jueves, 27 de julio de 2017

Comentario de la clase inagural de Enrique Acuña

                                                 IOM2- DELEGACIÓN POSADAS         
           
                                                                                                Seminario Clínico-ciclo 2017

LAS PARADOJAS DEL ACTO ANALITICO

LECTURAS DEL SEMINARIO XVI  De un Otro al otro

APERTURA – COLOQUIO SEMINARIO

“EFECTOS SOCIALES DE LA INTERPRETACION ANALITICA 

–CUANDO LOS DISCURSOS BAJAN A LA CALLE”

Docente: ENRIQUE ACUÑA

(E.O.L – INTERLOCUTOR DE LA DELEGACIÓN POSADAS DEL IOM2)
                                                                         
Miércoles 3 de Mayo 2017
Comentario: Fernando Kluge

El día miércoles 3 de mayo se llevó a cabo en la sala de Alianza francesa de la ciudad de Posadas, el Coloquio-seminario de apertura al ciclo 2017 del seminario clínico del IOM2 Delegación Posadas. Actividad que estuvo a cargo del interlocutor de la Delegación, Enrique Acuña, y que constó de dos partes. 
En la primera Christian Gómez (responsable local de la Delegación) inició presentando al invitado y remarcando que el ciclo 2017 del IOM2 Posadas tomará como orientación de lectura el seminario XVI de Lacan, el cual muestra al síntoma en tanto satisfacción paradójica y a la experiencia analítica en la que el sujeto se extrae de lo colectivo, pero en la que a partir de pensar al Otro permite considerar el síntoma social.

            Enrique Acuña inició su disertación ubicando que los hechos sociales se estructuran en tanto dichos, lo que permite entender la frase “las estructuras bajan a la calle”. O sea las estructuras se manifiestan como discursos. Y los analistas pueden decir algo en lo social, ya que entre dicho y hecho esta el decir que apunta a la enunciación y la posición subjetiva. 

En ese marco Jacques Lacan llevó adelante el seminario XVI, “De un Otro al otro”, durante los años 1968 y 1969: momento en el cual se llevaba a cabo el mayo francés (donde el estudiantado realizó protestas junto a la clase obrera y al marxismo). En ese contexto Lacan está dialogando con Althusser a la vez que toma la teoría general de los discursos de Michel Foucault.

            A diferencia del contextualismo social anglosajón, al considerar el hecho social y el dicho destaca que los dichos tocan verdades en tanto sociales (cita a J. Searle en "La construcción social de la realidad"), el psicoanálisis apunta a que el contexto es el del inconsciente y el de la realidad psíquica; del dicho al hecho en tanto un decir que toca la enunciación de cada sujeto. Si bien no hay inconsciente cuando se está en la masa social, Lacan destaca que en ese otro hay un objeto (“a”) que no se reduce al semejante sino que se extrae de lo simbolico-imaginario.

            A continuación Enrique Acuña desarrolló tres cortes en la elaboración lacaniana sobre el inconsciente: desde “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis” (1953) el inconsciente es una "verdad" que se articula entre el que emite un mensaje y sus interlocutores (como demuestre el relato “La carta robada” de E. A. Poe). A partir del seminario X “La angustia” (años 1962 – 1963) el inconsciente ya no será una verdad a buscar sino que tendrá una inconsistencia lógica que dará lugar a la "falta en el Otro". El objeto “a” -que agujerea la verdad- recibe la respuesta del fantasma desde la neurosis como modo de suturar ese Otro. Finalmente Lacan plantea en este Seminario XVI un inconsciente "laminado",  en estratos, enjambre de significantes amos (S1, S1, S1...) que dominan la pulsión a partir de promover rasgos identificatorios que se producen en el discurso analítico para hacerlos caer. Dichos significantes se laminan en tanto no se articulan a otros y capturan "signos de goce" ; citando el curso de J.-A. Miller.

            En relación a ese plus de gozar Lacan trabaja la referencia de Marx en “El capital”: el mercado produce mercancías que entran en circulación y pueden adquirir un valor de cambio y un valor de uso (que en un análisis se articula como goce). Si el capitalista ríe por el plus que le retorna, en la experiencia el analizante al hablar produce un saber que es un plus de goce como sentido. 

A diferencia de una psicoterapia donde se pierde goce para ganar un más de sentido, el psicoanálisis apunta a un "fuera de sentido", que toca lo indecible; y que precisamente constituye el acto analítico como inverso al sentido del discurso capitalista que Lacan escribe en años siguientes.
           
     El amo moderno es el capitalismo, que junto a la ciencia ubica objetos técnicos que crean atmosferas de verdad y promueven el consumo como forma de velar la castración y de hacerse un nombre a partir del objeto de consumo en las comunidades sociales que apelan a identidades.

 De esta manera Lacan en el seminario XVI se apoya en el modelo del capitalismo para entender el discurso amo y el discurso capitalista. Y que le permitirá -retomando las cuatros causas aristotélicas trabajadas en el escrito “La ciencia y la verdad”- plantear en el seminario siguiente los cuatros discursos: amo, histérica, universitario y del analista.

            La conversación con el público asistente permitió a Enrique Acuña desarrollar "la paradoja del acto analítico": donde se pierde, se gana en oro campo. O sea se pierde lo que era puro valor de uso (goce) para dar lugar a hacer de ello un valor de cambio en el campo del Otro (saber). Afirmación que dejó una pregunta a investigar: ¿cómo se transforma el goce en saber en tanto no se unen a la verdad?

            La segunda parte de la actividad fue la de enseñanzas de los casos. Allí a partir de las presentaciones de casos de los docentes locales Rodrigo Cibils y Julieta Ríos, Enrique Acuña desarrolló su comentario ubicando en ambos casos la "intriga histérica y la función de la otra mujer". Un saber sobre la pregunta ¿qué quiere una mujer?, lo cual termina ubicándose en que ese saber lo posee otra mujer. Otra similitud de los casos presentados era que la resolución ante la angustia provocada por la intriga culminaba en un "embarazo". 
Cuestión que no resuelve la pregunta histérica, como tampoco lo hace el hecho de estar en pareja. Desde el lado diferencial de ambos casos se encontraban los soportes identificatorios.

Por otra parte los casos presentados permitieron resaltar el uso de la sesión en tanto uno de ellos mostraba la posibilidad del valor de uso en tanto degradación.


            Para finalizar Enrique Acuña destacó la castración entre lo simbiolico y lo real en tanto límite de la disponibilidad de significantes sobre el saber del goce y a la entrada en análisis en tanto implica un pasaje de intrigarse por otros a la "pregunta del ser al sujeto" que obliga a una responsabilidad en lo que le sucede al propio analizante. En la enseñanza de estos dos casos se trata de atravezar la intriga-pregunta que permita un tiempo de comprender y no conclusión anticipada -en los casos el acting- ; ello implica ubicar un "suspenso" al goce en la sesión analítica cada vez, que se recupera desde el campo del saber.-

clase inagural