miércoles, 22 de julio de 2009

HAPPENING 35

HAPPENING
Editorial N35
30 de mayo

Germán García

Conferencias Porteñas

En 1981 Jacques-Alain Miller, acompañado por Eric Laurent, habló en Buenos Aires y comenzó diciendo que tendría que experimentar “qué es hablar, trabajar, pensar, después de la muerte de Lacan”.
Desde hacía poco Jacques Lacan (1901/1981) ya no estaba, y su ausencia producía la dispersión de sus discípulos. Pero algunos de ellos pertenecían a la Escuela de la Causa Freudiana, que había adoptado antes de su muerte. Y Jacques-Alain Miller era el “al menos uno” que sabía leerlo.

Ahora, después de casi tres décadas tendremos en castellano el conjunto de lo que llamó Conferencias Porteñas, cuyo primer volumen saldrá para el próximo Encuentro Americano que se realizará en unos meses. Se trata de tres volúmenes que escanden con sus intervenciones la marcha de la expansión de la experiencia del psicoanálisis según Jacques Lacan en la Argentina (a pesar del título algunas conferencias fueron dadas en otras ciudades).

Lo que falta también habla: no está el fallido encuentro de Rosario, que marcó de manera todavía poco entendida el psicoanálisis de esa ciudad.

Hablo de esto porque en una conferencia internacional de 1988 Miller se pregunta: “¿Qué ocurrirá en la Argentina cuando se plantee la cuestión de una Escuela que lo sea, quiero decir que esté hecha para estimular el psicoanálisis en toda la Argentina?”. Para que no sea sólo porteña, para que sea de toda la Argentina, la EOL promovió —bajo la dirección de Jacques-Alain Miller— el Instituto Oscar Masotta. Pero dentro de la EOL existen tantas maneras de entender las cosas como miembros que tienen algún peso en lo que se realiza, tanto en la marcha regular como en ciertos acontecimientos que modifican esa marcha.

Los docentes del Instituto Oscar Masotta son miembros de la EOL en su mayoría, pero algunos tienen interés en el Instituto Clínico de Buenos Aires (ICBA) y algunas veces olvidan la última parte de la sigla (BA) y alimentan diversos tedios locales con pequeñas intrigas que distraen el trabajo común.

Las Conferencias Porteñas de Miller, al mostrar la amplitud institucional que propone, el horizonte clínico que expone y la política del psicoanálisis que realiza, será una enseñanza para nuestros docentes y también para quienes trabajaron estos años en cada ciudad y quienes se incorporaron en los últimos años.

Quiero suponer que circularán en cada Centro de Investigación y Docencia, en cada Delegación del Instituto Oscar Masotta (cuya función no parece ser entendida del todo). En fin, estoy diciendo algo de la alegría que me produce esta publicación y la molestia que me causan algunas miserias que encuentro a cada paso.

La reciente experiencia de Tucumán (que nadie puede decir que ignora) muestra que cada ciudad tiene que encontrar su manera de insertarse en el psicoanálisis a través de sus relaciones con las otras, pero que ninguna de ellas puede utilizarse para velar lo que falla en cada caso.-

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