miércoles, 20 de febrero de 2013

APERTURA SEMINARIO CLINICO 2013- Enrique Acuña



Instituto Oscar Masotta

 


Auspiciado por el Institut du Champ Freudien y el
Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII
Presidente Jacques-Alain Miller

Delegación Posadas
Ciclo 2013

Seminario clínico:

La sesión analítica
-La transferencia entre inconsciente y repetición-

Viernes 1 de Marzo – 20:00 hs.

Clase de Apertura

Los sujetos acéfalos y la orientación lacaniana

-Vivir la pulsión o el síntoma analítico-

Docente invitado: Enrique Acuña (EOL, Centro Descartes)

Interlocutor: Lorena Danieluk (Delegación Posadas)



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Sábado 2 de Marzo – 09:00 hs.

Enseñanzas de los casos:
 -Fernando Kluge
-Julieta Ríos 
(Delegación Posadas)


Comentarios de Enrique Acuña

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Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí”.
Sarmiento nº 319. Posadas – Misiones.

Informes e inscripción: (0376) 15 4 58 40 17 / iomposadas@hotmail.com
HAYPIRE BLOG: www.iomposadas.blogspot.com




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COMETARIO CLASE INAGURAL 


IOM2 -Delegación Posadas-

Seminario clínico,Ciclo 2013:
La sesión analítica-el inconsciente entre transferencia y repetición-

Clase inagural: 

Los sujetos acéfalos y la orientación lacaniana 
-vivir la pulsión o el síntoma analítico-

         Los días 1 y 2 de marzo se llevó a cabo la apertura del ciclo 2013 del seminario clínico del Instituto Oscar Masotta -Delegación Posadas-  el cual lleva por título La sesión analítica - el inconsciente entre transferencia y repetición-. Abrió el ciclo el interlocutor de la delegación, Enrique Acuña, quien tituló a su intervención Los sujetos acéfalos y la orientación lacaniana -vivir la pulsión o el síntoma analítico-

En torno a los conceptos fundamentales del psicoanálisis, comenzó expresando  que un concepto remite siempre a un campo  de aplicación del cual es preciso señalar sus límites  cuyo franqueamiento haría, o no, aplicable el concepto en otro campo. 

Es decir que, de entrada, el programa de este año se plantea como una puesta a prueba de la aplicabilidad del psicoanálisis así como de sus entrecruzamientos con otros campos del saber. Se trata de situar su aplicación  en tiempos donde imperan las políticas de intervención masiva sobre poblaciones que son clasificados como “trastornos” que podrían plantearse como “síntomas sin inconsciente”.

Al contrario, el concepto de inconsciente funda el psicoanálisis como praxis en sus tres registros (simbólico, imaginario y real) a partir de la conexión entre la sesión analítica como espacio donde se produce el inconsciente como pulsación temporal. Un corte. El inconsciente, entonces, se sitúa como articulando el campo de aplicación del psicoanálisis, campo conceptual donde inconsciente y transferencia aparecen como variables, ligados por lo tanto al encuentro novedoso con lo real (tyche) mientras que repetición y pulsión se ubican como constantes (automatón). 

Quiere decir que los dos primeros no son sin la experiencia analítica mientras los dos segundos son independientes de ella. Esto lleva al problema de situar las nuevas presentaciónes del sufrimiento en los “sujetos acéfalos”, desorientados  respecto de la vida paradójica de la pulsión, por fuera de la experiencia del análisis. Es decir que aquí se juega lo expresado por Enrique Acuña al comienzo, el límite de aplicación de un concepto, en este caso la pulsión, y su aplicabilidad.

Podríamos plantear para cada época un modo de hacer con la pulsión si partimos de la hipótesis de que se trata de una constante. Lacan, no sin ironía  pregunta ¿Cómo vive cada época la pulsión? Como vida o muerte;  pero es el psicoanálisis el que podría volver vivificante lo que puede ser interpretado como mortífero. La pulsión, entonces, se vive. ¿Cómo captar algo de ello? Se trata más bien de cómo hace cada época con lo que no se puede decir en tanto no se sabe. 

Para Freud lo simbólico de la cultura (Ideal) puede metaforizar lo real de la pulsión. Se puede decir que hay un modo de vivir la pulsión por el Ideal. Esto es siempre parcial en tanto para Freud la pulsión no se puede domesticar. La época que sitúa Lacan es, a diferencia, aquella donde los objetos de consumo como efectos de la técnica (ciencia) metaforizan al Ideal y donde la masa se reúne según la elevación al cenit social del objeto (a) como ideal de consumo.

Pero, ¿se trata solamente de esto o hay en el siglo XXI síntomas, inhibiciones, angustias? Esta pregunta, cuya respuesta afirmativa recorre la argumentación, se articula con pares de opuestos a partir de los cuales fué situando por un lado lo “infinito del sentido” como paradigma adictivo y los esfuerzos por poner límites a partir de nombrar ese infinito ya sea vía la “ideología de la evaluación-legislación”. Se juntan así leyes, como por ejemplo la nueva Ley de salud mental y clases también infinitas como el DSM.

En este contexto el psicoanálisis no se ubica del lado del infinito ni del lado de la evaluación-legislación sino más bien del lado de la introducción del sin-sentido como interpretación que apunta a localizar otro real propio de la experiencia del psicoanálisis . 

Se trata de lo que Jacques Lacan denominó como “des-montaje” de la pulsión. Lejos de considerarse como una hermenéutica, la interpretación del síntoma analítico sitúa más bien la firma del sujeto, apunta a la enunciación. Recién entonces surge el objeto que se recorta en el recorrido de la demanda,  en tanto alguien habla en eso que dice.

La segunda parte de esta apertura del ciclo consistió en la actividad de Enseñanzas de los casos donde Fernando Kluge y Julieta Ríos (docentes de la Delegación posadas) presentaron fragmentos clínicos los cuales fueron comentados por Enrique Acuña en una política que pone en juego la eficacia del psicoanálisis en una época donde pareciera que dicha eficacia se da por supuesta (es decir que no se explica).-


                              Christian Gómez , coordinador Delegación Posadas-IOM2













 

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