miércoles, 6 de julio de 2016

Seminario clinico -Coloquio-seminario- Locuras Histéricas por Veronica Carbone (Comentario)



IOM2

Delegacion Posadas.

Seminario Clinico 2016:

Clínica analítica de las locuras y psicosis.


5ta clase: Coloquio seminario. 8 y 9 de julio.



Locuras histéricas:

-las elaboraciones freudianas: perturbaciones psicógenas y formaciones delirantes.

-delirio y alucinación en las neurosis y las psicosis.

-el cuerpo fragmentado en la histeria y la esquizofrenia.

-adicciones, neurosis y psicosis.



Por Lorena Danieluk.



En el marco del seminario clínico anual del IOM2, la quinta clase contó con la presencia como invitada de Verónica Carbone –interlocutora de la Delegación Gualeguaychú del IOM2- en esta ocasión se trataba de la actividad de coloquio –seminario motivo por el cual la clase se planteó en dos tiempos, el viernes 8 con un desarrollo teórico y el sábado 9 con la presentación de dos casos clínicos por parte de Fernando Kluge y Lorena Danieluk –ambos docentes de la Delegación Posadas del IOM2- y los respectivos comentarios de la invitada.



El día viernes entonces con los comentarios de Christian Gómez –Coordinador Delegación Posadas del IOM2- Verónica Carbone da  inicio su clase refiriéndose a J. Lacan, más precisamente al Seminario III “Las psicosis” (1955-56) en el cual este plantea que en las psicosis hay algo que se llamó locura. No obstante, en ese momento de elaboración coloca a las psicosis en relación a la metáfora paterna y a la locura en relación a las pasiones. Pero posteriormente y con el correr de los años, la locura estará en relación con lo femenino y los goces (1972).



Ahora bien, la locura como aquello “irrazonable” que no encaja en el lenguaje, y más precisamente aquello que se designa como “locuras histéricas” estará en relación especifica al significante y ya no al mecanismo o a la estructura –como cuando se discute si se trata de neurosis o psicosis-.

En la forclusion se trata de algo que queda sin inscripción. Jacques Lacan dirá que hay algo que se forcluye generalizadamente en tanto hay un significante que falta para decir todo.



En ese momento (1956) la locura es la dimensión imaginaria del yo que desborda la estructura, es decir la creencia de que el yo es dueño de sí. Que el sujeto acabe como tal creyendo en el yo es una locura. Por lo mismo, autentificar en el análisis al yo también lo será.



Carbone elige referirse al problema del cuerpo como eje para trabajar los subtemas propuestos para la clase. De este modo el síntoma como acontecimiento del cuerpo pone en juego algo del cuerpo que va más allá del yo, algo que no se puede captar con palabras.

S. Freud en la “La perturbación psicógena de la visión…” (1910) señala la relación del órgano con la pulsión –nuevamente aquello que no entra en el lenguaje-.


De este modo es posible decir que el organismo es fragmentación, lo viviente hace cuerpo pero no entra en el significante, y el cuerpo como imagen matriz identificatoria posibilitada por el significante.



Hay entonces tres cuerpos, el primero es el lenguaje: lo simbólico que establece relaciones. El lenguaje es un cuerpo que va a constituir un cuerpo, le regala un cuerpo al sujeto pero también lo mortifica –por ejemplo el cuerpo en la histeria- El segundo lo viviente como aquello que hace cuerpo pero que no entra en el significante –por ej. una planta-. El tercero es el lecho como aquel que se establece entre el saber del inconciente y el goce –el cuerpo en análisis-.



Entonces es posible decir que el cuerpo como algo más que la extensión, en algún punto se vuelve extraño, cuesta expresar lo que falta. Hay la falla del significante que vehiculiza el deseo, pero también hay algo que no hay, que queda por fuera de la palabra –la pulsión-.



Entonces la locura histérica, como algo que remite a lo femenino, a ese goce deslocalizado.



Para finalizar la docente realizo un contrapunto entre las adicciones, neurosis y psicosis. A propósito refirió tomando el autismo como ejemplo que aquí lo que se rechaza es el lenguaje mismo, mientras que en las psicosis se rechaza el significante del nombre del padre. En las neurosis tanto en su versión obsesiva como histérica hay efectos de sentido, la histeria imaginariza un cuerpo y lo rechaza; en la obsesión se trata de un cuerpo consistente, fálico y con una relación particular a la muerte.



En las adicciones –y para ello se referirá al artículo de Enrique Acuña “La psicosis en clave de adicción”(2006)- es posible hallar que el objeto tiene una función de goce como modo de escapar a la función fálica, por tal no dice si se trata de una neurosis o psicosis. Será posible plantear en la actualidad el “todos adictos” en tanto empuje del capitalismo al consumo de objetos.



Los comentarios y conversación con el auditorio oficiaron de cierre a ese primer día de trabajo, la invitación al segundo como aquello que los casos enseñan al psicoanálisis no se hizo esperar y fue anunciada a lo largo de toda la clase.



El día sábado los casos presentados por Fernando Kluge y Lorena Danieluk, con los comentarios de Verónica Carbone, se inició con el señalamiento de la invitada que tanto Freud como Lacan extraen enseñanzas de la práctica y que como tal esa enseñanza es un “working progress” es decir que al suponer que las intervenciones del analista irán generando desplazamientos,  las hipótesis aunque firmes, siempre son transitorias.-




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