Clase Apertura: “Clasificaciones freudianas y actuales” Docente: Enrique Acuña



INSTITUTO OSCAR MASOTTA

Delegación Posadas

CICLO 2018 - SEMINARIO CLINICO

“Neurosis actuales en la época de la técnica
-Angustia y Síntoma en la demanda pulsional-”

Clase Apertura: “Clasificaciones freudianas y actuales”

Docente: Enrique Acuña (Interlocutor IOM Delegación Posadas)


   En la Alianza Francesa de la ciudad de Posadas, el viernes 27 y sábado 28 de abril, se llevó a cabo la clase de apertura del Seminario Clínico . La misma estuvo a cargo de Enrique Acuña (Interlocutor del IOM Delegación Posadas), bajo la modalidad de Coloquio-Seminario. El primer día tuvo lugar la intervención del docente bajo el titulo “Clasificaciones freudianas y actuales”, en tanto el segundo día se llevo a cabo la actividad de “Enseñanza de los casos” donde presentaron Julia Pernía y Rodrigo Cibils docentes locales, con los comentarios de Enrique Acuña.
Christian Gómez (Responsable local IOM Delegación Posadas) introdujo la clase de apertura con la lectura de los cinco ejes que constituyen el programa del seminario clínico de éste año. Del mismo modo, anuncio las IX Jornadas del Litoral -NEA- del IOM2 a realizarse en el mes de octubre por tercera vez en Posadas.

Enrique Acuña en el inicio de su clase ubica que Sigmund Freud diferencia las neurosis de angustia como actuales de las neurosis históricas o transferenciales, en donde en las primeras no hay mecanismos psíquico, es decir transformaciones de la represntación. ¿En qué logica se orienta Freud para plantear esta diferencia? Un esquema funcionalista basado en un sistema idealista del siglo XIX que sostiene que una representación psíquica es una idea y su carga libidinal; dos elementos: idea y afecto.

El primer esquema freudiano para hablar de diagnostico y clasificación es que Freud pensaba a éste sistema representacional como un yo que rechaza o reprime segun el principio de placer/displacer. Si rechaza se daría el retorno en la psicosis, si reprime la representación retorna en el síntoma como displacer y conflicto. Entonces, utiliza el mecanismo psíquico de la represión para decir que opera sobre el sistema de representaciones con un rechazo que no es hacia creando una segunda instancia que no es el "yo" y que es el principio primero del inconsciente freudiano.

Así el inconsciente freudiano no es el inconsciente lacaniano. Se detiene en esta diferencia a partir de plantear que el sistema de referencia del aparato freudiano es ideativo-representacional, y que el sistema de referencia de Jacques Lacan es lingüístico-estructural. Lo que para Freud es un sistema con representaciones y afecto, para Lacan es un aparato significante con un resto: el objeto (a) que viene al lugar de un real como el casillero vacio del sujeto.

De éste modo, las neurosis actuales freudianas serian equivalentes a la angustia para Lacan, un "señal del yo"  para uno un "signo de lo real" para el otro, una defensa a lo real. Freud nos enseña que la angustia es una señal en el yo que indica la emergencia de lo pulsional.

A partir de referirse a su articulo “Freud y la captación de la angustia por el síntoma” (publicado en Resonancia y silencio -psicoanálisis y otras poéticas-) que entre angustia y síntoma hay una conexión donde el síntoma delimita el vacío, la experiencia de la nada de la angustia, y la captura. Entonces, el síntoma pasa a ser un mensaje a descifrar por el Otro. La transferencia es el conector que da el paso de la angustia al síntoma por suponer un saber en el Inconsciente.

Continuando con la clase de apertura, Enrique Acuña toma el problema del dicho y el decir, del enunciado y la enunciación, para conducir al lugar del casillero vacío que no se completa con un diagnostico. El conjunto de los dichos tienen un sentido, pero responden a un decir como enunciación enigmática en la interpretación analitica. Para Lacan el decir es la ex–sistencia de lo que se escucha -y se olvida-  como dicho. Surge entonces un sujeto dividido.

En la serie de Hay una enunciación que esta vacía, que no seria del orden de la nada de la angustia, sino que la enunciación vacía esta funcionando como el referencia para que relanzar el deseo. En éste punto, una interpretación psicoanalítica seria aquella que me permite marcar en el conjunto de los dichos el deseo inconsciente de alguien, es "una cita del enunciado que lleva al enigma de la enunciación".

   Surge entonces la pregunta por ¿Quien habla?, lo cual obliga a decir quien es el sujeto del deseo en ese conjunto de dichos. De ese modo la interpretación analítica "toca el decir", no los dichos. Bordea el vacío de la enunciación; produce un enigma de la enunciación en tanto equivoco que remite a varias significaciones.   

Hacia el final de la clase, ubica la época actual como un momento en donde se busca reducir al sujeto a la pura práctica de los dichos y del enunciado, en donde el psicoanálisis se orienta por el deseo inconsciente que saca al sujeto del silencio de la clasificación.

 Contra la "ideologia de la evaluación" (Miller) que ubica en el casillero vacio de la enunciacion una cifra cuantitativa -en aras de la ciencia y el número-  el decir de la interpretación analítica des-clasifica al sujeto.

Al finalizar la intervención del primer día, las preguntas del auditorio, siguieron los ejes planteados por el docente en la misma. En el segundo día de trabajo, Julia Pernía y Rodrigo Cibils presentaron casos bajo la actividad “Enseñanza de los casos” del Coloquio Seminario, con los comentarios de Enrique Acuña.-

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                                                                                                                 Rodrigo Cibils

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