viernes, 11 de junio de 2010

Tyche y Automaton -clase Seminario Clinico-

INSTITUTO OSCAR MASOTTA
Auspiciado por el Institut du Champ Freudien y el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII
Delegación Posadas
Ciclo 2010
Seminario clínico: Conceptos fundamentales del psicoanálisis 

-La repetición y la pulsión-

3º clase: Tyche y Automaton

a. Insistencia de la cadena significante.
b. Las categorías de Aristóteles.
c. La repetición como novedad: Kierkegaard.
d. Encuentro con lo real
 
Docente invitado: Luis Polo (CID-Corrientes-Chaco)
Disciplina del comentario: Lorena Danieluk (Delegación Posadas)




Viernes 11 de junio 20,30 hs.
Sábado 12 de junio 9 hs.
 
Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí”.
Sarmiento Nº 319. Posadas.
 
Informes e inscripción:  (03752) 15 58 40 17/ iomposadas@hotmail.com
Visite: HAYPIRE. Blog de la delegación Posadas del IOM: www.iomposadas.blogspot.com
Auspicia: Asociación de Psicoanálisis de Misiones

jueves, 3 de junio de 2010

II JORNADAS LITORAL. Exemplum, por Christian Gomez


Exemplum (*)
-El caso analítico entre lo universal de la clase y lo particular del ejemplo-

Por Christian Gómez


El trabajo que voy a presentarles retoma algunas cuestiones que estamos estudiando en la Asociación de Psicoanálisis de Misiones a partir de plantear la pregunta sobre que es un caso para el psicoanálisis.

Tomamos como documento inicial de trabajo un texto de Enrique Acuña (“La construcción entre lo universal y lo particular”. Nombres, del psicoanálisis en movimiento. APM. Nº 14. 2010) de donde extraemos una problematización de la clínica analítica en términos de su legitimidad epistemológica. Cuestión que fuera planteada por Enrique Acuña en la actividad de enseñanzas de los casos llevada a cabo en la apertura del ciclo 2010 de la Delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta.
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Tomamos dos modos articulados de poner en juego dicha legitimidad: el relato del caso y la disciplina del control. Es decir los procedimientos empleados en la construcción del caso por el analista.

Punto de partida inicial, entonces, retomar la tesis freudiana según la cual el caso es una construcción del analista que hace con fragmentos y retazos de los dichos del analizante el simulacro de un todo. Marcelo Ale, (La clínica analítica y las referencias. De la Campana. La Plata. 1997) plantea el problema de los modos de construcción del relato clínico y los interrogantes que suscita, justamente, en términos de su legitimidad.

La construcción del caso por el analista supone: 

1. Una hipótesis sobre la causa a partir de,
2. Una verdad histórica, opuesta por Freud a la verdad material.

Ahora bien, dicha hipótesis es a verificar, lo cual lleva al problema del control. Se trata de una conjetura. En términos de Freud: “No pretendemos que una contrucción sea más que una conjetura que espera confirmación, aceptación o rechazo.  Todo se aclarará con el curso de los acontecimientos futuros” (Construcciones en el análisis. Obras Completas.).

Pero por otro lado, al transmitir un caso hay un pasaje de los dichos que van de un particular modo de presentar el síntoma que conduce a la clase universal. Pero lo importante es que el caso es justamente el resto que queda entre lo particular y la clase como singularidad. Singularidad que funciona como referente.

Tenemos, entonces, dos lógicas diferentes: elevar el caso al paradigma, es decir situarlo en relación a una clase, y por otro lado una singularidad que escapa a ese universal y que, vamos a ver, empieza a funcionar en relación a una regla que vale solo para ese caso.


¿Qué es un paradigma?

Tomamos como referencia filosófica los planteos de Giorgio Agamben, quien en su libro Signatura rerum-sobre el método- pone a discutir las concepciones de T. Kuhn y M. Foucault en torno a lo que uno llama paradigma y el otro positividades. Nos interesa principalmente una conferencia titulada ¿Qué es un paradigma?

Allí  distingue en Tomas Kuhn dos modos diferentes o dos acepciones del término paradigma: una, acaso la más difundida, propone al paradigma como una matriz disciplinar o acuerdo entre los científicos y que funciona como doxa en el tiempo que Kuhn llama de ciencia normal. En este sentido el paradigma funciona como una lengua convencional, común en un determinado momento y en un determinado contexto. Equivalente, por lo tanto, al saber referencial de doctrina que se vuelve opinión. Elevar el caso al paradigma puede ser, entonces, una operación de diagnóstico diferencial cuando contamos un caso apelando a la lengua común.

La hipótesis a sostener es que este proceder es homólogo a otros que se realizan ya sea en ámbitos médicos, psicológicos o psiquiátricos. Ian Haking, desde la filosofía de la ciencia, plantea el problema que suscita el objeto a clasificar cuando es un objeto que interactúa con la clase que se constituye. Llama  a esto clases interactivas que producen con el objeto un efecto bucle: por un lado la clase crea el elemento que la integra y por el otro el elemento se desplaza de manera tal que la pasión por la clasificación conduce al infinito, siempre queda un resto no clasificable.

Por otro lado, irreductible a la clase tomada como universal, hay que ubicar lo que Lacan llama saber textual del inconciente y su desplazamiento temporal bajo transferencia. Lo cual es equivalente a decir que su saber de doctrina no es homogéneo al que produce cada síntoma. Volveré a esto.

“Kuhn-dice Agamben-  reconoce haber usado el concepto de paradigma en dos sentidos diferentes. En el primero-que el propone sustituir por el término matriz disciplinar-, paradigma designa lo que los miembros de cierta comunidad científica poseen en común, es decir, el conjunto de las técnicas, los modelos y los valores  a los que los miembros de una comunidad adhieren mas o menos concientemente.  En el segundo sentido, el paradigma es un elemento singular de este conjunto, los principia de Newton o el Almagesto de Ptolomeo- que, sirviendo de ejemplo común, sustituye las reglas explícitas y permite definir una tradición de investigación particular y coherente. 

Los paradigmas determinan entonces la ciencia normal. En este segundo sentido, que Kuhn considera el mas nuevo y profundo, el paradigma es simplemente un ejemplo, un caso singular que, a través de su repetibilidad, adquiere la capacidad de modelar tácitamente el comportamiento y las prácticas de investigación de los científicos. El imperio de la regla como canon se sustituye así por el paradigma; la lógica universal de la ley, por la lógica específica y singular del ejemplo…” (Agamben. Signatura rerum.  Pág 16).

Para Agamben, el panóptico estudiado por Foucault en Vigilar y castigar funciona como un ejemplo, es decir un paradigma: “ …Pero el panopticon es, a la vez, un modelo generalizable de funcionamiento; panoptismo, o sea, precisamente principio de conjunto y modalidad panóptica del poder. Como tal, es una figura de tecnología política que puede y debe disociarse de todo uso específico. No es solo un edificio onírico, sino el diagrama de un mecanismo de poder llevado a su forma ideal. ..”(Agamben, pág 23)
Es decir que el modelo arquitectónico se desprende de su singularidad para volverse generalizable.

Sigue: “…El locus classicus de un epistemología del ejemplo se encuentra en los primeros analíticos . Aquí Aristóteles distingue el procedimiento por paradigmas, de la inducción y la deducción. Es claro, escribe, que el paradigma no funciona como una parte respecto del todo, ni como un todo respecto de la parte sino como una parte respecto de la parte...” (Agamben, pág 26).

 Lo que distingue al paradigma es, entonces, una tercera forma que no es ni la inducción ni la deducción sino un paradójico movimiento que va de lo particular a lo particular. El ejemplo constituye un peculiar modo de conocimiento que no procede articulando universal y particular sino que permanece en el terreno de lo particular. 

Se trata, dice Agamben, del estatuto epistemológico del paradigma as´´i entendido en tanto si, radicalizando la tesis de Aristóteles, se nos presenta una singularidad que no se deja reducir a ninguno de los términos de la dicotomía (universal-particular). Se trata del ejemplo como exemplum, voz latina distinta de ejemplar. Lo ejemplar es lo que se constituye por analogía, es lo que se vuelve paradigmaa en tanto se desactiva su uso singular, mientras que exemplun designa esa singularidad. Supone por lo tanto una regla irreductible.


El caso como exemplum

Jacques Lacan, retomo aquí lo planteado líneas arriba, toma como referencia la categoría aristotélica de lo particular en la proposición del 9 de octubre, para distinguir entre la doxa como corpus de doctrina y el caso como aquello que se articula a partir del síntoma puesto en transferencia: “Al comienzo del psicoanálisis está la transferencia (…) Un recuerdo de Aristóteles, un poquito de categorías, rogamos, para pulir a ese sujeto de lo subjetivo (…)”. (Lacan. Proposición… pág 13)

El significante de la transferencia, en tanto representa a un sujeto para otro significante cualquiera que, dice Lacan, solo supone la particularidad en el sentido de Aristóteles.

“…Debajo de la barra-continúa Lacan- el s representa el sujeto que resulta de él, implicando en el paréntesis el saber, supuesto presente, de los significantes en el inconciente, significación que ocupa el lugar del referente aún latente…” (Lacan. Proposición. Pág 13)


Situamos aquí el síntoma en tanto al comienzo de la experiencia se articula al saber del inconciente como retórica. Tenemos allí lo que Enrique Acuña designa como paradigma 1. Ya no se trata de lo universal de la clase sino de lo particular del síntoma en la entrada en análisis como saber textual del inconciente.

 Agrega: “La presencia del analista es correlativa a la posición del inconciente, siempre y cuando se dirija a él, es decir llame un suplemento, un plus. Eso sale de la doxa de mi pura particularidad y entra en la posibilidad de una singularidad (…) Es decir, induce aquí un nuevo particular que será singular con respecto a esto: si comparo como entró alguien desde la envoltura formal del síntoma y se produjo otra cosa…” (Enrique Acuña. Nombres, pág 4-5)

Se plantea entonces la cuestión de que los casos enseñan no solo la articulación entre lo particular y lo universal sino que el relato de un caso puede ser mostrar en que detalle alguien construyó una solución aplicable solo a ese caso. Paradigma 2, de lo singular en tanto invención. “…El dispositivo de enseñanzas de los casos permite, entonces, mostrar ese paradigma de lo singular como regla propia que inventó ese sujeto…” (Enrique Acuña. Nombres, pág 5)

El síntoma, escrito con h, es ahora solución singular, regla paradigmática de ese caso.

(*) Leido en las 2º Jornadas del litoral, Hacia el Bicentenario. Corrientes. 29 de mayo de 2010. Escrito a partir de las dos primeras clases del curso El caso analítico-entre lo universal de la clase y lo particular del ejemplo- Dictado en la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. En curso actualmente.


Bibliografía

Acuña, Enrique. “La construcción entre lo universal y lo particular”. En Nombres, del psicoanálisis en movimiento. Boletín de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. Año 5, Nº 14. Posadas. 2010.

Acuña, Enrique: “Desclasificar: un destino para lo singular”. En Resonancia y silencio. Psicoanálisis y otras poéticas. EdULP. 2009.

Freud, Sigmund. “Construcciones en el análisis”. En Obras Completas. Amorrortu.

Lacan; Jacques. “Proposición del 9 de octubre sobre el analista de la escuela”. En VV.AA. Momentos cruciales de la experiencia analítica. Manantial.

Agamben, Giorgio. “¿Qué es un paradigma? En”Signatura rerum. Sobre el método. Adriana Hidalgo.

Ale, Marcelo. “El caso es el relato”. En La clínica analítica y las referencias. De la campana. La Plata.






II JORNADAS LITORAL. La vigencia del síntoma. Lorena Danieluk

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La vigencia del síntoma

Por Lorena Danieluk.


Antes que nada resulta un poco extraño que celebrando el Bicentenario de la patria, a 200 años de la revolución de mayo donde se proclamaba por emancipación del dominio Español. Y teniendo en cuenta que uno de los slogans publicitarios de nuestra actual presidenta de la nación fuera: “salud para todos”; nosotros reunidos hoy aquí hablemos del síntoma, es decir, muy a contrapelo de lo propuesto por el discurso social, hablaremos de lo que no marcha, y además, de cierta “esclavitud”, -en tensión con la emancipación – del sujeto a su síntoma.

Más precisamente he elegido hablar de la vigencia, importancia, pertinencia y actualidad del síntoma, en consonancia con el pretendido bien – estar del discurso público. Quiero decir que no deja de inquietarme el hecho de que el psicoanálisis proponga al síntoma como solución, luego como huella a seguir en la clínica. ¿Cómo es esto posible?.
Entre algunas publicaciones que he leído para la ocasión, han llamado mi atención ciertos puntos que trataré de desarrollar, no creo saber por que, siento que ellos me encontraron a mí y de repente algo se articuló para esta ocasión, entre ellos se encuentran los siguientes:
- El mecanismo del sueño.
- La angustia como señal.
- La vida pulsional.

Puntos que me han enseñado respecto lo que expongo más arriba: una vigencia del síntoma, pero también una pertinencia del mismo para la economía psíquica, veamos por que.
Primero que para hablar de síntoma, considero que se pueden extraer tanto en Freud como en Lacan, por lo menos tres términos, no solamente las dos fuerzas psíquicas enemistades, hay entonces tres:
- La realidad exterior
- El yo.
- El ello o lo pulsional.
LA NO ELIMINACIÓN DEL SÍNTOMA.

I.
En relación al sueño, más precisamente en el capítulo VII, de la Interpretación de los sueños, Freud dirá que el sueño es un indicio de que algo quiso perturbar el dormir.
Ubica entonces como perturbadores a una excitación interna, pero también una externa – resto diurno, a las cuales opone al interés narcisista, egoísta del yo por dormir.
Lo reprimido del sistema inconsciente no obedecería al deseo de dormir del yo.
Los restos diurnos, que por el momento ligamos a lo externo, adquieren determinada importancia, sólo si están reforzados por las fuerzas pulsionales, por lo tanto tenemos un exterior que se hace interno, se borra la barrera interno – externo.

Freud cree, que cada proceso de excitación inconsciente tiene, por lo menos, dos salidas: o se descarga vía la motilidad o se liga (este sería el trabajo onírico).
El sueño, como muy bien lo dice su nombre, es un compromiso que surge entre estas enemistades, hay algo del deseo inconsciente que el sueño aparece satisfaciendo.


II.
En 1932, en la Conferencia Angustia y vida pulsional, Freud liga la formación de síntoma al afecto de la angustia. Distingue tres modos de la angustia en la neurosis:
A -la expectante, que denomina libremente flotante, pronta a enlazarse a lo que surja – estados de angustia,
B -la angustia en la fobia, ligada por lo tanto al objeto fobígeno,
C - la angustia en el síntoma, en la histeria dice, que casi siempre emerge sin que se le descubra fundamento alguno en un peligro exterior.
Plantea una angustia realista, por oposición a una neurótica – sin fundamento exterior -.
¿A que se teme en la angustia neurótica?

III.
Comienza aquí a conectar algo de la angustia con la vida pulsional, en tanto considera que ante un peligro externo hay la posibilidad de huida, mientras que ante uno interno esto es imposible. – ya en 1915, cuando introducía el primer dualismo pulsional, hacía esta especie de diferenciación, entre un arco reflejo, cuyo estímulo es externo y la excitación pulsional, que se caracteriza por ser una fuerza constante e interna –

A la vez, que considera que la angustia sería primero y la formación de síntoma después – como algo que pretendiera aminorarla -, por lo tanto la primer teoría de la angustia se desvanece – la represión separa la representación de su afecto, éste al quedar libre se trasmuda en angustia -.
Por último, angustia realista y angustia neurótica quedan anudadas, ya que la angustia neurótica sólo es posible si un suceso que la despierte se anuda a otro estado angustioso, más primitivo, anterior en el tiempo. Ubica aquí como prototipos a la angustia de castración, en el varón, y el temor a la pérdida del amor, en la mujer.

Bajo determinadas circunstancias, algo de lo pulsional se libera, el yo advierte que esto podría convocar algunas de las viejas situaciones de peligro, por lo tanto esa investidura pulsional debe ser sofocada, cancelada. El síntoma trata de ligar aquello psíquicamente, si bien hay un displacer, Freud considera que los montos energéticos proceden ahora en pequeños volúmenes.

EL SÍNTOMA TIENE UN SENTIDO, ORIENTA EN LA CLINICA.
El síntoma – en tanto conflicto entre el yo y su ello - se nos presenta entonces como huella clínica ya que muestra la articulación interior / exterior. La posibilidad de síntoma esta dado por el hecho de que un peligro externo toca algo de lo interno (pulsional).
Enrique Acuña en su artículo “Freud y la captación de la angustia por el síntoma”, siguiendo a Freud, muestra cierta conexión entre la situación peligrosa y la situación traumática. En este sentido, la situación peligrosa sólo es tal en tanto pone en juego una pérdida anterior, pone en juego lo real de una pérdida, el trauma, (situación mítica que supone que hubo el objeto alguna vez, objeto que luego se perdió).
Entonces la angustia como señal enseña respecto lo singular del trauma, en tanto indica ante que situación alguien ha quedado sin palabras. Qué situación ha sido imposible de representar.
Será siempre en un tiempo posterior en el que se podrá corroborar el efecto “traumático” de algo.
El relato que alguien hace respecto una situación angustiosa mostraría la proximidad al objeto de deseo.

Ahora bien, el síntoma tal cual lo entiende el psicoanálisis – solución de compromiso- se presenta como una posibilidad de captar ese real de la angustia, no obstante es un asimiento fallido, no todo ese real en juego será abordado. Por lo tanto se puede pensar que el síntoma también orienta respecto qué contingencia ha dejado al sujeto sin asunto, qué contingencia lo aproxima al objeto de su deseo.
¿Qué es esto de los síntomas actuales?, hasta aquí el síntoma sólo es posible situarlo como formación singular.
E.A. en el mismo artículo orienta en relación a que la actualización de los nuevos síntomas, se trataría de saber la posibilidad de conexiones significantes entre lo que aparece como peligro sin palabras y la memoria de lo ya vivido como posible de ser actualizado.
¿Cómo puede el psicoanálisis, en tanto dispositivo singular, opinar respecto lo que vale en lo social, es decir, la pasión por nominar, la generalización desmedida de los trastornos, la generalización de la medicalización ó de terapéuticas ortopédicas que pretenden corregir, adiestrar, adaptar, etc.?

El psicoanálisis no solamente puede opinar, sino que según mi criterio tiene que hacerlo. De hecho imprime su sello diferencial. Entiende, por ejemplo que lo novedoso de un síntoma puede estar articulado a lo que los ideales sociales imponen como modalidad, no son más que “lo fallido de ese programa de la civilización y sus reglas”.

Pues bien, si por actual hay que entender aquello que existe en el tiempo presente, aquello que llama nuestra atención, aquello que se mantiene, es decir que tiene actualidad; me resulta particularmente interesante el hecho de que el cuerpo de un sujeto tenga cierta vigencia. De hecho se lo exhibe, se lo ciñe – con dietas -, se lo atiborra de comida – en una obesidad -, se vomita, se lo ejercita, se inquieta – en una hiperactividad -, se intoxica, etc.

Es bueno reconocer que el psicoanálisis no participa del mismo modo que otras prácticas. Si tomamos la angustia, por ejemplo, como estado que puede ser experimentado por cualquier sujeto, de hecho es raro que alguien no lo haya experimentado por lo menos una vez en la vida; notamos que la misma se presenta como afecto que concierne particularmente al cuerpo, por lo tanto es un estado que puede ser abordado, de hecho lo es, por diferentes saberes: médico, psicológico, psicopedagógico, psicoanalítico, etc.
Ya podemos decir que la terapéutica es solidaria al modo en el que se concibe un estado ó un fenómeno, entonces la medicina, la psicología, el psicoanálisis, no responden igual.
Y cuando del cuerpo se trata Freud orienta en relación a encontrar que fenómeno de palabra es el que subyace al síntoma histérico, por ejemplo. Desanudar algunos significantes.

LA PARADOJA DEL LÍMITE FECUNDO.
Pienso entonces en una conexión entre angustia (como experiencia de lo real ) síntoma / sueño (como modos simbólicos - imaginarios de atrapar ese real). Una captura que es fallida, decíamos, en tanto hay un sufrimiento, aminorado, pero existe, el yo sufre.
Si el síntoma es un compromiso, lo es en tanto satisfacción sustituta, el problema es que el yo no lo percibe como tal. Algo del deseo inconsciente aparece figurado allí.

La cuestión sería la siguiente, la angustia señala la proximidad de lo inabordable de una situación, pero para que esto acontezca algo del modo de vivir del neurótico hubo de desestabilizarse. El psicoanálisis parte de ese agujero, propone al analizante que lo llene de palabras, a sabiendas de que sólo se podrá bordear ese vacío. La cura consiste en que en el recorrido de un análisis el sujeto aprende desde qué agujeros habla, ante qué situaciones se queda sin palabras. Es entonces, al modo de decir de Enrique Acuña, un vacío que se capta, es poner palabras sobre un real que angustia, precisamente para aprender sobre esa causa.

Entonces a 100 años de la aparición del psicoanálisis, celebramos la invención “revolucionaria” de Freud, que ha su modo ha propuesto cierta liberación, - emancipación – del sujeto por lo menos en la palabra. Obviamente: una liberación con consecuencias, en tanto supone que el sujeto no solo habla sino que también se escucha a sí mismo.

La vigencia del síntoma analítico, es que en tanto formación singular, enseña al sujeto respecto que causa particular lo determina, qué deseo lo habita para poder plantear hacia donde decide direccionar esto. Que hace con lo que ha aprendido en ese recorrido.-


Bibliografía consultada:
Acuña, E. (Compilador). Las paradojas del objeto en psicoanálisis. Edulp. BS. As. 2007.
Acuña, E. Resonancia y Silencio. Psicoanálisis y Otras Poéticas. Edulp. Bs. As. 2009.
Glaze, A. (Compiladora). Una practica de la época. El psicoanálisis en lo contemporáneo. Grama, Ediciones. Bs. As. 2005.
Freud, S. La Interpretación de los sueños. Amorrortu Editores. 1900.
Freud, S. Conf. 32 Angustia y vida pulsional. Nuevas conferencias de introducción al Psicoanálisis. 1932
Masotta, O. Lecciones de introducción al Psicoanálisis. Gedisa Editorial. 1986.

Leido en las II JORNADAS DEL LITORAL Ctes. /Chaco. 29 de mayo 2010.
Organizan:
CID – IOM CORRIENTES – CHACO. IOM Delegación POSADAS. IOM Delegación PARANÁ.