lunes, 13 de abril de 2009

Entrevista a Enrique Acuña en diario Nueva Edición


Hay que pensar al Psicoanálisis como una experiencia de lo nuevo”

• Enrique Acuña es psicoanalista y escritor y estuvo en Posadas para la clase inaugural del seminario anual del IOM • “No es una terapia regresiva”, aseguró •


POSADAS. El prestigioso psicoanalista Enrique Acuña, fue el encargado de dictar la clase inaugural del seminario clínico “El Inconsciente y la transferencia”, que dictará durante el año, el Instituto Oscar Masotta (IOM) y que comenzó el 3 de abril último. Acuña, es además escritor y desarrolló el primer tema del ciclo 2009: El inconciente freudiano y el de Lacan.

¿Qué es o cómo se define el Psicoanálisis?

El primer tema es qué es el inconsciente, que es fundamental para saber qué es una experiencia analítica. Yo definí ahí, que la experiencia analítica era, fundamentalmente, dejarse llevar por las palabras; pero no es tan así, porque en verdad cada vez que uno habla está como determinado a contar lo que vivió: sus recuerdos infantiles, los héroes de su vida, los triunfos y miserias. Entonces se pensaba el inconciente como este “Otro” que está determinando mi vida a la vez que soy “Yo”. Entonces, ¿cómo pensar que “Yo”, soy “Otro”? o sea que hay un inconsciente que está hablando por mí. De este modo el concepto de inconsciente como fundamento de la experiencia tiene que ver con la posibilidad de pensar el Psicoanálisis como una experiencia de lo nuevo, no de contar historias viejas o pasadas, sino que cuando la cuento tengo la posibilidad de decir nuevamente todo.

Es decir que siempre está presente

Claro, porque a veces se cree que el psicoanálisis sería como recordar cosas de la infancia, es eso, pero además cuando las recuerdo, tengo que apostar a decirlas de nuevo en función de lo que va a pasar mañana, qué quiero yo, cuál es mi deseo en juego para ese porvenir.

Y ese inconsciente u otro Yo que tenemos ¿en qué se manifiesta?

Se manifiesta por ejemplo en los sueños, los actos fallidos, en los chistes de buen o mal gusto, mostrando su doble intensión. Entonces siempre hay una intencionalidad que uno tiene en la vida, que es enigmática, medio oscura; pero que se puede saber. Entonces el inconsciente es un saber, porque podemos saber qué nos está gobernando o determinando nuestra vida.

Acuña aporta, como ejemplo el caso de una paciente que tenía ataques de pánico que la llevaban a esconderse debajo de la cama, pero que al relatar la experiencia, se dio cuenta que la cama no era un lugar cualquiera; podía tener una significación del dormir, soñar, del amor.

-Quiere decir que en el relato, el inconsciente aparece en el lenguaje, no es una sustancia que hay que ir a buscar en una neurona, es el lenguaje mismo el que está determinando los efectos de palabras, donde encontramos claves. Por ejemplo la muerte es una clave difícil de descifrar, porque nadie sabe qué va pasar después, uno especula, entonces no conviene mucho hacer un relato alrededor de la muerte, pero si uno puede tomar algo a partir de esa intríngulis de la vida, como el la muerte, el destino o incluso los sueños más enigmáticos; sacarles el jugo y empezar a hablar de las palabras claves que están en juego.

El psicoanálisis está visto como elitísta en cierto modo

Sí, en realidad es un prejuicio muy burgués, pensar que solamente algunos piensan, cuando en realidad todo el mundo lo hace. Freud pensaba que los pobres tienen demasiada miseria, suficiente como para agregarle una más que sea el analista. Pero indefectiblemente tienen síntomas, porque hablan. Todo sujeto que esta dentro del lenguaje es susceptible de analizarse.

El otro día alguien me decía que no tiene palabras que lo hayan afectado, que tiene hechos que lo afectaron, pero no podía hilar una o dos palabras que lo definan. Entonces le pedí que empezara por una, es decir, obligué a que ponga en juego cuál era vigencia, que fue lo que apareció como la punta del iceberg.

Dijo algo común, `creo que el problema no es la sexualidad, como creen los psicoanalistas`; le dije que no creo en eso. Yo creo que la sexualidad está cuando uno habla, uno puede gozar también cuando habla. Me dijo exactamente que lo que hace es una intriga donde no puede contar las cosas.

Eso es una manera de ejercer cierta sexualidad, porque uno pone su líbido, su deseo, tiene ciertas satisfacciones haciendo esos relatos donde no se puede empezar, donde no se sabe cuál es la palabra clave, donde hay muchas cosas pero no hay nada.
Psicoanalista y artista

Acuña publicó un libro nuevo titulado “Resonancia y silencio” y actualmente escribe una novela cuya historia transcurre en su pueblo natal: Bella Vista, Corrientes.
“El arte puede ser una manera de prejuzgar un síntoma o como las leyes de ese inconsciente que está apareciendo ahí. Indudablemente hay algunas veces donde se manifiesta más que en otras; por ejemplo en los fantasmas del escritor. Cuando un tipo escribe una novela tiene fantasías personales, pero en general las trafica, las traslada, las dibuja como para que el lector goce con sus fantasías. Entonces pesa más la fantasía del lector que la de él.

El verdadero artista es aquel que se adelanta al inconsciente y lo expone para que para otro, eso valga también como verdad. Si yo me voy a ver una película, me interesa que el que me esta contando ese relato, toque algo mio, o sea en qué me identifico yo con ese relato. Entonces un buen escritor o guionista de cine, escribe algo que toque la sensibilidad del otro; eso es lo que importa, cómo llega el fantasma del lector al del escritor”.

Sobre su próxima novela, anticipó que se basa en un hecho ocurrido durante la guerra de la Triple Alianza. “Las tropas paraguayas ocuparon el lugar y ocurrieron algunos hechos que fueron retratados por un cronista. En esas crónicas, se cuentan hechos que hicieron después a mi familia. Entonces tomé eso para contar que hay objetos que se trasladan de generación en generación. El personaje de esa guerra, llega con sus descendientes la dictadura militar y a Malvinas. En realidad so las palabras las que se trasladan a través del tiempo, se pasan de mano en mano. Hay pasadores históricos que nos van legando cosas, yo por el lado de mi padre, recibí el idioma Guaraní”, concluyó.

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