martes, 11 de mayo de 2010

RESEÑA CLASE INAGURAL. "Angustia y vida pulsional"




Seminario clínico 2010: “Conceptos fundamentales del psicoanálisis -La repetición y la pulsión-“

 Reseña de la clase inaugural de Enrique Acuña: 
                  
               "La angustia y la vida pulsional” (16 de abril)

    “La angustia y la vida pulsional” es la transformación del título de una conferencia de Freud (1932), en Las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, que no son conferencias sino escritos. Significa que no son pedagógicos; es algo que hay que descifrar. Es decir que el lector tiene que poner una parte de sí para poder entender: es la experiencia analítica: leer el inconciente como un escrito.

La angustia y la vida pulsional no están de entrada implicadas entre sí.
Freud, en “Un trastorno de la memoria en la Acrópolis”, señala que lo que le ocurre como acontecimiento del cuerpo, es en verdad la evocación de un elemento del pasado que retorna como recuerdo (el padre). En ese borde Freud pierde la realidad en un fenómeno de Unheimlich como algo ya visto y vivido.La psiquiatría dirá anxietas, ansiedad, trastorno como fenómeno biológico. Esto no explica la conexión del sujeto con el Otro.

En principio, debemos diferenciar que la angustia no es un significante, sino que tiene algo de signo. Lacan dirá que la angustia cae sobre el sujeto, lo aplana en su deseo. Se escribe S(A/):  falta un significante en el Otro como ser barrado. Entonces, hay angustia cuando falta la falta, que causa el deseo.

Enrique Acuña señala una diferencia entre la existencia, en sentido filosófico y el ser en sentido lacaniano. Mientras la filosofía habla de la existencia del ser en el mundo, para Lacan el ser no lleva a una ontología sino a captar ahí al sujeto del inconciente.
Freud, en su primer esquema de la angustia sigue un modelo energético, es la noción de libido como lazo que une los cuerpos a través del amor. Nos encontramos en Freud, con dos teorías acerca de la pulsión. (Masotta: “El modelo pulsional”).

En 1890, se trata de libido y descarga. Abreacción, donde hablar ya cura, la talking-cure o limpieza de la chimenea, como nombra Ana O. al método catártico de Breuer.
En su segunda teoría pulsional, la pulsión genera en el yo una señal, una carga que pone en juego representaciones. “Inhibición, síntoma y angustia”. La vida pulsional es una vida. Así, Freud distingue entre la paleta de colores de la  vida y la densidad de  la pulsión de muerte. La angustia genera una tendencia a reprimir esas representaciones que están en algún lado que Freud llama inconciente. Indica que la angustia tiene una función. La situación peligrosa tiene dos vías:

1-Perder el amor del otro (la madre). Perder el objeto de amor, rasgo mas frecuente en las mujeres y  2-Perder una parte del cuerpo. Se trata de un objeto corporal, propio de lo masculino.

Esta concepción de la angustia como señal, implica dos tiempos, donde la situación peligrosa evoca una situación traumática.

La pérdida evoca en una anterioridad una situación traumática. En este sentido, el trauma es análogo al peligro. Hubo una vez  un objeto adecuado a la pulsión.

De eso se tratan las protofantasías: son intentos de reproducir míticamente el origen. Prosigue Acuña diciendo que la vida pulsional ocurre en repetición. El neurótico es alguien que repite en términos de agieren, de acción. El sujeto en análisis actúa sin saber qué está actuando, máquina operante que se captará en la elaboración como transferencia de un nuevo elemento, después del recuerdo y la repetición. La repetición no consiste en la reproducción de lo mismo: la neurosis de transferencia hay una nueva significación del síntoma; lo que se puso como diferencia en la repetición. Por eso, en lugar de memoria tenemos repetición de lo no idéntico.

   Freud llama a esto la compulsión a la repetición, “obsesión” a repetir algo pulsional que angustia porque el sujeto es acéfalo, no pude dejar de hacer en un silencio. Esa pulsión no habla, actúa, al punto de manejar una vida; según demuestra la cínica de las impulsiones cuando se observa esta satisfacción sin objeto, o mejor gana su satisfacción al fracasar el encuentro con el objeto.

Hay dos modos de hacer aparecer la angustia ligada a la pulsión:
-La compulsión a la repetición
-La repetición bajo transferencia

Lacan separa estas dos vertientes de modmo que la transferencia no es ya repetición, señalando que cada vuelta de la pulsión genera una diferencia-Kierkegaard- al punto que la repetición exede el recuerdo y el amor. La reprisse retoma pero falla en captar la cosa en juego, como en la reposición del teatro privado donde cada acto representa de manera diferente el mismo texto. Es decir que toda repetición obliga al sujeto a cambiar de posición frente al objeto.

El día sábado 17 de Abril se prosiguió con la actividad de Enseñanza de los casos, en la que participaron Lorena Danieluk y Christian Gómez, teniendo como interlocutor a Enrique Acuña, quien realizó una introducción tomando como referencia su texto “La construcción del caso entre lo universal y lo particular”. Diferenció que lo que se entiende por escucha analítica estaría del lado del sujeto, no del analista. En el relato de un caso hay una hipótesis de la causa: es lo que determina las líneas de fuerza del relato de una verdad histórica, fantaseada más que vivida. 

Freud compara la construcción de un caso con el delirio en tanto materia faltante. Hay una hipótesis sobre un agujero. Requiere el paso del tiempo, es entonces una conjetura a verificar. Por ello el psicoanálisis es más una ciencia conjetural, no humana ni formal.  Y conjetura es diferente a consenso.
Un caso tiene es un problema sin solución, una caída del paradigma que hace que algo no coincida con lo ya sabido como doctrina. Se trata de encontrar la singularidad en un nuevo paradigma.

Los dos casos presentados siguieron el ejercicio clínico de bascular entre la demostración y lo que no se puede trasmitir de esa  singularidad única.-

Julieta Rios