jueves, 7 de abril de 2011

CLASE INAGURAL DEL IOM. El inconsciente siglo XXI.(comentario)

Delegación Posadas. Seminario Clínico 2011:

Del sueño al síntoma -vías de acceso al inconsciente-

Clase inaugural a cargo de Enrique Acuña:

El inconciente siglo XXI.

Por Adriana Gómez

En la Delegación Posadas del I.O.M., contamos con la presencia del interlocutor Enrique Acuña para dar inicio al Seminario Clínico titulado en esta ocasión “Del sueño al síntoma – vías de acceso al inconsciente”.

   El inconsciente siglo XXI está enmarcado bajo la pregunta ¿qué es el saber? que señala la diferencia entre la información cognitiva y el saber del inconsciente. El conocimiento puede ser una moneda de cambio informática, que se intercambia en términos de un programa que tiene luego una distribución universitaria que sería para todos. El saber producido por la experiencia analítica, en cambio, a partir del sujeto que se divide produce un resto, cada uno debe hacer un uso de eso.

Este inconsciente del siglo XXI estaría determinado por factores variables y constantes:

1-El modo en que la ciencia ha transformado el saber al ponerlos bajo el dominio del mercado, universal. Ejemplo: la ciencia a través de la informática ha producido un mercado de saber “universitas” para todos pero con distribución solo para algunos.

2-Esa circulación de la información como valor de cambio, interviene en las prácticas reales. Diferencia los objetos técnicos (aparatos, señuelos, Internet) de las normas jurídicas, donde el contrato social ahora es “sin límites” (E. Laurent) y permite la proliferación de identidades nombradas según el derecho a… ; o sea su práctica para procurarse placer, por ejemplo en los consumos.

3-El tercer factor –constante- ya no es la variable de la ciencia y el derecho, sino la moneda del lenguaje, el ser hablante. El sujeto que habla se designa según un Nombre-del-padre que permite nombrar su síntoma. Ese disturbio entre la norma y el goce continúa igual que en el momento inagural freudiano.

Si el lenguaje se convirtió en una moneda gastada por la cultura actual mas mediática, en un psicoanálisis la palabra recupera su cifra particular según quien tome esa moneda (el uso subvierte el cambio) si se decide su valor según el deseo.

Refiriéndose a un texto de Jacques-Alain Miller (“El síntoma y el cometa”) observa que las variaciones de la estética del síntoma en la cura mantienen algo inmodificable del núcleo real. Entre el clima victoriano de Freud y el supuesto “permiso a gozar“del siglo XXI, la representación a cambiado, pero no el cuantum pulsional. Es decir que el síntoma puede cambiar su envoltura formal, pero lo fijo del lenguaje que implica la castración, es durable. En el acto de nombrar el síntoma hay el límite cuantitativo de disponer de “algunos” significantes y no de “todos”.

¿Qué hace entonces que la palabra como un particular adquiera función en el campo del lenguaje? Por un lado el equívoco que el significante va generando y por otro el lenguaje encierra un hueso imposible de decir. El inconsciente del siglo XXI no cambia ese producto que es su objeto y se sigue tratando de la “función de agujero” de la palabra en el campo del lenguaje.

Las variaciones están dadas por el nominalismo. Quien es el otro que designa o clasifica en el dominio del significante ya que los nombres del padre se han modificado y desplazado. Ante esta reorganización del curso de los nombres, el psicoanálisis es convocado a decir algo ante la disolución de la tradición del padre. Pero se trata no de una declinación sino de nuevos significantes que permiten que las prácticas efectivas de la vida cotidiana se nombren según su funcionalidad, dando a la palabra el valor pragmático del número (la ideología de la evaluación).

Las personas en sociedad construyen identidades según un sistema de leyes por ejemplo del parentesco tradicional (padre, madre, hijo) universal, para todos. Luego aparece una identificación que es el uso particular que se hace de esa función. Finalmente la identificación se quiebra y tiene como efecto el surgimiento de una pregunta que tiene una respuesta singular. Conviene entonces, hacerse un síntoma fabricado a partir del conflicto propio más que del relativismo social.

El día sábado asistimos a una enseñanza clínica a partir de dos casos que presentaron Rodrigo Cibils y Lorena Danieluk, donde se ponía en tensión lo que Germán García señalara como “lectura comparada” del estructuralismo, en oponer diferencias y similitudes. Se trata de dos mujeres con síntomas diferentes, con versiones del cuerpo, en uno se trata de un cuerpo que presenta síntomas que han sido clasificados por la psiquiatría como “trastorno de ansiedad”, y en las entrevistas con un analista aquello que escribe el cuerpo es un significante (“abusada”) que se desplaza en un síntoma particular. En ambos se puede notar como la palabra toca al cuerpo ya sea por la presencia de una palabra cristalizada (“embarazada”) teñido por la significación del otro de la técnica médica, luego hecho una polisemia.

Enrique Acuña subrayaba estos significantes cómo efecto de la presencia del analista como mitad del síntoma ya que, según sea su intervención, el poder discrecional del oyente permite hacer aparecer al inconsciente como un corte temporal que busca un nuevo saber.-

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1 comentario:

Juan Jose Scorzelli dijo...

El ombligo del sueño , avizorado por Freud , como la conexion con esa Otra cosa , que alli se presentaba , se rozaba como lo mas alla del Inconciente , lo mas alla del sentido , y que en Lacan toma la forma del objeto ' a ' , o incluso la del significante de la falta en el Otro , conmueven al psicoanalisis tradicional freudiano , de tal manera que este no podra ser jamas igual El inconciente del siglo XXI no podra dejar de estar atravesado por esta paradoja , que exalta la clinica lacaniana Tal vez la clinica del objeto ' a ' , la clinica del Ste de la falta en el Otro S(/A) la clinica de la pulsion , sea la clinica de este siglo que empieza .. si con suerte el psicoanalisis pervive en èl recogiendo el ' guante del desafio ' de algo que no se agota mas y tal vez decididamente en una clinica de las formaciones del inconciente La posicion del analista sera clave para este sujeto por venir , capaz de acoger de una manera nueva lo que a cualquier clinica de los ideales desborda ya de una forma flagrante Quiza incluso el nombre de psicoanalisis quede obsoleto y no encaje demasiado bien en esta nueva epoca Cito en esto unas palabras de J Aleman en relacion a la ultima epoca de la enseñanza de Lacan y lo excluido del sentido : " Es muy probable que como para Heidegger , una vez que profetizo y capto la epoca donde el mundo se habia vuelto imagen , la filosofia ya no estaba preparada para pensar aquello mismo que la filosofia habia generado ; tal vez el psicoanalisis tambien encontro en su propia logica interna algo que el psicoanalisis como tal , desde su propia constitucion , no puede pensar si no se entrega a transformaciones de escritura que todavia no conocemos Es el destino de las grandes cosas : generar algo que las excede a si mismas " ( 1 )Nada mas Un gran saludo JJS // 1 El porvenir del inconciente / JAleman