círculos del infierno. Todos estos efectos están en busca de lugares en los que pueda escucharse que ellos declaran a favor del síntoma, más allá de todos los personajes que están en la escena.

El Campo Freudiano, la AMP, las Escuelas toman la iniciativa de articular lugares de encuentro y de interfase, de verdaderas placas tectónicas que sostienen los choques de discurso, cada uno según sus dispositivos y sus prioridad particulares. El Campo Freudiano ha procedido de tal manera que el Encuentro tomará la forma de un intercartel ampliado, acorde con la multiplicidad que trata. La comisión científica ha podido efectivamente conformar carteles ampliados que han animado la elaboración de los textos. Esta conversación entre carteles será puntuada por las reuniones plenarias alrededor de los temas elegidos.

Trataremos de poner a punto nuevos instrumentos para explorar la fecundidad de los impasses del Discurso del amo frente a lo intratable del síntoma. Examinaremos cómo las identificaciones conformistas establecidas en las instituciones pueden dejar lugar al “uno por uno”, tanto del lado del caso, como del lado del practicante.

Apuntamos, en efecto, a producir un amor por la singularidad de la alengua inconciente en un momento de la civilización en el que la singularidad sólo se concibe al nivel imaginario del yo: la época del individualismo de masa. El Encuentro es un dispositivo que permite testimoniar de la capacidad del psicoanálisis de producir efectos de discurso haciendo escuchar la resonancia de los efectos de resistencia del síntoma a su tratamiento institucional.
El Encuentro dialoga a su manera con los objetivos de Pipol IV en Barcelona, que explora la clínica y la pragmática de la desinserción en psicoanálisis. Toma nota del hecho de que el síntoma, en el discurso del amo, es primero aprehendido como lo que separa al sujeto, lo desinserta de su lazo social. Este abordaje del síntoma en términos de déficit permite desconocer la positividad del síntoma. Testimonia de la desinserción radical del sujeto en la lengua común y el lazo social que ella autoriza. Es porque el sujeto se sabe desinsertado que quiere hacer como todo el mundo, quiere insertarse.

Después de haber definido los fundamentos psicoanalíticos y las variedades clínicas de la desinserción, Pipol IV extraerá las lecciones de la práctica en los lugares institucionales en los cuales algo del síntoma puede decirse y ser escuchado, los “lugares alfa”. Después de haber hecho escuchar la voz de artistas que han hecho de su desinserción el fundamento de su lazo social (Joyce, Beckett, Gould), se interrogará si la manera en la cual se habla del síntoma en ese lugar privilegiado que es la reunión clínica permite efectivamente hacer escuchar su particularidad.
De Pipol IV al Encuentro Americano, de una manera muy diversa, se mantiene un mismo eje de cuestionamiento. Prosigue la elucidación de los fantasmas clínicos. Apunta a establecer la cartografía de lo real en juego en las prácticas institucionales y a reorientarlas a partir de allí. Es la apuesta de estos Encuentros.-


*N. de E.: el Ecuentro Americano se realizara en Buenos Aires el 28/29 de noviembre 2009.-Se realizará en el Hotel Marriott con la presencia de Judith Miller y Eric Laurent.


Un niño (guaraní) a muerto


Un niño (guaraní) ha muerto

-Entre la técnica y el rezo-

por Enrique Acuña


Palabra llave

El síntoma analítico es una “ficción útil” para acceder a la verdad, una creencia necesaria, siempre que el sin-sentido del síntoma se enchufe a la corriente de sentido del inconsciente. De este modo funciona el aparato del lenguaje con palabras llaves que abren circuitos de significación entre la insistencia significante y la ex-sistencia del sujeto.

Mientras que el síntoma social habría que escribirlo con h (sínthoma) pues no descansa en este circuito cuasi electrónico ya que “las estructuras bajan a la calle”, (alusión de Lacan al mayo de 1968). El sínthoma no llama tanto a la interpretación como a un cierto funcionamiento, de modo similar al que en la masa el grito oculta al responsable del mensaje: hay “nada para nadie”, en lugar del mensaje como “algo para alguien”. Este velo permite la falacia del colectivo en la “identidad” de una comunidad.



Lacan retorna a Freud con Levi-Strauss

Nuestro punto de partida será la concepción de síntoma social como modo de entender lo que Lacan aprendió de la estructuras sociales y la eficacia de lo simbólico en el nuevo culturalismo de los “primitivos vivientes” del lenguaje de los símbolos que Claude Levi-Strauss clasifica en los tupí-guaraníes de la Amazonia. (Mitológicas 1. Lo crudo y lo cocido)

Al principio de los años 50` el retorno a Freud promovido por Lacan tiene dos vertientes estructuralistas de la que se nutre: la antropología de Lévi- Strauss y la lingüística de Roman Jakobson. Apagando la llama de lo imaginario con la pastoral de lo simbólico, describe una ley de cadena en términos de batería y su combinatoria.

Esto es una clínica del retorno a la palabra por sobre las conductas, al verificar la supremacía de un orden que destituye al signo lingüístico como empuje al significado. Aún con esa influencia, Lacan prefiere separar en un caso clínico los mitemas múltiples –reducción del mito unitario del neurótico- por ejemplo la fineza épica en la elección amorosa de “El hombre de las ratas”.

Este retorno a Freud se hace al núcleo fallido de su doctrina del inconsciente. Dice Marcos Zafiropoulos que este punto de anclaje toma el nombre de “padre muerto” como acceso a lo simbólico en Freud, donde el Tótem sustituye al padre; y “valor cero”, función del número de hacerse “llamado a otro”, con el privilegio de contar sin contarse, en Lévi Strauss. Es esto lo que le sirve a Lacan para inventar el concepto del Nombre-del-Padre.

Hecho jurídico y bien decir (1)

Comentaremos una encrucijada medico-jurídica que apela al sistema de creencias de la ética, entendida como práctica de las decisiones. Se trata de un niño de raza guaraní, una etnia diferente religiosa y jurídicamente que en algunos momentos históricos (como el de la intromisión de la Compañía de Jesús en los territorios de las Misiones), se autosegrega para sostener su espiritualidad como forma de resistencia al dominio cultural.

Dice el abogado R. Stafforte en su tesis “La incomprensión positivista” sobre el caso Julián, un niño Mby’a guaraní de 3 años: “El niño fué llevado por sus padres Crispín y Leonarda al hospital de El Soberbio –Misiones- luego de que una asistente social del gobierno provincial viera en la aldea Pindó Poty a Julián visiblemente enfermo. Tras dos días de internación, los padres se volvieron con su hijo al paraje, convencidos de que la medicina de los blancos no funcionaba en este caso. En ese centro de salud dieron cuenta a la justicia de que los aborígenes rechazaban el tratamiento. Tomó intervención la jueza de familia, quien, a los pocos días, envió un patrullero a la comunidad Pindó Poty a buscarlos. Lo llevaron a otro Hospital. Luego, lo derivan a la ciudad de Buenos Aires con el diagnóstico de “cardiopatía congénita”.

El opyguá es el sacerdote guaraní que condensa dos funciones sagradas: curar y rezar, uniendo en su accionar tanto el ejercicio de la medicina como el ritual religioso. Pablo Villalba, opyguá de 105 años, presidente del Consejo de Ancianos de los Mby’a Guaraní, viajó a Buenos Aires para participar de la reunión del Comité de Bioética del hospital Gutierrez, dijo: “Los blancos ya tuvieron suerte de probar su medicina por eso queremos hablar para contarle de nuestra medicina”.

A esta altura de los hechos, el director del hospital manifestaba que: “para saber si el tumor era benigno o maligno se debe practicar una cirugía a cielo abierto”, esta intervención (de alto riesgo) implicaba parar el corazón entre otras maniobras”.

Del lado de la cosmovisión guaraní, dice el shaman: “Exigí a Dios que viera dentro del corazón y una revelación mostró una piedra en el pecho de Julián”.

Luego de casi un mes de internación el Comité de Bioética del Hospital se reunía para decidir si trasladaban a Julián nuevamente a Misiones. No solo sus padres sino también la comunidad Mby’a Guaraní rechazaban el tratamiento y querían que Julián y sus padres regresen a su tierra, donde las “energías espirituales podían favorecer a Julián”.

Agregó también que: “la decisión del Comité de Bioética no es vinculante al caso. Dijeron que respetaban su cosmovisión pero estaban supeditados al oficio de la jueza de instrumentar todos los medios para salvar a Julián”.

La Comisión de Abogados Indígenas, hacían una presentación judicial ante la jueza para que “revea su decisión teniendo en cuenta la constitución guaraní, su cultura, espiritualidad y cosmovisión”.

La jueza respalda la decisión de los médicos y resuelve dar curso al pedido de los profesionales de realizar una operación exploratoria urgente. Luego de dos meses de disputas jurídicas, Julián fue operado por un equipo de médicos.

El niño muere en su aldea casi un año después de la odisea, y su hermano Agustín de 3 meses de edad fallece a las 12 hs., ya por una “contaminación” del lenguaje o por una causa biológica desconocida.

Palabra alma (la cura con rezo)

Después de esta muerte, se fortaleció el imaginario de la comunidad en sus ritos. Hubo una nueva estrategia de sobrevivencia frente a los yuru’a (el hombre blanco con bigote), metáfora del mentiroso. El sacerdote decidió no permitir la entrada al templo ni al cementerio de los medios de prensa, y rechazaron una autopsia. El velamiento de lo real se haría en un nuevo silencio, que los organizaba bajo un signo unívoco: Julián –cuyo nombre guaraní fuera Verá, el iluminado, de ascendencia con Tupá.

Dice Lacan: ”Es conocido el uso que se hace en las tradiciones primitivas de los nombres secretos en los que el sujeto identifica su persona a sus dioses hasta el punto que revelarlos es perderse o traicionarlos” .(Escritos 1; pág. 287)

No se trata de pensamiento mágico sino de una contingencia que interfiere y transforma la eficacia simbólica de un mito previo. Las revelaciones del sacerdote toman más valor, las oraciones a cada enfermo que hace toda la comunidad, o la caza y festín del Kochi (pecarí), tótem sagrado que representa parte del don que reconoce a sus hijos Ñande Ru Ete –Nuestro Padre verdadero-. En esos rituales comunitarios como en la comunión cristiana, cada alma recibe a Dios en la bendición del shamán. Mientras que la curación no es sin rezo, por ejemplo requiere el ritual de Tatachiná -humo de tabaco como bruma que expele el sacerdote sobre el enfermo vehiculizando las palabras almas-. En esta práctica se reúne la función del médico con la del sacerdote, dejando la enfermedad en relación a una causa sagrada más que a un mecanismo natural o fisio-patológico.

El opyguá tuvo la revelación de Nanderu que una piedra –una enfermedad espiritual- fue lanzada el corazón de Julián. Y esas mismas palabras reveladas (son las Ñe´e porá o palabras almas) las que bien dichas por dios y el médium, tocan el cuerpo y transforman la causa de la enfermedad. Por eso el problema no se curaba en el hospital sino que había que volver a la aldea, al templo de barro sagrado (Opy) y orar para curar.

Pero es el sacrifico entendido como la entrega de un niño muerto, y la resistencia a ese mismo acto lo que después permite una identidad de yoes, una unidad en un “nosotros indivisible”. La comunidad se refuerza en la demanda al Estado y a la sociedad a partir de una posición de pueblo perjudicado: la respuesta fue el asistencialismo del gobierno –luz agua, alimentos- y la beneficencia de las ONGs extranjeras que los identificaba como víctimas sin salida de esa pareja infernal entre el prestador y su perjudicado.

Sin embargo la acción política real será una convocatoria a los derechos como “originarios” facilitada por el momento histórico de Argentina. En el año 2007 se organiza una Asamblea Grande de Caciques y Opyguás de más de diez aldeas que escriben el Manifiesto de Pindó Poty. El “Manifiesto” es ahora la metáfora que sustituye al nombre de “Julián“, dos caras de una misma moneda intercambiada en lo social como valor. Algo circula y funciona, es el sinthoma.

Este choque cultural tuvo el antecedente jurídico de la “conquista del desierto” con el exterminio del indio, pero ahora se trata de un niño muerto sin el halo simbólico que lo determina dentro del lenguaje (Ayvu Rapyta –el fundamento del lenguaje– son los textos y cantos míticos de los guaraníes que recogió León Cadogan) esa exclusión de lo sagrado sobre la enfermedad retorna en el conflicto que se hace ahora sapukáy ñaró (grito bravo)


Lo indecible por sobre la indecisión

“Un niño (guaraní) a muerto”. La frase escandida en su paréntesis está estructurada como un síntoma social que obtiene su peso por el conflicto de creencias entre la ciencia y la religión. Se construye en la frontera del significado de la muerte entre dos máquinas interpretativas con sus propios mitos perimidos y que tocaron su inconsistencia.

La enfermedad apela a otra causa que no es la materialidad del significante sino una causa final y a la vez eficiente. Tomará el nombre de conflicto “intercultural” o de “indecisión ética”, apelando a juicios que se vuelven “salomónicos” como titula Ion Elster el extravío de la ética en la técnica.

Jaques Alain Miller y Eric Laurent en el seminario El Otro que no existe y sus comités de ética caracterizan esta época como “era de la enrancia”. Analizan los debates jurídicos -anglosajones- sobre el problema de la decisión. Cito: “Nos enfrentamos a una pérdida de confianza en los significantes amo, una nostalgia por los grandes designios, los comités quieren suplir la falta de Ideal paterno ya caído.” Llaman entonces “neokantianos” a los filósofos “restauradores, si se quiere, del deber imperativo y de lo universal como única salida a la crisis moral.”


Sínthoma social

Germán García en su artículo “Psicoanálisis y política- discurso, valor, sínthoma” compara el síntoma social con quien inventa esa noción a partir de la producción de un excedente en la transformación de la mercancía-dinero: Karl Marx. Este es el valor que otorga Lacan a ese pasaje hacia un sinthoma particular, ¿qué se gana cuando se pierde?

Señalemos entonces que el síntoma (con h) es una función de solución. En este caso se podría decir que implica el valor de la palabra en la función social del sacrificio, entendido no como ritual pagano sino como potlach, destrucción del objeto mas preciado. Este trocar del valor de cambio en su uso se capta en la inversión que hay entre el sin-sentido de la muerte de ese niño y un nuevo sentido en el Manifiesto político. Ese desplazamiento es una solución.

La significación fálica del niño para el Otro social después del doloroso peregrinar entre discursos cae en lo real de la muerte. Se produce una degradación de la metáfora colectiva que perdió eficacia y obliga a transformar sus estrategias de interacción. Sacrificio que paradójicamente elevará la dignidad de sus derechos a la tierra, el sentido de las palabras-alma y retorno a su espiritualidad. Es un procedimiento con la verdad como causa final que la bioética olvida.

Esto nos dice bien sobre el limite de nuestras prácticas y de la supremacía de lo indecible por sobre lo indecidible.-



(*)- Texto presentado en la mesa redonda “La clínica del psicoanálisis frente al padecimiento - Lo que se hace en el Centro Descartes”. Congreso de Salud Mental de la AASM, Buenos Aires, 13 de junio 2009.


(1)- N.de E.: Remitimos al film documental La Bruma –Tatachiná- con guión del autor y testimonios de los protagonistas del caso medico-jurídico.-

HAPPENING 35

HAPPENING
Editorial N35
30 de mayo

Germán García

Conferencias Porteñas

En 1981 Jacques-Alain Miller, acompañado por Eric Laurent, habló en Buenos Aires y comenzó diciendo que tendría que experimentar “qué es hablar, trabajar, pensar, después de la muerte de Lacan”.
Desde hacía poco Jacques Lacan (1901/1981) ya no estaba, y su ausencia producía la dispersión de sus discípulos. Pero algunos de ellos pertenecían a la Escuela de la Causa Freudiana, que había adoptado antes de su muerte. Y Jacques-Alain Miller era el “al menos uno” que sabía leerlo.

Ahora, después de casi tres décadas tendremos en castellano el conjunto de lo que llamó Conferencias Porteñas, cuyo primer volumen saldrá para el próximo Encuentro Americano que se realizará en unos meses. Se trata de tres volúmenes que escanden con sus intervenciones la marcha de la expansión de la experiencia del psicoanálisis según Jacques Lacan en la Argentina (a pesar del título algunas conferencias fueron dadas en otras ciudades).

Lo que falta también habla: no está el fallido encuentro de Rosario, que marcó de manera todavía poco entendida el psicoanálisis de esa ciudad.

Hablo de esto porque en una conferencia internacional de 1988 Miller se pregunta: “¿Qué ocurrirá en la Argentina cuando se plantee la cuestión de una Escuela que lo sea, quiero decir que esté hecha para estimular el psicoanálisis en toda la Argentina?”. Para que no sea sólo porteña, para que sea de toda la Argentina, la EOL promovió —bajo la dirección de Jacques-Alain Miller— el Instituto Oscar Masotta. Pero dentro de la EOL existen tantas maneras de entender las cosas como miembros que tienen algún peso en lo que se realiza, tanto en la marcha regular como en ciertos acontecimientos que modifican esa marcha.

Los docentes del Instituto Oscar Masotta son miembros de la EOL en su mayoría, pero algunos tienen interés en el Instituto Clínico de Buenos Aires (ICBA) y algunas veces olvidan la última parte de la sigla (BA) y alimentan diversos tedios locales con pequeñas intrigas que distraen el trabajo común.

Las Conferencias Porteñas de Miller, al mostrar la amplitud institucional que propone, el horizonte clínico que expone y la política del psicoanálisis que realiza, será una enseñanza para nuestros docentes y también para quienes trabajaron estos años en cada ciudad y quienes se incorporaron en los últimos años.

Quiero suponer que circularán en cada Centro de Investigación y Docencia, en cada Delegación del Instituto Oscar Masotta (cuya función no parece ser entendida del todo). En fin, estoy diciendo algo de la alegría que me produce esta publicación y la molestia que me causan algunas miserias que encuentro a cada paso.

La reciente experiencia de Tucumán (que nadie puede decir que ignora) muestra que cada ciudad tiene que encontrar su manera de insertarse en el psicoanálisis a través de sus relaciones con las otras, pero que ninguna de ellas puede utilizarse para velar lo que falla en cada caso.-

lunes 20 de julio de 2009

Documental LA BRUMA en Asunción Paraguay


En la embajada argentina en Asunción, Paraguay con los auspicios de Arandú Psicoanalitico, se presentó el documental La Bruma- Tatachiná- con una mesa debate en la que participaron Gloria Sappini Meza, etnologa, Osvaldo Gomez Lez, filosofo y el director Enrique Acuña.-


SEMINARIO CLINICO- El inconsciente y la transferencia

Atardecer en Posadas- (Foto: Silvia Caronia)

Instituto Oscar Masotta
Auspiciado por el Institut du Champ Freudien y el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII.

Delegación Posadas


Seminario clínico: El inconciente y la transferencia.


4º clase: Apertura y cierre del inconciente.





Docentes: Lorena Danieluk-Rodrigo Cibils (Delegación Posadas)

Interlocutor: Rosana Kredelbeck (Delegación Posadas)

31 de julio 20,30hs
Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí”.

Sarmiento Nº 319. Posadas.

Informes e inscripción: 03752 15 58 40 17.

Visite HAIPYRE. www.iomposadas.blogspot.com Blog de la delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta

miércoles 20 de mayo de 2009

Reseña: Primeras Jornadas del Litoral

Marcela Romero, Christian Gomez, José Chaín, María Jose Roca. (de izq. a dcha.)










































Luis Polo, Claudia Fernandez, Julieta Rios y Cecilia Poggio (de dcha. a izqda.)









INSTITUTO OSCAR MASOTTA


PSICOANALISIS: PRINCIPIOS Y FINALIDADES

1º Jornadas del Litoral


-Hacia el Bicentenario-


Por Christian Gómez


El día sábado 16 de mayo en la ciudad de Posadas se llevó a cabo la 1º Jornada del Litoral-hacia el Bicentenario- inaugurando así un programa de trabajo que en tres años llevarán a cabo las delegaciones de Paraná, Posadas y el C.I.D Corrientes-Chaco.

Bajos los subtítulos modalidades del psicoanálisis, modalidades del síntoma y modalidades del diagnóstico se organizaron las mesas de trabajos, que contaron con expositores de las 4 ciudades organizadoras.


Modalidades del diagnóstico

En la primer mesa, modalidades del diagnóstico, preñaron sus trabajos Fernando Abelenda (C.I.D Corrientes-Chaco) y Lorena Danieluk (Delegación Posadas), con la coordinación de Cecilia Poggio (Delegación Paraná).


Fernando Abelenda se refirió a la vigencia de la histeria y la neurosis obsesiva en la clínica actual diferenciando la clínica actual de la clínica analítica en tanto la histeria ha sido borrada de la primera como entidad nosográfica mientras resulta de singular importancia para el psicoanálisis al punto de darle Jacques Lacan a la misma estatuto de discurso.

El inconsciente freudiano y su justificación se articula a una etiología sexual que lleva a plantear el problema de que real está en juego para el psicoanálisis, diferente del real biológico que fue siempre la búsqueda de la clínica psiquiátrica. Se trata para el psicoanálisis de otro real. Un real que no puede ser captado por el lenguaje, al que Lacan llamará objeto a. Ese elemento escapa, a su vez, a cualquier clasificación.


Lorena Danieluk tituló a su trabajo La orientación diagnóstica. Tomo como punto de partida una doble operación característica del psicoanálisis que consiste en clasificar (ubicar el caso en relación al paradigma)-desclasificar(elemento singular) en función de la pregunta sobre los modos de proceder de Sigmund Freud cuando de diagnosticar se trata.


Partiendo de la primera oposición freudiana entre psiconeurosis y neurosis actuales buscó destacar como Freud articula la lógica de las representaciones por un lado y un excedente que es primero vinculado a lo actual, inclusive ligado a lo fisiológico, para ir despejando ese excedente como un retorno de lo sexual en tanto no es captado por la cadena de representaciones.


Ubicó en ese excedente un elemento inclasificable definiendo la operación propiamente analítica como una operación de desclasificar, es decir el caso como lo singular que no entra en el paradigma de la clasificación. Tenemos así un realismo de lo universal (estructuras), un nominalismo de lo particular (el síntoma) y lo singular del caso como lo que escapa a cualquier clasificación.


Modalidades del psicoanálisis


La siguiente mesa, modalidades del síntoma, contó con la participación de Julieta Ríos (Delegación Posadas), Luis Polo (C.I.D Corrientes-Chaco) y Cecilia Poggio (Delegación Paraná). La coordinación fue llevada a cabo por Claudia Fernández (Delegación Posadas)


Julieta Ríos se refirió a la demanda de análisis entre el padecimiento subjetivo y el síntoma analítico. A partir del texto de Jacques-Alain Miller sobre el método psicoanalítico y sus principios diferenció entre la demanda de significación vinculada al amor y al objeto agalmático y la demanda de análisis ligada a un saber sobre la causa. Así, el aplazamiento del inicio avaluación clínica) al que se refiere Miller tiene su antecedente ya en lo que Sigmund Freud llamaba ensayo y sigue la lógica del análisis mismo.


El síntoma, en su estatuto simbólico pone en juego la transferencia ligada no ya a lo imaginario del amor sino a un vacío que empalma con lo que Jacques Lacan llama discurso del analista donde el deseo del analista en tanto dimensión de la falta produce del lado del sujeto la división inherente al inicio de la experiencia.


Por su parte Luis Polo tomo como eje de su ponencia la diferenciación entre demanda y deseo en el análisis. La demanda, definió, es la articulación del sujeto al lenguaje en tanto se trata de un pedido que llama a una respuesta, dejando esa respuesta una diferencia que es la división misma del sujeto. Esa diferencia entre algo que falta y algo que se espera es el deseo en tanto irreductible a la demanda, la cual queda así entre la pulsión y el deseo como falta estructural.


A partir del discurso del amo ubicó el inicio de la experiencia analítica como la articulación entre la división del sujeto que llama a un saber que puede suponerse al analista pero que es un saber del inconciente y el final ligado a los significantes-amo que comandan la vida de alguien en tanto metáfora del sujeto como respuesta de lo real.


Para finalizar esta mesa, Cecilia Poggio se refirió al pedido/demanda de análisis a partir de las particularidades de la clínica analítica en instituciones y, fundamentalmente, en el campo de las llamdas toxicomanías. Intentó responder las siguientes preguntas: ¿Qué pasa cuando el pedido es del entorno familiar del futuro paciente?, ¿Qué lugar le queda al analista cuando no se demanda la felicidad sino que quien viene a vernos está, por así decirlo, feliz con su arreglo toxicómano?


El fragmento clínico presentado pude articularse en tres tiempos, el primero donde no hay pedido alguno que no fuera de la familia, un segundo tiempo donde se produce un relato novelado a partir de la oferta de hablar y un tercer tiempo donde los efectos de esa oferta producen una discontinuidad en tanto detenciones y reinicios de la experiencia.


Modalidades del síntoma


La tercer mesa contó con las exposiciones de Marcela Romero (Delegación Paraná), Christian Gómez (Delegación Posadas) y María José Roca (C.I.D. Corrientes-Chaco). Coordinó José Chaín (C.I.D. Corrientes-Chaco)


Marcela Romero se refirió al fin del análisis tanto en su final entendido en términos de una temporalidad como al fin entendido como finalidad. Revisando los textos de Freud sobre la iniciación del tratamiento así como Análisis terminable e interminable diferenciando el límite al que llega Freud como resto fecundo, roca viva de la castración y el paso dado por Lacan, mas allá de la castración/ procuración freudiana, en un esfuerzo por teorizar el final de la experiencia ya como identificación al síntoma, destitución subjetiva o advenimiento del ser en su ex – sistencia.


¿Cómo aislar ese resto inefable que no logra ser captado por lo simbólico? El resto fecundo freudiano es para Lacan resto sintomático en tanto retorno al síntoma aunque con un estatuto diferente al síntoma del inicio de la experiencia.


María José Roca diferenció (El síntoma (d) formación del inconsciente fue el título de su trabajo) las formaciones del inconsciente en tanto manifestaciones de la palabra dándole un lugar diferenciado al síntoma en tanto doble eje de mensaje y goce, ligado a una temporalidad que en su duración se ubica en un plano diferente a las demás formaciones del inconsciente.


Sueño, lapsus, chiste son formas fugaces donde el inconsciente se muestra como deseo disfrazado, o bien como discurso logrado o como agudeza del lenguaje mientras el síntoma como modalidad de satisfacción tiene una duración que es a la vez una temporalidad diferente. Se trata, entonces, de una perdurabilidad del síntoma en su costado de inercia. (d) formación que es a la vez su diferencia con las otras manifestaciones del inconsciente.


Por mi parte (El síntoma: entre retórica y estilo), intenté retomar el encuentro, postulado por Jacques Lacan, entre las modalidades del inconsciente y la retórica, es decir las múltiples combinatorias del significante que Freud ilustra refiriéndose a los juegos de la palabra en las lenguas primitivas, emparentándolas con el lenguaje del sueño, aislando mas allá de esta dimensión al estilo como aquello que no se dice, es decir algo fijo que habla en la retórica empleada por alguien.


El síntoma tiene así dos caras: una dimensión retórica en tanto mensaje dirigido al Otro (metáfora del Otro) y una dimensión fija que al escaparse dibuja un estilo siempre singular (metáfora del sujeto).


Ideas, problemas, conclusiones


A modo de cierre Luis Polo, Marcela Romero y quien esto escribe nos referimos a la continuidad de estas jornadas en el 2010 (Corrientes.-Chaco) Y 2011 (Paraná). Se trata, entonces, de un trabajo en red articulado a su vez al trabajo realizado por el IOM a lo largo del país a través de los diferentes C.I.D. y delegaciones que forman el mapa del psicoanálisis en la argentina, con una continuidad en tiempo y espacio.


Este punto de partida del Litoral, en su conjunto, fueron orientadas por el Comité de Iniciativas del IOM a través de la orientación de Germán García, promotor de las mismas, y contó con el asesoramiento del director del CID IOM Corrientes Chaco e interlocutor de la Delegación Posadas Enrique Acuña.


Un primer encuentro que inagura una serie donde se pondrá en juego una red en acto.


El ágape final reunió tanto a expositores como a gran parte de quienes asistieron en calidad de oyentes en un etcétera que, entre copas, dio lugar a la conversación sobre las resonancias de los trabajos presentados. La despedida auguró así el reencuentro dentro de exactamente un año, cuando el mayo del bicentenario nos encuentre en Corrientes-Resistencia para las 2º Jornadas del Litoral. -



Posadas, Mayo del 2009

miércoles 29 de abril de 2009

I JORNADAS DEL LITORAL .Psicoanálisis: Principios y finalidades




Instituto Oscar Masotta


1º Jornadas del Litoral

-Hacia el bicentenario-


Psicoanálisis: Principios y finalidades.



-Modalidades del Psicoanálisis:

- El pedido de análisis

- Finalidad del análisis

- El análisis de los analistas


-Modalidades del síntoma:

- La conversión histérica

- La compulsión obsesiva

- La solución fóbica


-Modalidades del diagnóstico:

- Diagnóstico diferencial en las neurosis.

- Esquizofrenia y paranoia.

- El deseo perverso y la perversión.



Organizan

Delegación Posadas- Centro de Investigación y Docencia Corrientes-Chaco- Delegación Paraná



Participan



Cecilia Poggio
-Julieta Ríos
-Luis Polo
-Claudia Fernández
-Marcela Romero
-Christian Gómez
-María José Roca
-José Chaín
-Susana Fernández
-Lorena Danieluk
-Fernando Abelenda
-Diego Villaverde




Posadas, 16 de mayo de 2009.

Lugar: Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí”.

Sarmiento Nº 319.


Informes: apm_posadas@hotmail.com/

(03752) 15 58 40 17/ (03752) 15 65 63 80.



HAIPYRE

www.iomposadas.blogspot.com



Se entregarán certificados de asistencia



Auspician



Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Misiones

Alianza Francesa

Universidad de la Cuenca del Plata

Asociación de Psicoanálisis de Misiones

Del síntoma a la causa


Del síntoma a la causa: el inconsciente (*)

Por Christian Gómez


Vamos a ir construyendo a lo largo de ocho encuentros un itinerario, es decir un recorrido que a-posteriori podremos recorrer como un programa de lecturas ordenado a partir de una tesis de Lacan que es la que vamos a tomar como punto de partida: El inconsciente, señala, es del orden de lo no realizado. ¿Qué quiere decir esto?.

En la clase del 22 de enero de 1964 Lacan distingue por un lado el dominio de la causa y la ley del significante diciendo que está en condiciones de introducir en el dominio de la causa la ley del significante. De este modo, el inconsciente como combinatoria mediante el cual la neurosis empalma con un real que puede no estar determinado. Es decir que hay que ubicar entre el síntoma y la causa la hipótesis del inconciente como mediación. Nos interesa también las consecuencias clínicas de esta afirmación así como el recorrido que lleva a su formulación por parte de Lacan.

Concomitantemente, podemos introducir la siguiente cuestión: incidencia de la hipótesis del inconciente en otros campos como por ejemplo la filosofía (preocupación de Lacan en su diálogo con los filósofos) y la lingüística. Resuena aquí el título de la presentación de Oscar Masotta en el mismo año de 1964: Jacques Lacan o el inconciente en los fundamentos de la filosofía. Asimismo, una pregunta que encontramos formulada de este modo: ¿qué es la lengua si el psicoanálisis existe?(1)

Por lo tanto, en primer lugar nos ocuparemos del inconiente como mediación y sus consecuencias para desplazarnos al eje de la doble sustitución del síntoma, sentido y satisfacción, y su conexión con la fantasía.

La causa, la ley y lo no realizado

Comentaremos hoy la clase del seminario once titulada El inconciente freudiano y el nuestro. Lacan parte de su afirmación según la cual el inconciente está estructurado como un lenguaje. Refiere por lo tanto el inconciente a un campo que define como el que Claude Levi-Strauss fijó bajo el título de El pensamiento salvaje. Algo organiza ese campo en términos de significantes y el signifiacnte, a su vez, organiza y modela las relaciones humanas.

La lingüística, dice Lacan, es la ciencia que tiene como modelo el juego combinatorio del significante, siendo esa estructura la que da su status al inconciente o al menos, continúa, nos asegura que el término inconciente encierra algo calificable, accesible y objetivable. Sin embargo, asegura Lacan, no hay que confundir los conceptos introducidos por Freud bajo el término inconciente con los términos de la lingüística, distinguiendo a su vez el inconciente freudiano de una simple concepción dinámica que hablaría de desplazamientos de fuerzas. Ni lingüística ni concepto dinámico.

Lacan introduce aquí, en oposición a la dinámica de las representaciones, la función de la causa. Toma, pero no lo desarrolla todavía, el Ensayo de las magnitudes negativas de Kant y el problema de las cuatro causas en Aristóteles para plantear el problema de la causa en lo que ésta tiene de anticonceptual., es decir la hiancia que presenta la función de la causa a toda aprehensión conceptual. La hiancia es una de las manera por la cual Lacan enuncia el vacío. Agujero a abertura, el término tiene connotaciones de la fenomenología (Sartre-M. Ponty).(2)

Por lo tanto, hay que distinguir la causa de lo que hay de determinante en una ley, quiere decir que cuando se trata de una ley hay determinación, por ejemplo la ley de acción y reacción quiere decir que una, la reacción, no se da sin la otra, la acción, lo cual nos llevaría a plantear el problema de la causa de la acción, llegando así a la hiancia. Es decir que no puedo explicar cual es la causa, para Lacan no solo hay allí algo anticonceptual sino un agujero, una abertura, que Lacan resume diciendo que en suma solo hay causa de lo que cojea.

Leo: “...Pues bien, en ese punto que intento hacerles atinar por aproximación se sitúa el inconciente freudiano, en ese punto donde, entre la causa y lo que ella afecta, está siempre lo que cojea. Lo que importa no es que el inconciente determine la neurosis; respecto a esto freud recurre gustoso al gesto pilático de lavarse las manos. (...) y es que el inconciente muestra la hiancia (agujero, vacío) por donde la neurosis empalma con un real; real que puede muy bien, por su parte, no estar determinado...” (3)

Es decir, entonces, que el inconciente está a la espera. Freud parte de la etiología (causalidad) de las neurosis y se encuentra con algo que pertenece al orden de lo no realizado. Lo cual nos lleva a distinguir el problema de la causa como hinacia de una hipótesis a cerca de la causa, que es lo que Freud concibe en términos de una etiología sexual y de lo cual dio cuenta con las series complementarias.


Este problema nos ocupará en la segunda parte de este curso. ¿Cómo entender esto? Considero que aquí Lacan conduce las cosas hacia el hecho que el inconciente es justamente cualquier cosa, lo que está a la espera, la sorpresa misma con la que se manifiesta en sus formaciones, cualquier cosa menos una sustancia, por mas que la referencia a la lingüística, por ejemplo, le de cierta objetividad y uno este tentado de pensar que esta referencia lo vuelve aprehensible.


No se trata de que el inconciente determina la neurosis sino mas bien que e se sitúa entre (mediación) el síntoma y una causa (real) indeterminada. Por lo tanto, indeterminación de la causa. El ombligo del sueño, dice Lacan, es uno de los nombres con los que Freud designa el vacío de la causa.

“... Ahora, a estas alturas, en mi época, estoy ciertamente en posición de introducir en el dominio de la causa la ley del significante, en e lugar donde esta hiancia se produce. No por ello deja de ser cierto que, si queremos comprender de que trata el psicoanálisis hay que volver a evocar el concepto de inconciente en los tiempos por los que Freud pasó para forjarlo, ya que solo podemos darle forma acabada llevándolo a su límite...” (4)


Dejo por ahora de lado la enumeración que hace Lacan de la semántica del término inconciente (5) anterior y contemporánea a Freud mismo para hacer hincapié en la idea de que cuando se trata del inconsciente, afirma Lacan, eso habla, eso funciona de manera tan elaborada como a nivel de lo conciente. No se trata aquí de una simple homologación sino de poder explicitar las leyes que rigen el funcionamiento por el cual eso, el inconciente, habla.


La ley del significante, pero tomada a partir de la mismísima experiencia freudiana. Inclusive Lacan remite aquí al apartado sobre el olvido de los sueños (capítulo VII de La interpretación de los sueños) donde, vamos a ver, Freud se refiere al análisis de sus propios sueños. Se trata del aspecto sorpresivo a partir del cual el inconciente se muestra, fenómenos que atraen a Freud y allí va a buscar el inconciente. Hay que detenerse en el modo en que Lacan lo expresa: allí, dice, una cosa distinta exige su realización, una cosa que aparece como intencional, pero con una extraña temporalidad.


Es decir que algo exige realizarse, hay una intencionalidad de ese algo, distinta a la intencionalidad de la conciencia y con otra temporalidad. Ese algo, eso a lo que solo accedemos, si se puede decir, por sus efectos, es lo que se produce en el dominio vacío de la hiancia. A la espera, dice Lacan, del órden, entonces, de lo no realizado. ¿Qué extraña torsión del tiempo nos permite, entonces, captar algo de eso que habla con una intencionalidad de la cual, empero, nada se? Futuro anterior, al decir de Enrique Acuña, es el tiempo del inconciente, una manera de referirse a la atemporalidad de la que habla Freud.


Hallazgo que es a la vez sorpresa futuro), re-hallazgo (anterior) y presto a escabullirse de nuevo, vale decir pérdida. Dimensiones del inconciente que tendremos que despejar en tanto conviene seguir a Freud cuando opone el síntoma y su duración a lo fugaz de las demás formaciones del inconciente.(6)


Hiancia, tropiezo, hallazgo, pérdida

Metáforas de la fugacidad del inconciente, si la hiancia designa la operación mediante la cual Lacan lleva a cabo un vaciamiento del inconciente, el tropiezo muestra la insistencia (hallazgo) de aquello que habla en otra escena y exige su realización en una combinatoria cuyas leyes (condensación y desplazamiento) enunció Freud al mismo tiempo que la estructura del signo daba estatuto científico a la lingüística. Isomorfismo, entonces, lo cual no debe llevar a confundir ambos planos.


El psicoanálisis no es lingüística. Resulta mas interesante la pregunta sostenida por Jean Claude Milner: ¿Qué es la lengua a partir de la hipótesis del inconciente?. El analista, dice Lacan, está allí en tanto testigo de esa pérdida, señala que el inconciente ha sido tocado. Por aquí hemos de seguir.-


Notas

(*) Versión corregida y abreviada de la clase inaugural del curso anual. Asociación de Psicoanálisis de Misiones. 22 de abril de 2009.

(1) Milner, Jean-Claude: El amor por la lengua. Editorial Nueva Imagen. México.1980.

(2) Ver: Clero, Jean Pierre. El vocabulario de Lacan. Atuel.Anáfora. Bs. As. 2006.

(3) Lacan, Jacques: El Seminario, Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós. Bs. As. 1997. Pág. 30

(4) Ibid. Pág 31.

(5) Ver Bres, Yvon: El inconciente. Atuel. Anáfora. Bs. As. 2006.

(6) Acuña, Enrique. “Un traje a medida”. En www.aplp.org.ar/e-textos. Me orientan en este curso los desarrollos realizados por Enrique Acuña en la clase inaugural del seminario clínico del Instituto oscar Masotta, Delegación Posadas (3-4 de abril), donde ubicó el inconciente como insistencia de la cadena significante y como existencia en tanto sujeto dividido. Problemas que Enrique Acuña trata en su curso Insistencia y existencia dictado en la APLP y que fuera también abordado en la jornada de apertura del ciclo 2009 de dicha asociación (cuyo título fue precisamente El inconciente freudiano y el nuestro), en el mes de marzo del presente año.-

Cien años de psicoanálisis en la Argentina. Un siglo de historias e histerias



En 2005, Graciela Avram publicó una sátira, breve y documentada, sobre las terapias alternativas al psicoanálisis. Cuando se la lee aparece una diferencia con lo que acontece, por ejemplo, en Francia. Si allá las terapiascognitivasconductuales (TCC) se proponen como máquinas de guerra diferenciadas, entre nosotros se construyen por asimilación simplificada del vocabulario del psicoanálisis. Es decir, para entender el esta
do de la cuestión en el psicoanálisis actual hay que llamar la atención sobre la asimilación de su práctica a la psicología.

Eso lo muestra ya desde el título el excelente libro de Alejandro Dagfal: Entre París y Buenos Aires - La invención del psicólogo. De paso, vemos que la mezcla de psicoanálisis y psicología tiene su marca de origen en Francia; en este punto es muy claro Michel Foucault en una e
ntrevista de 1965 realizada por Alain Badiou, donde explica que la “psicología” surge de la filosofía y que encuentra en el psicoanálisis la posibilidad de conmover los fundamentos filosóficos, porque realiza una experiencia autorizada por el descubrimiento del inconsciente, que valida esa misma experiencia.

Sigmund Freud propuso para la educación del analista la realización de un análisis, el conocimiento exhaustivo de la doctrina y el control regular de su práctica.

Jacques Lacan extremó estas exigencias. Digamos, aunque sea de paso, que los modos de organización y nominación del analista –más allá de la habilitación del Estado– es una de las claves para la comprensión del estado de la cuestión.

La historia como histeria
Si en 1910, en los festejos del Centenario, Germán Greve presentó las doctrinas de Sigmund Freud en
un Congreso Internacional de Medicina e Higiene, en el Bicentenario vale la pena llamar la atención sobre el recorrido y sus resultados actuales.

En las primeras décadas del siglo pasado, con el trasfondo del positivismo, el psicoanálisis había interesado a médicos psiquiatras. Pero su práctica no era incluida en esta curiosidad. Thomas F. Glick, de la Boston University, registra que en España la influencia del psicoanálisis comienza por un cambio de hábitos en la práctica médica: en las fichas de los pacientes se anotan datos de su historia infantil.
Después de 1930, condenado por la URSS, el psicoanálisis es abandonado por los psiquiatras en unos casos, en otros se intenta relacionarlo con la reflexología.

Es Angel Garma, entre otros, quien instala el estatuto del psicoanalista –copiado del que se impuso en Nueva York– subordinado a la medicina. Es un psiquiatra, Miguel Kohan Miller, quien rechaza esta subordinación. Como psiquiatra, es psicoanalista y punto.
Estas historias no pasaban del testimonio personal, de la memoria colectiva, de la hagiografía grupal.

Cuando en 1970 me interesé por el tema sólo encontré una historia de la psicología en América publicada en 1954 por I. A. Foradori, y un libro breve de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) con semblanzas de los fundadores y la información sobre el “ejercicio legal” de la profesión.

Había historias de la psiquiatría, también de la psicología, pero era poco lo que se encontraba sobre el psicoanálisis.
Y, sin embargo, el psicoanálisis estaba en las revistas, en la radio, en la televisión, en el cine.
En algunas tendencias, como la encabezada por Jung, había adeptos de la alta cultura mezclados con otros de los arrabales culturales del ocultismo.
La entrada del psicoanálisis en la Argentina era un libro documentado, pero no intentaba ser un libro de historia ni cumplir con las exigencias de esta disciplina.
Era parte de esa historia-histeria y quería minar el mito fundacional del psicoanálisis relacionado con la IPA, a la vez que criticar sus postulados y hacer propaganda para las propuestas de Jacq
ues Lacan. Y fue, sin querer, un libro bisagra entre la histeria de aquellas pasiones y la historia de “verdad” que se empezaría a escribir.

La historia que vendrá
“Para precisar mi tesis –escribe Koselleck–, los pronósticos son sólo posibles porque hay estructuras formales en la historia que se repiten, aun cuando su contenido concreto sea en cada caso único y sorprendente para los afectados.” Suscribo esta tesis porque el psicoanálisis conoce diferentes momentos de internacionalización y, en cada caso, pagó el precio de una transformación que modificó tanto su política como su experiencia clínica y sus elucubraciones explicativas. Ocurrió en el pasaje de Viena a Zurich, después con su entrada a Inglaterra y Estados Unidos, por último en Francia y diferentes países de la lengua castellana.

Hans R. Jauss estudió, de manera brillante, este juego de transformaciones que se produce entre lo exótico de la novedad y las condiciones de aclimatación. El resultado no arroja algo idéntico, pero tampoco es otra cosa. Se plantean problemas que son homólogos a los de la tra
ducción. El cambio de contexto es un cambio de sentido. La aceptación de Melanie Klein en Buenos Aires, como lo ha mostrado Horacio Etchegoyen, tiene una importancia de la que carece en otras ciudades donde el psicoanálisis existe con la misma intensidad.
La historia que vendrá tiene trazado algo de su horizonte en los trabajos de Hugo Vezzetti, Hugo Klappenbach, Mariano Plotkin, Sergio Visacovsky, Alejandro Dagfal y otros.

Es una historia que promete superar la histeria, que se propone describir las divergencias sin preferencias por los nativos de las diferentes “tribus”, que hará de cada versión una carta en el mazo de la historia.
Pero dentro de esa historia ya existen diferencias. Si Elizabeth Roudinesco prologa el libro de Alejandro Dagfal, la Asociación Española de Neuropsiquiatría mantiene relaciones de intercambio con el equipo de Historia de la Psiquiatría impulsado por Juan Carlos Stagnaro, cuya actividad editorial ha permitido que los nuevos psicoanalistas lean los clásicos de la psiquiatría que encontramos en la tesis de Jacques Lacan y en ta
ntos otros trabajos fundamentales que ampliaron el conocimiento del psicoanálisis, a partir de lo que dejaba aprender la experiencia de la psicosis.

Los actores sucesivos –psiquiatras, médicos, psicólogos– ahora operan de manera simultánea en la configuración del psicoanálisis. El estudio de estas transformaciones está pendiente de una mayor atención en trabajos futuros. En el pasado, la falta de atención de estas diferentes “habilitaciones” produjo cierta ceguera sobre efectos evidentes: los médicos promovían la psicosomática, los psicólogos los problemas de las interacciones “sociales” y los psiquiatras se reservaban el campo de lucha de los aparatos sanitarios donde los demás podían incluirse como “trabajadores de la salud mental”. El psicoanálisis menos comprometido con estas operaciones tuvo también mayor libertad para diseñar sus maneras de inserción.

Dentro del psicoanálisis
Freud en las pampas, de M
ariano Plotkin, intentó situar diferentes momentos del psicoanálisis en una perspectiva atenta a la política. Pero para hablar del estado de la cuestión de la historia del psicoanálisis vale la pena tener en cuenta sus rasgos diferenciales. Y para esto contamos con un libro solitario y un poco desplazado de la escena de la historia. Me refiero a El idioma de los lacanianos, de Jorge Baños Orellana, que intentó la primera y única clasificación de los modos de transmisión del psicoanálisis entre nosotros. Son cuatro: “La versión kitsch está puesta al servicio del reclutamiento y la redacción de introducciones para futuros miembros.

La resolución de enigmas es el espacio discursivo de las investigaciones monográficas, donde se disciplinan las capas medias. La épica se encarga de contar la historia oficial y de pronunciar las arengas que fraguan la identidad grupal. La neoclásica es el gendarme de las instrucciones del narcisismo intelectual y poético: vigila que cada miembro ocupe su puesto sin comprometer la estabilidad ideológica y jerárquica del lazo colectivo” (pág. 321). Es obv
io que el libro de Jorge Baños Orellana introducía en el campo una perspectiva que sorprendía y se valía de una bibliografía que no era frecuentada por los interesados en problemas del psicoanálisis. Será leído en el futuro.

El anclaje de Jacques Lacan en Buenos Aires, el libro de Marcelo Izaguirre demorado por problemas editoriales, realiza una minuciosa red de referencias y conexiones que funcionan como el reverso del libro de Baños Orellana: no trata de los modos que se practican sino de lo que se exhibe, de los deslizamientos y los contrasentidos producidos por las políticas de los grupos y ciertos cálculos elementales de los agentes.

La lógica del testimonio
Sería imposible enumerar la cantidad de testimonios individuales y colectivos producidos por los agentes de la práctica analítica. Desde la Fundación Descartes hemos impulsado más de una actividad y varias publicaciones en este sentido.

E. Carpintero y A. Vainer, co
n el título Las huellas de la memoria, publicaron dos tomos con ese material testimonial que conduce a cierta paradoja: el testimonio, como el sueño, es inapelable. Es lo que es. Pero al igual que el sueño, está constituido por desplazamiento, inversiones, olvidos y falsos recuerdos. Todo eso configura lo que Freud llamaba una verdad –en el sentido de la novela familiar–, pero su valor referencial debe ser confrontado con algún documento.

Jacques Lacan, cuando define al testimonio, dice que es la máxima proximidad entre el enunciado y la enunciación. Es decir, no lo define por su valor de referencia. Es lo que, desde que existe el pase como procedimiento para extraer el núcleo de un análisis, puede llamarse la verdad mentirosa de cualquier discurso sobre sí mismo. Entonces, es el tratamiento del testimonio lo que lo convierte en historia.

La cuestión institucional
Lo sabemos, Sigmund Freud prefirió crear una Asociación Psicoanalítica Internacional por fuera d
e las facultades. Creo que conocía el texto de Kant llamado El conflicto de las facultades (1798), que fue analizado con particular agudeza por Jacques Derrida. Para decirlo rápido, el psicoanálisis tiene secretos muy particulares y tiene que enseñar cosas que también son singulares. A la inversa, Kant dice que en una facultad se enseña lo que el Estado quiere que se enseñe. Una historia del psicoanálisis no podría excluir como una cuestión fundamental el estado institucional del psicoanálisis.

La institución analítica, según el programa de Jacques Lacan, no sólo evita fundir el término analista con cualquiera de los títulos habilitantes que cobijan su práctica (psiquiatría, medicina, psicología), sino que pone en funcionamiento dispositivos que impiden que alguien pueda identificarse con la nominación de “analista” a secas. Hay más de un analista. Está el analista practicante que sólo declara su actividad, está el analista miembro reconocido como tal por la institución y, por último, está el analista de la escuela que ha realizad
o el “pase” que testimonia del recorrido de su análisis.

Una historia del psicoanálisis que ignorase las diferentes maneras que se usan para nominar en cada institución sólo sería la descripción de grupos profesionales heterogéneos y pintorescos y dejaría pasar lo que el asunto tiene de particular: Aquello que convierte al psicoanálisis en una experiencia singular surgida de la tensión entre la filosofía y la psicología (tensión en cuyo trasfondo está la psiquiatría). La incidencia que tuvo esa psiquiatría en la aparición misma del discurso de Freud ha sido estudiada por M. Gauchet.

La trama exterior
La historia que vendrá tendrá que considerar una trama que nunca fue estudiada de manera sistemática: me refiero a las diversas editoriales, a los grupos que las impulsaron, a los libros que tradujeron en cada momento –sea para propagar una corriente nueva, para neut
ralizar alguna otra, para sostener algo ya existente–, a los traductores que realizaron el trabajo, a los inversores no siempre profesionales del libro, etcétera.

No basta conocer los catálogos de Nova, Paidós, Nueva Visión. Existieron, a lo largo de tantas décadas, editoriales ligadas a corrientes políticas (por ejemplo las impulsadas por el Partido Comunista que incursionaban en la psiquiatría para imponer la reflexología y para polemizar con el psicoanálisis). Hubo otras ligadas a la religión, como el caso de la editorial Lohlé, que publicaba al psicoanalista católico Ignace Lepp, entre otros.

Existieron y existen las pequeñas editoriales impulsadas por agentes del propio psicoanálisis, con poca importancia en el mercado, pero con la autoridad suficiente como para jugar un papel fundamental en las configuraciones de los grupos que las producen. También editoriales dedicadas a otros temas, pero que tuvieron su colección de psicoanálisis (como la que dirigió Raúl Sciarreta para editorial Corregidor), así como algunos libros publicados por Sudamericana, Leviatán, De la Flor, Catálogos, Atuel y otras.

Falta también una investigación sobre los libros traducidos en España y México importados a la Argentina
y sobre las lenguas de las cuales esos libros fueron traducidos.
Una historia del psicoanálisis no puede ignorar la circulación material que sostiene la trama de las actividades de enseñanza del psicoanálisis, cuya proliferación se extiende a diversas ciudades del país. No se trata sólo de Córdoba y Rosario, puesto que la enseñanza del psicoanálisis y su práctica se han implantado tanto en ciudades del norte como del sur del país y lo han hecho con grupos organizados, con publicaciones regulares y en diálogo con la cultura de cada lugar.

Al pasar es interesante consignar que cuando se dedican suplementos a las ciudades del interior (por ejemplo, del norte) se recurre al cliché histórico que caracteriza a la cultura de cada una de ellas, a datos turísticos, y se ignora de manera regular la existencia de las redes del psicoanálisis que en muchos casos son una presencia importante en las actividades culturales de esas ciudades. Bastaría mencionar las casi treinta ciudades, que desde Río Gallegos hasta Jujuy, componen el Instituto Oscar Masotta
con sus conexiones nacionales e internacionales. Las facultades implicadas en la investigación de la historia del psicoanálisis formarán equipos, realizarán investigaciones, crearán archivos, solicitarán la donación de materiales diversos; si esto ocurre, estoy seguro de que ocurrirá, la historia que vendrá habrá convertido los testimonios, las memorias y las demás producciones “militantes” de los diversos grupos en una nueva dimensión de la historiografría argentina que podrá entrar en el horizonte de expectativas que impulsa en la actualidad un interés creciente por la historia del país.

En conclusión
El estado de la cuestión, en lo que hace a la historia del psicoanálisis en el país, muestra la creciente complejidad de los trabajos que se realizan a partir de las versiones de los “nativos” y de la documentación que comienza a ser clasificada y conocida. A su vez, la posi
bilidad de una historia parece responder a la importancia que la práctica de esta disciplina adquiere en la actualidad. Lo prueba el hecho de que nuestros invitados externos, que hablan en nombre de la antropología y de la historia, hayan trabajado en universidades situadas en Alemania, Francia y Estados Unidos.

De manera que de los cien años del psicoanálisis en la Argentina se puede esperar lo que se desea: por mi parte, espero de esta actividad una escansión, un nuevo comienzo, que sepa que la autoridad del futuro realiza de manera diversa la transmisión de la autoridad del pasado.

* El texto anticipa la presentación del autor en el evento “Cien años de psicoanálisis en la Argentina”: jornada de debate público organizada por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Fundación Descartes.

Germán García


Fuente: Pagina12 - Psicología | Jueves, 16 de Abril de 2009 Ver nota en www.pagina12.com.ar

viernes 24 de abril de 2009

¿Qué es el inconsciente sino que alguíen habla?( comentario)


Instituto Oscar Masotta Delegación Posadas. Ciclo 2009.
Seminario Clínico: El Inconsciente y la Transferencia.
Clase inaugural a cargo de Enrique Acuña.
¿Qué es el inconsciente si no es que alguien habla?

Comentario: Rodrigo Cibils.

Los días 3 y 4 de Abril se llevo a cabo la clase inaugural del Seminario Clínico “El Inconsciente y la Transferencia”, organizado por la Delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta. Alrededor de 90 personas se dieron cita en el Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí” de la ciudad de Posadas. Enrique Acuña, docente invitado, tituló su clase “¿Qué es el inconsciente si no es que alguien habla?”

En esta clase, el docente realiza un análisis estructuralista del inconsciente en un texto de Lacan, que lleva por nombre “El seminario de la carta robada”, de los Escritos I, de 1955. Señala que, en dicho texto, Lacan comienza diciendo “el inconsciente, ustedes que me preguntan si existe, les digo no existe, insiste en las formaciones del inconsciente”.

Este binario Insistencia de cadena (formaciones cifradas) y existencia del sujeto (lugar exterior al yo) recore toda la obra de Lacan respecto del concepto de Inconsciente.

El inconsciente no es lo negativo de la conciencia, no es lo que falla, no es el tropiezo de la conciencia. Si no que el inconsciente es una intencionalidad pero sin la intención consciente, es decir, el yo no gobierna, nos es amo y señor de sus buenas intensiones.

No hay que pensar que el inconsciente tiene una existencia, un ser que existe con sus buenas intenciones, sino, que el inconsciente es lo que no se puede dominar como intención, es una intencionalidad, es una potencia e insiste, es decir, que por más que me quiera olvidar del inconsciente, va a volver a aparecer.

¿En que insiste? En los lapsus, en los sueños, en los actos fallidos, en los síntomas.
Se desprende entonces que en los sueños, en los actos fallidos, y en las agudezas no hay ninguna otra intención que no sea la intencionalidad de Otro, que parece extraño a mí, pero sin embargo, está en mí.

Este Otro no es otro yo, sino que es, como dice Lacan, algo “tan próximo como extraño”, ni prójimo ni semejante imaginario, se constituye en el devenir del habla a partir de cierto índices que hay en lo dicho designando al sujeto como alquien que habla.

Este “Próximo” dice algo más allá del yo e insiste en una cadena significante. Esto es lo que Jacques Lacan va a demostrar con el cuento de Edgar Allan Poe, “La carta robada”.
Señala que un significante es una palabra que uno pronuncia, pero que es un enigma para uno mismo.
Las asociaciones nos llevan a un nudo, nos conducen a un punto donde hay silencio, hay detención de las asociaciones, y esto es correlativo que en ese punto, la insistencia significante se encontró con una “X”. Ahi la insistencia de la cadena significante se encuentra con una ex-sistencia. Esto nos indica que algo existe fuera del espacio de mi conciencia.

Acuña señala que la insistencia de los significantes forman una combinatoria, es decir juego de elementos intercambiables, que es la estructura simbolica del Otro. El sujeto queda dividido con respecto a ese Otro, que es el lenguaje. Cuando se constituye en el lenguaje hay división, busco en una cadena significante que insiste una causalidad, una causa, que es la “X”. Lacan ilustra esto con el cuento de Edgar Allan Poe, “La carta robada”, el cuento demostraría que un sujeto es un sujeto dividido por el lenguaje.

En el cuento de “La carta robada” hay dos escenas. En la primera escena hay tres personajes (la reina, el rey y el ministro) y una carta. El ministro roba la carta que trataba de ocultar la reina y deja otra en lugar de la embarazosa carta.
En la segunda escena, se da un robo similar al de la primera escena. También hay tres personajes (ministro, prefecto y Dupin) y la carta, pero ya no es una carta vacía, sino una carta con una frase.

Lo que permanece en las dos escenas es la carta, ¿pero qué de la carta?
En la primera escena el "cociente" de esta operación es un vacio, el Ministro cuando se lleva la carta deja un vacío, no deja un mensaje. Sin embargo, Dupin escribe en la carta que le deja Ministro una cierta burla, es decir, que el "cociente" de la segunda operación ya no es un vacio, si no que en esa carta hay un mensaje.

La estructura es la suma de las dos escenas. Los efectos que se produjeron en los protagonistas de las dos escenas es un desplazamiento de quien tiene la carta.
Entonces, señala Enrique Acuña, el desplazamiento y la determinacion de lo simbolico se muestra en el hecho que quien tiene la carta está en lugar de Sujeto dividido ($) por el lenguaje (A).

Ejemplo literal de Edgard A. Poe a Lacan para ejemplificar la estructura como una combinatoria . La carta robada es el significante que divide aguas enre un resto vacio y un sentido cifrado, modo de dividir al Otro que causa un equivoco simbólico a quien lo tiene. La estructura del inconsciente responde a un desplazamiento de significantes, es decir, de cartas vacías, erróneas, pero a la vez, al tenerla se vuelve un problema porque la carta transporta un mensaje al que se le supone tiene una intención de querer decir algo.

En la segunda parte de la clase, Enrique Acuña, continuo señalando de que hay que entender al inconsciente como un efecto, no como algo dado de antemano, sino como un efecto del lenguaje sobre un sujeto que habla, y eso lo escribimos como la insistencia de una cadena significante por parte del Gran Otro provocando los efectos de la división.
Continúo su clase desarrollando el inconsciente a partir de sus formaciones: el sueño, el acto fallido y el witz.

Explica que el witz es la agudeza, pero entendida como novedosa formación que sorprende a quien la dice. El sueño, como dice Freud, es el inconsciente pero más bien mecánico, porque en el sueño el inconsciente aparece en una escena que se relata e interpreta. En el acto fallido aparece un inconsciente en acto, en una acción que demuestra que la intencionalidad consciente fracasa.
Por otro lado, también tenemos al síntoma como formación del inconsciente.
¿Qué diferencia un síntoma de un sueño, de un acto fallido y de un witz?

E. Acuña afirma que la diferencia responde ala temporalidad. Por ejemplo fulgurante chiste versus, durabilidad del síntoma. El síntoma no es del mismo estatuto que las otras tres formaciones del inconsciente. En el síntoma se va a jugar la repetición de la pulsión como insistencia. El inconsciente en su version pulsional insiste y se repite en el síntoma. El incosnciente de la representacion y del significante insiste en sus tres formaciones (sueño, acto fallido, witz). Lo que perdura es el síntoma como “Epilogo” a la neurosis.

Entonces, el inconsciente insiste en sus formaciones y su existencia es correlativa a la existencia del síntoma. Hay una repetición significante y una repetición que no es significante, sino que es una insistencia de una satisfacción.

Enrique Acuña afirma que del lado de la “Insistencia” esta el sentido de las cosas, como el sueño que se le puede encontrar un sentido. Y del lado de la “Ex-sistencia” esta la satisfacción, que puede ser muda, que no tienen traducción, que no tienen un sentido, “No se dice, Se vive”.

De este modo el inconsciente tiene dos patas. Por un lado, el inconsciente ligado a la “Insistencia” del significante, es el inconsciente transferencial, es el que se pone en juego en la transferencia, es el que se puede interpretar. Y por otro lado, el inconsciente ligado a la “Ex-sistencia”, que está más ligado a lo mudo de la pulsión, es un inconsciente no transferencial, sino real, entendiendo como real lo que es imposible de ser tramitado por la palabra. El inconsciente real aparece en la satisfacción, y lo que se pone en juego en esa satisfacción es un modo de gozar que cada cual tiene. Del lado del síntoma es que se puede captar el inconsciente real, porque decíamos que el síntoma es lo que más dura.

El inconsciente tiene tres modalidades de presentarse (sueño, acto fallido, witz) y dos lógicas a las que responden (Inconsciente Transferencial del lado de la “Insistencia” y el Inconsciente Real del lado de la “Ex-sistencia”).-





lunes 13 de abril de 2009

Entrevista a Enrique Acuña en diario Nueva Edición


Hay que pensar al Psicoanálisis como una experiencia de lo nuevo”

• Enrique Acuña es psicoanalista y escritor y estuvo en Posadas para la clase inaugural del seminario anual del IOM • “No es una terapia regresiva”, aseguró •


POSADAS. El prestigioso psicoanalista Enrique Acuña, fue el encargado de dictar la clase inaugural del seminario clínico “El Inconsciente y la transferencia”, que dictará durante el año, el Instituto Oscar Masotta (IOM) y que comenzó el 3 de abril último. Acuña, es además escritor y desarrolló el primer tema del ciclo 2009: El inconciente freudiano y el de Lacan.

¿Qué es o cómo se define el Psicoanálisis?

El primer tema es qué es el inconsciente, que es fundamental para saber qué es una experiencia analítica. Yo definí ahí, que la experiencia analítica era, fundamentalmente, dejarse llevar por las palabras; pero no es tan así, porque en verdad cada vez que uno habla está como determinado a contar lo que vivió: sus recuerdos infantiles, los héroes de su vida, los triunfos y miserias. Entonces se pensaba el inconciente como este “Otro” que está determinando mi vida a la vez que soy “Yo”. Entonces, ¿cómo pensar que “Yo”, soy “Otro”? o sea que hay un inconsciente que está hablando por mí. De este modo el concepto de inconsciente como fundamento de la experiencia tiene que ver con la posibilidad de pensar el Psicoanálisis como una experiencia de lo nuevo, no de contar historias viejas o pasadas, sino que cuando la cuento tengo la posibilidad de decir nuevamente todo.

Es decir que siempre está presente

Claro, porque a veces se cree que el psicoanálisis sería como recordar cosas de la infancia, es eso, pero además cuando las recuerdo, tengo que apostar a decirlas de nuevo en función de lo que va a pasar mañana, qué quiero yo, cuál es mi deseo en juego para ese porvenir.

Y ese inconsciente u otro Yo que tenemos ¿en qué se manifiesta?

Se manifiesta por ejemplo en los sueños, los actos fallidos, en los chistes de buen o mal gusto, mostrando su doble intensión. Entonces siempre hay una intencionalidad que uno tiene en la vida, que es enigmática, medio oscura; pero que se puede saber. Entonces el inconsciente es un saber, porque podemos saber qué nos está gobernando o determinando nuestra vida.

Acuña aporta, como ejemplo el caso de una paciente que tenía ataques de pánico que la llevaban a esconderse debajo de la cama, pero que al relatar la experiencia, se dio cuenta que la cama no era un lugar cualquiera; podía tener una significación del dormir, soñar, del amor.

-Quiere decir que en el relato, el inconsciente aparece en el lenguaje, no es una sustancia que hay que ir a buscar en una neurona, es el lenguaje mismo el que está determinando los efectos de palabras, donde encontramos claves. Por ejemplo la muerte es una clave difícil de descifrar, porque nadie sabe qué va pasar después, uno especula, entonces no conviene mucho hacer un relato alrededor de la muerte, pero si uno puede tomar algo a partir de esa intríngulis de la vida, como el la muerte, el destino o incluso los sueños más enigmáticos; sacarles el jugo y empezar a hablar de las palabras claves que están en juego.

El psicoanálisis está visto como elitísta en cierto modo

Sí, en realidad es un prejuicio muy burgués, pensar que solamente algunos piensan, cuando en realidad todo el mundo lo hace. Freud pensaba que los pobres tienen demasiada miseria, suficiente como para agregarle una más que sea el analista. Pero indefectiblemente tienen síntomas, porque hablan. Todo sujeto que esta dentro del lenguaje es susceptible de analizarse.

El otro día alguien me decía que no tiene palabras que lo hayan afectado, que tiene hechos que lo afectaron, pero no podía hilar una o dos palabras que lo definan. Entonces le pedí que empezara por una, es decir, obligué a que ponga en juego cuál era vigencia, que fue lo que apareció como la punta del iceberg.

Dijo algo común, `creo que el problema no es la sexualidad, como creen los psicoanalistas`; le dije que no creo en eso. Yo creo que la sexualidad está cuando uno habla, uno puede gozar también cuando habla. Me dijo exactamente que lo que hace es una intriga donde no puede contar las cosas.

Eso es una manera de ejercer cierta sexualidad, porque uno pone su líbido, su deseo, tiene ciertas satisfacciones haciendo esos relatos donde no se puede empezar, donde no se sabe cuál es la palabra clave, donde hay muchas cosas pero no hay nada.
Psicoanalista y artista

Acuña publicó un libro nuevo titulado “Resonancia y silencio” y actualmente escribe una novela cuya historia transcurre en su pueblo natal: Bella Vista, Corrientes.
“El arte puede ser una manera de prejuzgar un síntoma o como las leyes de ese inconsciente que está apareciendo ahí. Indudablemente hay algunas veces donde se manifiesta más que en otras; por ejemplo en los fantasmas del escritor. Cuando un tipo escribe una novela tiene fantasías personales, pero en general las trafica, las traslada, las dibuja como para que el lector goce con sus fantasías. Entonces pesa más la fantasía del lector que la de él.

El verdadero artista es aquel que se adelanta al inconsciente y lo expone para que para otro, eso valga también como verdad. Si yo me voy a ver una película, me interesa que el que me esta contando ese relato, toque algo mio, o sea en qué me identifico yo con ese relato. Entonces un buen escritor o guionista de cine, escribe algo que toque la sensibilidad del otro; eso es lo que importa, cómo llega el fantasma del lector al del escritor”.

Sobre su próxima novela, anticipó que se basa en un hecho ocurrido durante la guerra de la Triple Alianza. “Las tropas paraguayas ocuparon el lugar y ocurrieron algunos hechos que fueron retratados por un cronista. En esas crónicas, se cuentan hechos que hicieron después a mi familia. Entonces tomé eso para contar que hay objetos que se trasladan de generación en generación. El personaje de esa guerra, llega con sus descendientes la dictadura militar y a Malvinas. En realidad so las palabras las que se trasladan a través del tiempo, se pasan de mano en mano. Hay pasadores históricos que nos van legando cosas, yo por el lado de mi padre, recibí el idioma Guaraní”, concluyó.