lunes, 21 de abril de 2008

Presentacion del programa




Instituto Oscar Masotta
Delegación Posadas

Seminario clínico: Inhibición, Síntoma y Angustia
Clase inaugural de Enrique Acuña


Los días 11 y 12 de abril se llevó a cabo la clase inaugural del seminario clínico Inhibición, síntoma y angustia, organizado por la delegación Posadas del Instituto Oscar Masotta. Alrededor de 70 personas se dieron cita en el Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí” de la ciudad de Posadas.

Enrique Acuña, docente invitado a cargo de la clase inaugural, comenzó su exposición señalando la importancia de un programa, el que nos proponemos desarrollar este año en la delegación, con una impronta clínica a partir del texto “Inhibición, Síntoma y Angustia” (1926), de Sigmund Freud.

¿Cuál es el estatuto del síntoma en psicoanálisis? Y, de que manera éste supone una respuesta diferente de la inhibición ante la angustia, fueron cuestiones que Enrique Acuña señaló como puntos de partida.

Hay que situar este texto de Freud, señaló, entre el evolucionismo de Darwin y la reflexología de Pavlov en tanto por un lado, la versión freudiana de trauma introduce un elemento discontinuo de eventualidad en una cadena de sobredeterminación, equivalente entonces distinguir el desarrollo biológico de una estructura del lenguaje.

Por otra parte, entre el estimulo y la respuesta del esquema pavloviano Freud va a introducir al inconciente en tanto laguna del recuerdo o bien un lapsus que introduce a una intención de significación allí donde desde un punto de vista cognitivo se trata de un error.

Primera cuestión: el inconciente en tanto hipótesis supone una intención paradójica, es decir sin intencionalidad conciente, no se trata de una voluntad.

Enrique Acuña despejó a continuación la inhibición, el síntoma y la angustia partiendo de los tres registros del lenguaje postulados por Jacques Lacan ubicando por un lado lo imaginario, la inhibición y el sentido, por otro lo simbólico, el síntoma y el equívoco, finalmente lo real, la angustia y el silencio.

De esta manera tenemos la inhibición como lo imaginario de un sentido que pone en juego una necesidad ligada a un Ideal que implica a la vez las relaciones del yo con el mundo, la soledad el síntoma en tanto vía el lenguaje entra en el equívoco simbólico en una relación no ya del yo con el mundo sino mas bien entre el sujeto y el Otro. La angustia supone la emergencia de un silencio real inequívoco (diferente a lo que podemos pensar como la mentira del síntoma ).

Tomando el caso Juanito (Análisis de la fobia de un niño de 5 años, 1910) como referencia, Enrique Acuña ubicó la doble sustitución (representación y afecto) puesta en juego en el síntoma en tanto hay en Juanito la sustitución del padre por le caballo en términos de una creación significante. Correlativamente un desplazamiento del afecto del amor al odio en términos de una sustitución que para Freud es una satisfacción que, sin embargo, no es equivalente al placer.

El síntoma se sitúa como un tratamiento de la angustia experimentada por el niño a partir de dos cuestiones: el nacimiento de la hermana, pero también una erección. La angustia, dice Freud, también tiene una doble causación y es que el sujeto se ve en una “situación peligrosa” por una pérdida: de la madre (el Otro materno) y de una parte de su cuerpo, el pene en tanto no sabe que hacer con eso, es una parte del cuerpo que es extraña a el. Freud remite esa pérdida a una situación anterior que es la situación traumática, ligada a la satisfacción de la pulsión. La angustia, desde este punto de vista, crea la represión y no a la inversa como primero supuso Freud. La angustia es una experiencia que es así señal de que algo real se aproxima en términos del ciclo de un deseo.

El ejemplo de un detalle de la vida de Jacques Lacan como apólogo de los zapatones del profesor, referido por Lacan en el seminario 7, es retomado para ilustrar la experiencia de la angustia como experiencia de un vacío que, tratada por lo arbitrario de una conexión significante (el sueño de Lacan que lo envía a los zapatitos de Van Gogh, luego a Heiddeger, luego a lo bello y lo sublime de Kant, etc.) ese enigma se traslada a su enseñanza como formalización de un vacio.

En la 2º parte de la clase, Enrique Acuña continuó a partir de la doble sustitución puesta en juego en el síntoma en términos de mecanismo psíquico que involucra un relato en dos tiempos, quedando del lado de la angustia un vacío. La cuestión que se plantea es de que manera la angustia puede ser captada por un síntoma.
Lo cual pone en juego una dimensión del tiempo que no sea solamente la dimensión cronológica (cronos) sino también el tiempo en su duración (kairós). En este sentido, la angustia introduce para Freud un tiempo, singular, de espera (puro presente), articula do a la pulsión en términos de un deseo. Entre la angustia y el tiempo de espera, se introduce el tiempo de la sesión analítica. La angustia es así un instante donde el tiempo no se articula a un pasado que se proyecta a un futuro, es decir que no se trata de una regresión temporal en la experiencia analítica sino mas bien tópica que sitúa un futuro anterior como el tiempo del análisis.

El modelo freudiano del síntoma es introducir una causa que es un vacío pero que a la que nos vemos conducidos a partir del síntoma como algo que puede descifrarse. El síntoma es entonces efecto de un vacío e introduce una sobredeterminación (series complementarias). Tomando los tres registros otra vez, el síntoma equivale a introducir lo simbólico por sobre el silencio de la angustia, lo que equivale a la ficción del síntoma (la mentira del síntoma). Freud llamo a esto protón pseudos.

A la inversa, la angustia es que en ese mundo simbólico hay un sin-sentido. La angustia es así la demostración de una certeza, no engaña, hay una experiencia del vacío. Ahora bien, si la angustia es la intromisión de lo real por sobre lo simbólico, el síntoma es un tratamiento ficcional (una mentira) de eso que es el vacío.

Contrariamente, que hace un psicofármaco es desconectar al sujeto de su causa en tanto se trata de un tratamiento de lo real de la angustia, no por el equívoco simbólico del síntoma sino por lo real del fármaco.
La captación de la angustia por el síntoma es correlativa a permitir la formación de sustitutos como una manera de introducir la dimensión de la causa.
La función de la angustia es indicar que en ese punto, en ese instante, hay algo del deseo del sujeto, es decir que la angustia lleva a introducir la función de la causa: es decir ¿quíen habla?

Ubicar ahí una respuesta supone dar a la angustia una función diferente a un trastorno siendo a la vez un tratamiento diferente.

Comentario: Christian Gómez

martes, 8 de abril de 2008

APERTURA Seminario Clínico 2008


El fin de la angustia -comentario de clases-


SEMINARIO: “EL FIN DE LA ANGUSTIA”
de Enrique Acuña
diciembre 2007, Posadas, APM-

Breve reseña de Julieta Ríos

En relación al título del seminario, Acuña se refiere al término "fin", como un significante equívoco, que además de su sentido de fin temporal, señala una finalidad ética, una dirección, se trata de ver qué función le damos a la angustia en psicoanálisis.

En Inhibición, síntoma y angustia, Freud remeda el modelo pavloviano, de la reflexología, que coloca al yo al servicio del mundo externo, donde hay una adaptación a las necesidades biológicas, pero Acuña señala que entre el estímulo y la respuesta (arco reflejo) hay una ley que no está escrita de antemano: el inconciente. El síntoma y la angustia, por lo tanto, desplazan al yo del centro.

Síntoma: doble sustitución: del sentido y de la satisfacción.
Ideal social: inhibiciones
Angustia: señal del yo que se capta en el síntoma (psicoanálisis)

El afecto freudiano se constituye en dos tiempos a partir del síntoma como efecto que remite a una causa. Esa causa es el trauma que luego se desplaza al fantasma

La angustia es una temporalidad del instante sin palabras, donde hay ausencia del relato, el sujeto queda en suspenso, sin juicio de la causa. En un inicio implica la desaparición del sujeto de la experiencia del lenguaje. La angustia como afecto hace un cuerpo, pero la extremo que es reducido el cuerpo a la angustia, como presenta Jacques Lacan en La tercera.

Partiendo de una cuestión actual, donde se formula la pregunta ¿cómo desangustiar?, Acuña remite al texto de Jean-Claude Milner, donde el filósofo habla de la aplicación de una “ideología de la evaluación” en el orden público, a partir del cual los sujetos son reducidos a casos estadísticos.

Luego dintinguió la clínica de la mirada, donde el saber psiquiátrico del siglo XIX hace una descripción detallada de los síntomas que observa; la clínica del fármaco (a partir de mediados del siglo XX), que elimina las clases de síntomas y hace desaparecer de sus manuales estadísticos la neurosis y la angustia, y la clínica del derecho, en particular interes hacia el derecho a la salud, característica de este siglo, que instala la figura del "perjudicado", por un lado y por otro, a el trauma generalizado.

Dice: hoy hay modelos jurídicos que dan lugar a asistencias especializadas. Se produce una dialéctica entre el perjudicado-el prestador. Asociaciones y grupos que toman el signo de goce como rasgos. Luego el ideal social opuesto es la “salud para todos”. También menciona el curso de Foucault, de 1978, “Nacimiento de la biopolítica”, quien sitúa al liberalismo como marco general de la biopolítica, donde el mercado, como nueva figura del amo, es un saber que pasa a regular la salud mental, comienza a organizar los modos y nombres de los goces. En este marco, la presentación del síntoma deviene de la significación del Otro social que lo identifica a su signo.

Angustia: un agujero en la palabra
Volviendo al tema de la angustia, Enrique Acuña apela nuevamente a Freud, quien sitúa una doble causalidad en la angustia: primero, la "situación traumática", caracterizada por el desamparo, y luego "la situación peligrosa", donde el peligro surge frente la pérdida –del objeto de amor o de una parte del cuerpo propio.

En un avance Lacan señala como una dirección la cesión del objeto (a) : consiste en aislar el punto en el cual la situación actual de pérdida se liga con la situación traumática. A partir del relato de la situación se localiza algo hasta un límite: el objeto.

¿Cómo es su situación peligrosa? Nos conduce a la pregunta: ¿qué está en el lugar de la causa? La pérdida del objeto de amor remite a la pérdida de otro objeto, "en lugar de" , este es otro objeto que alude a una causa perdida: resto de la operación del lenguaje. El fin de desangutiar no es entonces en el sentido de eliminar dicha experiencia de la angustia, sino, precisamente, atravesarla al obtener su causa logica.


Distinguió el trauma como agujero (de la palabra troumatisme, que Lacan acentúa como trou: agujero) del fantasma, donde se trata de darle soporte simbólico imaginario a lo real. Indicó que el afecto de la angustia remite a una causa, y el sufrimiento sería presentación de un efecto. La "situación peligrosa" freudiana tiene una condición que es la posibilidad de una pérdida; remite a la angustia de castración, pero castración en el sentido de que cada uno dispone en el inconciente de una cadena significante limitada y después de ese límite a una experiencia de un vacío. Hay un elemento que falta en el relato, se trata de la ausencia de significante y del elemento vacío que es el objeto a, un agujero real es recortado y aislado.

Falta un significante = agujero real = objeto a: modo de nombrar ese real, que cuando lo nombro ya no es real.
Distingue: función de la angustia
· función de la causa
· función del síntoma
La "angustia lacaniana" (Miller) separa el objeto de amor y el objeto de la angustia, coloca una x: variable que el sujeto va a tener con respecto a lo que le falta decir, una significación que cada uno inventa, en lo cual se articula algo de su deseo. Sitúa aquí el síntoma, que se pone en lugar de la angustia. Aunque siempre queda un resto de angustia -el objeto a-, resto que no se reduce a los significantes del deseo. El goce articulado al deseo es la construcción de ese relato sintomático.
Diferencia dos momentos en el análisis, uno que tiene que ver con el atravesamiento del síntoma y el otro con el atravesamiento de la angustia.

Esto supone un pasaje del "Cómo" estético, del lado del agalma, el objeto de amor que atrae por su brillo, por sus buenas formas y que no necesita ningún razonamiento de la causa, al "Por qué" ético, del lado de la angustia y de la causa que se pierde, pasando por el goce.
Angustia ------------------------ Deseo
condicionalidad
(fantasma)
El corte implica poner en suspenso el significante como pregunta.
Concluye que la clínica cambia en relación al síntoma, pero la angustia no cambia en su experiencia fundante, no hay “nuevas angustias”. El fin de la angustia, en cuanto finalidad, consistiría entonces, en aislar el objeto a, y el psicoanálisis sería una experiencia de captar lo real por lo simbólico, pero a la vez, también la posibilidad de soportar ese límite de experiencia con otro saber.

Dice: “en esa localización en los límites de ese objeto, ubico un real, función de la causa que se sitúa en el lugar vacío de la angustia que se puede localizar... aunque nunca decir todo. Sé dónde está ese objeto aunque no sé qué hay ahí." Para ilustrar esta posición del sujeto ante el atravesamiento de la angustia, Enrique Acuña toma algunas palabras del escéptico Borges, en el poema “Laberinto”: Nada esperes. Ni siquiera en el negro crepúsculo, la fiera.-


(1)-Seminario en dos clases organizado por la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. dic/2007.-
vinculo a Articulo : "La captación de la angustia por el síntoma" de Enrique Acuña en:

miércoles, 2 de abril de 2008

Lecturas Críticas: "Mi Enseñanza" de Jacques Lacan

Lecturas Críticas

Presentación de “Mi Enseñanza” , de Jacques Lacan*

Por Ester Mayo

Los acontecimientos que tuvieron lugar en la dimensión política en la que Lacan se orientó, tuvieron una incidencia enorme en su enseñanza, enseñanza que es causada por la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París. Por ese motivo voy a hacer un raconto de esos acontecimientos, para lo cual he recurrido al libro de J.A. Miller “Política Lacaniana”.

1.953- Escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París. Miller aclara: escisión y no exclusión de la IPA. Lacan funda con otros colegas la Sociedad Francesa de Psicoanálisis.
1.963- Excomunión. Aún sin ser ya miembro de la IPA, se le prohíbe tener la calificación de “analista didáctico”.
1.964- Funda la Escuela Freudiana de París; de la cual parten sus alumnos notables en 1.968.
1.980- Disolución de la EFP y fundación de la Escuela de la Causa Freudiana.

¿Cómo se enseña?

Esta pregunta atraviesa todo el desarrollo de la doctrina de Lacan y ya se anuncia desde la portada del libro: ¿ comment faire pour enseigner? Lacan dice que se enseña desde un lugar, con un origen y un fin.
El lugar es la posición favorable para enseñar. A Lacan lo ha empujado a enseñar un acto, lo ha empujado, como él mismo dice, a que tomara las riendas de algo a lo que no se creía destinado.
El origen de su enseñanza es el lenguaje y la tesis que orienta la misma es:
“El inconsciente está estructurado como un lenguaje”.

El fin de su enseñanza es hacer psicoanalistas que estén a la altura de la función sujeto.
Lacan imparte una enseñanza que concierne a algo que surgió en el contexto de la ciencia: el psicoanálisis. Y que tiene un nombre: Freud. Dice Lacan: “me vi llevado a ubicarme en una posición de enseñanza muy particular que consiste en partir otra vez desde cierto punto, cierto terreno, como si nada se hubiera hecho”.
Con su enseñanza, Lacan retoma la verdad del descubrimiento freudiano, verdad que había sido olvidada por los discípulos del creador del psicoanálisis, especialmente por el mundo anglosajón y su incidencia en EE.UU. e Inglaterra.
La esencia del discurso de Freud, dice Lacan, es que parte de un punto de ruptura, el descubrimiento del inconsciente, que tiene que ver con que ESO PIENSA en un nivel donde no se aprehende a sí mismo como pensamiento y, que ese descubrimiento afloró en un mundo en que primaba la superioridad del pensamiento.


El libro está armado con la transcripción de tres conferencias dictadas ante distintos auditorios no psicoanalíticos, o sea que no han tenido contacto con su enseñanza, entre los años 1.967 y 1.968, pero, ¿cuál es la intención de Lacan para con sus oyentes? interesarlos, desafiarlos.
Dice en la página 59: “yo no busco la transparencia, busco en primer lugar aferrarme a lo que encontramos en nuestra experiencia, y cuando no es transparente, pues bien, mala suerte”.
Respecto a sus “Escritos” que recién habían sido publicados (1.966), Lacan dice que no deseaba que los mismos terminaran entrando en el consumo corriente; se resistía a esa operación de reabsorción cultural que termina asimilando y aglutinando lo nuevo hasta agotarlo y quitarle su efectividad. Decía de ellos que “son ilegibles”, una compilación de deshechos y, que aún cuando no se entienda muy bien, producen en el lector un efecto. Que sus escritos son puntos de referencia destinados a los psicoanalistas y que el esfuerzo de su enseñanza se dirige a los psicoanalistas.
Lacan pensaba que los psicoanalistas no saben de psicoanálisis, que no dimensionan suficientemente la importancia del peso de su palabra como fundadora de la verdad, y que esto no es sin consecuencias, ya que cuando dicen algo se les cree. Que es preciso que el psicoanalista sepa lo que hace. Que no se trata sólo de conseguir un status de psicoanalista.
Que un psicoanalista es el resultado de un psicoanálisis llevado hasta sus últimas consecuencias, o sea el resultado de un análisis.

¿Qué es un psicoanálisis? Lacan responde: es una operación de discurso que tiene eficacia y que la experiencia analítica sólo se constituye como tal si se la hace partir de una pregunta correctamente planteada, constituyéndose así en un hecho de discurso.
¿Qué trata un análisis? El agujero en la verdad producido por la sexualidad.

En la última de sus conferencias Lacan da indicaciones precisas para la formación del psicoanalista:
- Debe haber renunciado, al menos para sí, a la prevalencia del pensamiento que se capta a sí mismo.
- Debe ser capaz en su práctica de identificar su dependencia a su fantasma.
- No debe considerar que sabe, se lo consulta sobre lo que escapa al saber, sobre lo que no se quiere saber.
- Debe estar prevenido de que en transferencia, será su deseo lo que interese a la demanda histérica y su demanda lo que interese al deseo del obsesivo. Dimensión esencial para que el analizante capte lo que ha abandonado de sí mismo en forma de un hueso irreductible.
- Al final del análisis es preciso que el analista sepa eliminarse de este diálogo como algo que cae, y que cae para siempre; posición dramática.
- La del analista es una situación de depuración, de despojamiento, también él depende tanto del deseo del Otro como de su palabra.

Y concluye diciendo que “si hubiera analistas que lo hayan escuchado, las consecuencias inmediatas serían esos pasos esenciales que, redoblando los pasos de Freud, lo harían avanzar de nuevo”, llamamiento a abandonar el camino de la charlatanería, de la infatuación, del olvido imperdonable de la esencia del descubrimiento freudiano y desafío a retomar la verdadera senda del psicoanálisis y hacerlo funcionar.

Para concluir, diré que Lacan se sitúa, desde el principio hasta el fin de su enseñanza del lado de la ética de las consecuencias, de los resultados, y no de la ética de la intención, que implicaría querer el bien de la gente. Para Lacan, se trataba de hacer salir el deseo, la verdad del deseo, ese deseo ignorado por el sujeto mismo.

Bibliografía:
Lacan, J. Mi Enseñanza. Colección Paradojas de Lacan. Buenos Aires.
Paidós. 2.007.
Miller, J.A. Política Lacaniana. Colección Diva. Buenos Aires. 1.999.

* versión corregida del trabajo presentado en la actividad
Lecturas críticas, Presentación de Mi enseñanza, de Jacques Lacan.
Asociación de Psicoanálisis de Misiones. Agosto de 2007



Lecturas criticas: mesa redonda sobre Revista "CONCEPTUAL"

Foto: Maria Jose Roca, Mara Vaschetta, Christian Gomez y Ariel Delgado
Presentación de Conceptual, estudios de psicoanálisis, Nº 8

y II Jornadas anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones

Por Julieta Ríos

Los días 7 y 8 de diciembre, se realizaron en la ciudad de Posadas las II Jornadas Anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones: “La angustia contemporánea. Programa de investigación en Psicoanálisis”, contando con la participación especial de Enrique Acuña y de María Inés García Urcola, ambos de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata.
Además la presencia de otros psicoanalistas de las ciudades de Corrientes, Resistencia y Asunción del Paraguay, quienes a su vez también participaron en las mesas de trabajo.Dentro de estas Jornadas, Enrique Acuña –asesor de la APM- dictó un Seminario titulado “El fin de la angustia”, mientras que María Inés García Urcola, dio una conferencia que tuvo por nombre “Las formas actuales de la angustia”. Asimismo, se llevó a cabo la presentación de la revista Conceptual -estudios de psicoanálisis-.
El sábado 8 de diciembre, en primer lugar, se conformó una mesa donde se llevó a cabo la presentación de la Revista Conceptual, estudios de Psicoanálisis, Nº 8, donde participaron Mara Vachetta, María José Roca y Ariel Delgado, y coordinó Christian Gómez.

Mara Vachetta, analista de Paraguay, hizo una alusión a El malestar en la cultura, donde Freud nos muestra que por más que haya identificación a las normas, siempre hay un resto pulsional que se resiste a entrar en regulación. Hizo referencias al significante de la creación, que aparece en algunos textos de Conceptual, El miglionnaire y la creación significante, El síntoma como creación, señalando a la vez que nunca se puede decir todo acerca de la creación. Se refiere a la creación significante, crear que tiene que ver con tomar un significante que está en lo real y elevarlo a la dignidad de signo comunicable a los demás.
Al mismo tiempo, señaló que en La interpretación de los sueños uno asiste al momento de la creación de la obra de Freud, ya cuando Freud declara que el histérico sufre de reminiscencias, ahí se ve que hay una ruptura epistemológica con el saber de la época… es el momento de la creación, al extraer de lo real tenemos que decir con palabras, las palabras metaforizan aquello que no se puede decir. Para finalizar, renovó el compromiso con el psicoanálisis que tratamos de sostener desde ambos países.


Ariel Delgado saludó la aparición de este nuevo número de la revista Conceptual y manifestó: “crear dos, tres, muchos Conceptual, es la consigna”, poniendo en juego el deseo decidido de los psicoanalistas. Destacó que la revista, y el debate que circula en sus diferentes artículos, es la puesta en acto de la producción a la que hoy estamos convocados.
La revista Conceptual vendría a ser la voz de un Otro institucional, La APLP, que en articulación con los demás grupos y Asociaciones de Psicoanálisis, junto con sus producciones colectivas e individuales, cumplen el lugar de refugio y base de operaciones desde el cual el psicoanálisis y los psicoanalistas interactúan con la cultura y debaten con otras disciplinas.

María José Roca, por su parte, señaló dos cuestiones que reflejan claramente el espíritu de la revista: por un lado, la diversidad de los textos, de las referencias, la diversidad de autores, de muchas partes del país, pero que, lejos de producir un efecto caótico, de trabajos desordenados y de producciones aisladas, sin embargo, esta diversidad se traduce en un efecto de red donde se mantiene la particularidad de cada texto, de cada autor.
Hay un hilo que los va ligando y produciendo una unidad de enseñanza, en base a un saber ligado a Sigmund Freud y a Jacques Lacan, y una política según la cual nos situamos. Resaltó las cuatro secciones en que se divide la revista, cuatro significantes: Conexiones, Conceptos, Clínica y Crítica y una relación entre ellos que no es nada casual, dice, ya que advierte una dirección constante tanto en la selección de los trabajos como en los lugares de los trabajos.

En relación al primer apartado: Conexiones, manifestó que no se puede pensar el psicoanálisis sin pensar en sus conexiones e influencias recíprocas con los discursos amos de cada una de las épocas, la obra de Freud está en conexión con el contexto literario, la enseñanza de Lacan en interlocución constante con la filosofía.

En el otro apartado, Conceptos, indica que esa sucesión de nombres y de referencias importantes, producen aquí un efecto de amplificación, lo cual lleva a esta formación de redes, de conexiones con la cultura. No se puede pensar el psicoanálisis sin sus conceptos fundamentales, como los de cuerpo y goce, que aparecen al comienzo del apartado y que luego son abordados en los textos siguientes de diferentes maneras por diferentes autores.
Lo que destaca acá es que las referencias están acotadas, a textos de Lacan, Miller, Eric Laurent, Germán García, Enrique Acuña..., como también ocurre en el apartado siguiente, Clínica, lo cual pone en evidencia una enseñanza, un encuentro, una organización. Señala como fundamental, la diversificación, por un lado, que tiene que ver con las conexiones y por otro, los efectos de reducción, que tienen que ver con conceptos.
Finalmente, en la sección de Crítica, aparece una serie de textos, de libros contemporáneos, y se vuelve a establecer un espacio de diálogo con otros discursos actuales. -


(*)Reseña y texto completo publicara el Boletin Nombres de la A.P.M.-

JORNADAS DEL IOM en Posadas -octubre 07

Foto: Esther Mayo, María Isabel D´Andrea y Fernando Abelenda

Instituto Oscar Masotta-Delegación Posadas

¿Qué hace el psicoanálisis ante los problemas de la salud pública?

Por Christian Gómez

El sábado 6 de octubre se llevó a cabo la primer jornada de la Delegación Posadas contando con una importante y variada concurrencia de psicoanalistas, trabajadores de la salud de la ciudad de Posadas, interior de la provincia de Misiones así como colegas de la ciudad de Asunción del Paraguay.

Se conformaron tres mesas de trabajos a partir de los siguientes títulos: Consumos y adicciones-la familia y sus transformaciones- Nuevas angustias-El reverso del amor.

A modo de apertura Christian Gómez sitúo las condiciones locales que hacen posible la Delegación a partir del trabajo de Enrique Acuña con un grupo de analistas de la ciudad de Posadas que confluye en la visita en junio de este año, de Germán García. La Delegación, afirmó, es consecuencia de ese trabajo y esa visita. A continuación hizo referencia al nombre de Oscar Masotta (Oscar Masotta, los ecos de un nombre, de Germán García, fue la referencia) y a la red que constituye el Instituto a lo largo y ancho del país comentando la política de consolidación y extensión del psicoanálisis propiciando una red federal de enseñanza sistemática y no dogmática que lo funda en julio del 2000.

En relación al título de la jornada (¿Qué hace el psicoanálisis ante los problemas de la salud pública?) señaló, siguiendo a Eric Laurent, el contexto actual como aquel en el que la salud pública se convierte en un problema moral y político agudo, lo cual interroga al psicoanálisis en tanto el psicoanalista es llamado a intervenir en los debates que agitan a la cultura.

La primer mesa: Consumos y adicciones-La familia y sus transformaciones estuvo integrada por Marcelo Kremis (Presidente de la Asociación de Psicoanálisis de Formosa ), Lorena Danieluk (Responsable de la Delegación Posadas) y Christian Gómez (Responsable de la Delegación Posadas) con la coordinación de Claudia Fernández (Responsable de la Delegación Posadas).

En primer lugar, Marcelo Kremis se refirió a las tensiones entre el funcionario público y el psicoanalista cuando se trata de la demanda estatal de solución de problemas de aquellos que no se adaptan a las normas sociales. Lo cual pone en juego la posición del psicoanalista en el ámbito de lo público. En este sentido señaló la cuestión del nombre (adicto) como modelo de abordaje en comunidades terapéuticas y la llamada recaída como destino dejando planteada la pregunta sobre como hacer jugar en ese espacio la singularidad en tanto una política del psicoanálisis.

Por su parte, Lorena Danieluk situó lo que llamó la familia y sus transformaciones con el fondo de nuestra época oponiéndola a la época de Freud (La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna) a partir de la tesis según la cual la relación entre los sexos transforma la idea de familia. A partir de la lectura de un trabajo de Enrique Acuña (Lo real miente (en el síntoma)) destacó como marca de la época el hecho que lo privado se hace público dando lugar a tratamientos catárticos vía los mass-media, pero donde no se supone que el que habla se escuche. En tanto el que recibe el síntoma (mensaje dirigido al Otro) lo determina en su interpretación, señaló diferentes respuestas a partir de la categorías del universal y el particular como diferentes al psicoanálisis en tanto sentido nuevo de lo singular.

Por último, Christian Gómez se refirió al estallido de la noción de drogas como un fenómeno que “nos compromete a todos” como una problemática acuciante para la salud pública, por lo que da lugar a diferentes respuestas. Mas allá de los imperativos universales y los modos particulares de uso de drogas encontramos un fatum (destino, expresión de Germán García para referirse a los consumos) singular como respuesta a lo irreductible de la pulsión como experiencia de un vacío.

La siguiente mesa: Nuevas angustias, contó con las ponencias de Ester Mayo (Responsable de la Delegación ) y Fernando Abelenda (Coordinador del Centro de Investigación y Docencia (C.I.D.) Corrientes-Chaco del Instituto Oscar Masotta). Coordinó María Isabel D’Andrea.

En primer lugar tomó la palabra Ester Mayo quien sitúo el pánico, el miedo y el vértigo como nuevas formas de la angustia, señalando la actualidad de aquella clasificación freudiana de neurosis de angustia si tenemos en cuenta el auge del panik attack caro a la nomenclatura americana en boga. A partir de un pertinente recorrido por las principales vías freudianas para abordar el fenómeno de la angustia (angustia realista, angustia neurótica, señal de angustia) distinguió la angustia lacaniana a partir de la tesis según la cual la angustia no es sin objeto. ¿Qué hacer con la angustia? Según Ester Mayo, la respuesta a esta pregunta supone una divisoria entre el psicoanálisis y otros tratamientos actuales que apuntan a su reducción.

Fernando Abelenda partió de la pregunta ¿Cómo tratar la angustia en la actualidad? siendo una cuestión de grados aquello que la determina como patológica, en tanto se trata de un fenómeno universal. Situó de manera precisa la definición de ansiedad (nombre con el que se tiñe la angustia en la clasificación del DSM) como ligada al tratamiento comportamental del fenómeno (Las TCC actuales) para distinguir la vía lacaniana de redefinir la angustia freudiana. A partir de la tesis de Eric Laurent según la cual asistimos a una generalización del trauma señaló el carácter de sorpresa del trauma (Actualidad del Trauma, Germán García) en tanto acontecimiento que se conecta con algo íntimo y singular del sujeto. Desde el punto de vista del psicoanálisis no se trata de volver a un estado anterior sino de la aparición de algo nuevo.

La mesa final: El reverso el amor, contó con las intervenciones de Ariel Delgado (Responsable de la Delegación Posadas) y María Isabel D’Andrea (Responsable de la Delegación Posadas). Coordinó Christian Gómez.

En primer lugar, María Isabel D’Andrea situó el fenómeno de la transferencia como algo que no hace a la especificidad de la experiencia analítica siendo lo específico del psicoanálisis el lugar que la transferencia tiene como concepto fundamental. Ubicó, en el ámbito de lo público (instituciones de salud, etc) la vertiente freudiana de obstáculo de la transferencia señalando una salida analítica por la vía de una política del deseo, posible en aquellos lugares donde se constata la presencia del psicoanálisis y de los psicoanalistas.

Ariel Delgado desarrolló a partir de Jacques-Alain Miller la dimensión imaginaria de la transferencia (resistencia, repetición, sugestión) como subordinada a lo transfenoménico del sujeto supuesto al saber, para pasar del brillo del agalma socrático a la causa del deseo. Rodeos, según Ariel Delgado, para hablar de su transferencia al psicoanálisis.

A modo de cierre de la jornada María Isabel D’Andrea mencionó los puntos salientes de los trabajos presentados: lo que caracteriza la subjetividad de la época, el contexto de lo público con sus imperativos universales y el psicoanálisis como aquella praxis que permite la emergencia de lo singular. Reiteró, a modo de despedida, la invitación a los presentes al trabajo futuro de la Delegación del I.O.M en Posadas.-

"El psicoanálisis y los debates culturales" de Germán García

Foto: Germán García, Ana Camblong, Christian Gomez
Reseña mesa presentación

Germán García en Posadas
por María Isabel D’Andrea.

El día 1 y 2 de junio de 2007 la ciudad de Posadas contó con la presencia de Germán García. Se desarrolló un encuentro de dos jornadas en el Museo Yaparí, lugar de referencia de la cultura posadeña.

El viernes 1 se realizó la presentación del libro de Germán García “El Psicoanálisis y los debates culturales. Ejemplos argentinos”. La encargada de realizar dicha presentación fue Ana Camblong, y la mesa estuvo coordinada por Christian Gómez.
Ana Camblong resaltó las pasiones del autor puestas en el título. Esto es, por un lado el Psicoanálisis y por otro lado los debates culturales, mostrando así al gran agitador y conversador que es Germán García. El libro, realizado como consecuencia de una investigación, es una re – lectura pos moderna si se quiere, de un trabajo anterior de García “La entrada del psicoanálisis en la Argentina”. Si antes se preguntaba cómo había ingresado el psicoanálisis a la Argentina, es a partir de este nuevo libro que se pone de manifiesto que el Psicoanálisis siempre está llegando continuamente, una y otra vez.

Finalmente con respecto a los “argentinos”, Camblong señala que se ponen en escena articulaciones extravagantes de la cultura argentina. Se nombran ejemplos tales como Roberto Arlt, Bioy Casares, Vervisky, entre otros. Camblong remarcó el estilo de escritura. Señaló el cuidadoso registro bibliográfico y la intervención activa de la cita textual.
Es notable la manera de encarar los años 70, lo cual se realiza de una manera no melancólica, sino una presencia casi festiva al decir de Camblong.
El libro se estructura en tres grandes constelaciones encabezadas por citas de Piglia, Macedonio y Machado, mostrando así el cruce entre psicoanálisis y literatura.

Finalmente Camblong señaló distintos hilos conductores en el libro. Uno, es la búsqueda constante de quienes somos los argentinos. Otro, es el tema del eclecticismo. Y por último, la desautorización recíproca, la agresividad en la polémica de los grupos intelectuales argentinos.
Camblong finaliza leyendo una cita de Piglia, con la concluye remarcando que el psicoanálisis es un discurso muy argentino.
El día sábado 2 Germán García desarrolló la conferencia “Del Síntoma y del Arte”.
Comenzó presentando un esquema de las influencias literarias en Freud, para poder contextualizar su obra. Una sociedad alemana, en la época del positivismo influenciada por la Modernidad clásica. Luego en otro texto va trabajando los distintos términos claves en la obra de Freud enlazados por un sentido lógico.
Todo empieza con los juegos de la infancia, articulando así el texto freudiano de “El poeta y la fantasía”. El juego es al niño, lo que la fantasía al adulto. Ahí lo enlaza con el Complejo de Edipo y la gramática de cada uno de nosotros que es la novela familiar, que se puede rastrear en la obra “La novela familiar del neurótico”.

Posteriormente García articuló con el concepto de fantasías, para así llegar a las protofantasías. Son tres las protofantasías, que surgen como respuestas a preguntas que el sujeto se hace.
La primer pregunta es: ¿por qué deseo?, a la cual se responde con la fantasía de seducción que marca el origen de la vergüenza. Los niños no saben qué hacer con ese deseo sexual que tienen e interpretan como pueden.

La segunda pregunta es: ¿por qué hay diferencia entre los sexos?, a lo cual la respuesta es la castración. Aparece la premisa universal del falo. En el inconsciente no hay hombres ni mujeres. Porque hay diferencia sexual hay castración.
La última pregunta es: ¿de dónde vengo?, a lo cual se responde con la escena primaria.
García remarca que no hay recuerdos infantiles, sino referidos a la infancia. Hay recuerdos encubridores, dado que lo que uno dice está condensado y desplazado. Un recuerdo queda nítido y fijo porque condensa otros afectos.
García relaciona Síntoma y Fantasía:
"A la gente le gusta quejarse del síntoma, pero para poder separarse del síntoma va a tener que abandonar la satisfacción de la fantasía. Hay gente que se divierte con esto, como los escritores por el mecanismo de la sublimación. La persona que se las arregla con esa fantasía puede ser artista, sin sufrir los efectos del síntoma". García remarca que el artista es aquel que sabe jugar con la fantasía del otro.

Posteriormente abordó el concepto de chiste. En el chiste uno es escuchado más allá de lo que dice. Es distinto del sueño. El chiste es más social, uno pone en juego personajes y situaciones.
El chiste y la historia del arte muestran la circulación social del deseo.
Finalmente García culmina su disertación remitiéndose a Lacan quien sostiene que solamente por un efecto poético indirecto puede ser que la interpretación tenga una resonancia que modifique el síntoma. El analista tiene que saber que está pasando algo con la resonancia que provoca.

La disertación de García provocó muchas intervenciones y preguntas. El público muy heterogéneo se mostró animado y siguió atentamente la charla.
El evento estuvo organizado por la Asociación de Psicoanálisis de Misiones, cumpliéndose ampliamente los objetivos propuestos. A la vez permitió un enlace interesante de dos significantes que circulan en la ciudad de Posadas: el Psicoanálisis y la Cultura.-
A continuación la ponencia de Ana Camblong:
Presentación de El psicoanálisis y los debates culturales- ejemplos argentinos, de Germán García. *
Por Ana Camblong

Muchas gracias por la invitación. Con Germán tenemos una antigua conversación, intermitente, públicamente tengo que decir que siempre ha sido un amigo tan generoso en cuanto a materiales, en cuanto a estimular, a conversar, a acompañar los proyectos intelectuales, me parece que esto no aparece en el curriculum y sin embargo, es lo que humanamente permite crecer, permite que también otros puedan opinar.

Este libro que vamos a presentar creo que desde el título muestra las pasiones en continuidad del trabajo intelectual de Germán. Por un lado el campo disciplinar del psicoanálisis con su larga trayectoria y sus diferentes aportes y por otro lado el cruce perpetuo con los discursos literarios. Es decir que a Germán le interesa la literatura tanto como un lector crítico y a su vez como escritor de ficción, de ensayos, etc.

En cuanto a la otra parte del título-los debates-, también siempre lo he conocido puesto en debate, o sea involucrado en los debates culturales. Yo diría que este libro muestra al gran agitador, conversador, hacedor. Germán siempre está participando activamente de la vida cultural argentina y de otros espacios culturales, entonces siempre lo encontraremos en equipos de trabajo, dictando conferencias, escribiendo artículos, propiciando y dirigiendo revistas, animando a los grupos. Los debates culturales también dan una pista de su trabajo intelectual absolutamente destacable. Desde otro punto de vista, vemos que también hay un debatirse en sus propios conflictos, sus propias preguntas, sus propias dudas. Yo lo identifico como un gran buscador, un gran curioso, no banalmente curioso sino un investigador inquieto. Siempre he tenido esa versión de la personalidad de Germán.

No es que esté contando una biografía intelectual sino que esto lo leo en el propio texto y en el título, hay una presentación de su propia vida intelectual; esto me parece que no es casual porque esta es una investigación que realiza durante mucho tiempo con la beca Guggenheim, entonces, claro, hay un recoger redes de toda una trayectoria, toda una serie de líneas de trabajo, por lo tanto el libro me parece una conjunción de intereses, de experiencias y, bueno, después me voy a referir a la manera tan particular en que arma este trabajo.

Por supuesto que lo tomo como una relectura, como un retomar aquel viejo trabajo de La entrada del psicoanálisis en la Argentina. Yo diría: aquel trabajo puesto ahora en una mirada completamente distinta pero sin embargo retomando lo mismo. Este es uno de los aspectos paradójicos, volver a lo mismo pero diferente y además como si aquel libro setentista –después voy a hablar del tono setentista que nos atañe lamentablemente, o no sé si es tan lamentable- el tono setentista yo diría que está releído, reelaborado, reescrito, desde una mirada posmoderna. Ahora, Germán posmoderno, se permite otros juegos, hace otros cruces. Así como antes se preguntaba sobre la entrada del psicoanálisis en Argentina, ahora plantea, como nuestro querido maestro nos enseñó, el psicoanálisis siempre está llegando, es un prólogo de otro prólogo, diría don Macedonio, y así, el psicoanálisis como las demás teorías, como las modas que nos aquejan, siempre está llegando. Siempre habrá otra vuelta de tuerca en el puerto y en las pampas, y estaremos leyendo de nuevo y estaremos copiando otras teorías que vienen de allá.

Una característica del libro es el entrecruzamiento de discursos heterogéneos. La teoría, la literatura, los ensayos sociológicos, políticos, psicológicos y las revistas de la cultura de masas. Es decir, en realidad la cultura de masas está atravesando la mirada de este nuevo investigador, el gran curioso entonces es buscador de las perlitas y despliega sus hallazgos con entusiasmo.

La prosa se caracteriza por ser siempre estimulante, con un ritmo no diría zonzamente optimista, no se trata de eso, diría una prosa entusiasmada, esto también es un sesgo setentista, todavía creemos en el lenguaje. Ahí vemos su genio inteligente, su destreza lectora, la destreza lectora nos va mostrando posibilidades de articular textos que posiblemente se lean encasillados en anaqueles muy diferentes. Cruzar la revista Sur con la revista Idilio me parece genial, saludo alegremente esa iniciativa, ese artefacto de lectura me encanta. Cruzar a Ramos Mejía con Macedonio, con Freud, con Lacan, porque todo el libro está enrulado con la vuelta intermitente de Freud y Lacan. Entonces, siempre vuelven a entrar y se mezclan con lo otro que dice el título: ejemplos argentinos. Este arraigo, esta instalación en un espacio geopolítico me parece también una impronta de búsqueda, no dejamos, aún en pleno posmodernismo, de preguntarnos quiénes somos.

Finalmente, ¿qué cosas podríamos decir de esto que llamamos “los argentinos”? Los ejemplos argentinos lo que hacen es poner en escena las articulaciones extravagantes de la cultura argentina. Es decir, cómo hemos leído al sesgo, “copionamente”, entonces interpreto que este libro es el producto de un “curioso pertinente” porque logra un procedimiento válido y valioso para la cultura argentina y a la vez, “impertinente” porque camina por bordes que se dan de patadas con las instituciones, discute con las instituciones. Principalmente creo que con la universidad pero también con los discursos legitimados, muy consagrados, también con las fórmulas remanidas, p.e. un Roberto Arlt socialista, etc. Me encanta que muestre la otra cara de Roberto Arlt. Y así, de Bioy Casáres, Verbitsky y otros. Entonces, sus inventos, creo que son frutos de un curioso pertinente e impertinente a la vez.

En cuanto a los datos y la información que maneja este volumen, hay una erudición diferente respecto de trabajos anteriores, es decir, hay un registro bibliográfico muy cuidadoso, nos es que antes no haya tenido registros bibliográficos sino que aquí se percibe un sentido particular de los útiles de trabajo. Me parece que también tiene una articulación solidaria con el lector, como diciendo tomá, te muestro, te presto, fuentes muy diversas. Y esto es muy útil para cualquier intelectual que decida trabajar temas anexos o vinculados con este libro.

Ahora, tenemos que poner en escena la intervención activa de la cita textual. El manejo de la cita tiene una búsqueda estilística y a la vez tiene este sentido práctico como quien dice: Bueno, acá tenés completo el texto de lo que opinó fulano, y por otro lado no deja de rendir tributo a la cita posmoderna, es decir el reciclaje de los textos puestos en adyacencia generando y movilizando el sentido.

Las marcas tonales del texto, hay un toque paradojal en su manera de encarar, por un lado el reciclaje de procedimientos, la resignificación de las tendencias actuales pero también una presencia, no sé si está bien decir espectral, de los años ’70, que no es melancólica, es una presencia casi festiva, exultante, con el mismo espíritu de grupo, y sobre todo una búsqueda de posiciones políticas, hay ahora un revival de lo político pero a veces es lo “políticamente correcto”, en cambio aquí la política tiene su tono polémico, toma posiciones, enfrenta. Tal vez nuestra tradición pandillera, como dice Borges de los franceses, pero es claro que nosotros los argentino, sobre todo los porteños, tenemos una tradición pandillera y los debates se dan porque existe este clima de cruces discutidores.

Entonces, digamos que hay una presencia, un aura de los gloriosos y doloridos años setenta, que sobre todo se pone al comienzo del texto y al final, cuando se encaran los trabajos de Masotta.

¿Cómo está construido el libro? Tres grandes constelaciones que están encabezadas por citas, cada capítulo, cada subtítulo lleva una cita, con lo cual es un gran mosaico de citas y de intertextualidad que va armando una serie de entradas y de artefactos de lectura. O sea que hay una instalación de artefactos de lectura, y esos tres acápites de las grandes partes son citas de escritores de literatura: Piglia, Macedonio, Machado.
El texto muestra por un lado su empecinado trabajo en el psicoanálisis y por otro, su empecinado cruce con la literatura. En la distribución gana la literatura y aplaudo que así sea. La literatura gana también en la retórica de los títulos. Es decir que hay un trabajo interesante, inteligente, con los títulos que son ambiguos, alusivos, elusivos, y entre los propios títulos se puede establecer todo un juego de lectura. Por ejemplo, tomo nada más que las tres grandes entradas: Campos magnéticos, donde hay una especie de arqueología del psicoanálisis en muy diversos autores. En cambio el segundo es: Divinas palabras, en el cual vemos anudados principalmente los textos literarios. Todas las constelaciones lo que hacen es poner nombres propios y desplegar toda una heterogeneidad de géneros y discursos que van tramando el artefacto interpretativo. Las divinas palabras muestran que la literatura secular y profana, mejor dicho, en la secularización que tuvo la cultura de occidente, paradójicamente la literatura se convirtió en la palabra sacra, o lo que es lo mismo: la divinidad está depositada en los textos literarios. Está muy bien, vamos a seguir rezando a los autores de literatura. Finalmente, el último apartado es: Algunos inconcientes. Algunos inconcientes que pluraliza el inconciente, que pluraliza los personajes inconcientes y también ahí aparece el personaje emblemático: Oscar Masotta.

Un hilo conductor que encontramos en el libro es esta búsqueda de quiénes somos los argentinos. Dicha búsqueda no es una construcción terminada, al contrario yo diría que es un balbuceo intermitente, que es una puesta en escena de nuestro tartajeo intelectual y entonces yo fui sacando de todo el libro una especie de constelación que creo, Germán, estás dejando caer como al pasar algo de quiénes somos los criollos. Los criollos en primer lugar tenemos una tradición intelectual reconocible donde el mimetismo es todo un tópico. Tenemos lecturas copionas, lecturas colonizadas, modas y el estar informado es un “deber ser” del intelectual argentino. Sobre todo los de Bs. As., nosotros los de la periferia vamos un poco a la zaga, pero es una característica del intelectual, digamos rioplatense, para ser más amplios y más precisos.

El otro punto que me parece podría ser, en una vuelta de prisma, una faceta, es el eclecticismo. Es decir, en los años 70 ser ecléctico era un pecado mortal, o sea que teníamos que ser o marxistas o estructuralistas, tener una línea adoptada y una posición política clara. En cambio hoy está de moda ser ecléctico, entonces, aquel efecto argentino se recobra, como el barroco europeo actual recobra el neobarroco latinoamericano. Tal vez fuimos vanguardistas eclécticos. Entonces, también acá tenemos que anotar las hibridaciones, por ejemplo Masotta y Macedonio, podrían ser dos ejemplos de cómo leer, hibridar, mezclar, la desfachatez intelectual, el desparpajo de la escritura, la búsqueda de alternativas. En ese sentido tenemos que ver el otro punto: las traducciones. Los grandes traductores argentinos, las revistas que traducen rápidamente la moda de Europa y de los grandes centros. Entonces la traducción es para nosotros un punto de encuentro y de desencuentro. Los tipos de traducción, las grandes discusiones que se entablan en el campo de la traducción y que van a la par de la hibridación y el eclecticismo.

El otro punto es la desautorización recíproca. Es decir las capillas, las grandes logias, el gran deporte nacional que es desautorizarnos entre nosotros.- Cierta agresividad en la polémica y en la manera en que se correlacionan los grupos del campo intelectual argentino.

Para finalizar, vemos que los intelectuales son estrategas de borde, es decir, que estar pensando, leyendo, en los “arrabales últimos” como dice Borges, o “en el sur del sur” como dice Macedonio, nos coloca en lo tangencial. Eso también lo dice Masotta. Lo tangencial es, a la vez, en el borde o contra el centro, o también, a la vera de la institución. Cierta labor, Deleuze habla de “los pensadores privados”, los que no son empleados públicos, que batallan en otros espacios. Y esto tuvo una tradición muy fuerte en la Argentina, sobre todo después del golpe, me refiero a los grupos de intelectuales que sobrevivieron en las cuevas. Eso generó una estrategia y una táctica de trabajo que nos caracterizó. El gesto de desacato contra lo oficial, es también una cierta característica del intelectual argentino. Para Macedonio esto sería “la vereda de enfrente”. Borges intenta seguirlo y dice “Luna de enfrente” o sea que lo políticamente correcto siempre estará en los cielos.

Lo privado es público, dice tu libro, y me parece pertinente leer una cita: “Lo privado de Oscar Masotta es público, las intrigas de su histeria, la soltura con la que ocupo su lugar de analizante fue una verdadera provocación para la obsesión de quienes se aferraban a los ritos que les devolvía la certeza de que sí, que eran analistas y lo serían durante esa eternidad que practicaban.” Es decir que acá está, por un lado el ejemplo nacional, por otro lado está lo privado que es público, el discurso que entra en polémica con la certeza y también me parece que tendríamos que incorporar esa tensión entre lo colectivo y lo singular, que se plantea al principio del libro, el particular y la multitud.
A esta altura me parece que la figura de Martínez Estrada recogiendo nuestra persistencia en el fracaso puede ilustrarse en este breve fragmento: “Martínez Estrada puede, entonces, hablar de los argentinos como obsesivos que repiten el pasado donde la frustración y el fracaso es la persistencia de un goce, el de la barbarie”. Es decir que la vieja antinomia entre civilización y barbarie nos sigue retando y seguimos discutiendo en qué medida o porqué nosotros practicamos la barbarie intelectual para defendernos o para poder generar, instalar, arraigar un pensamiento, no un pensamiento nacional sino un pensamiento de los que vivimos aquí y hablamos así. O sea que el lenguaje en tanto discurso, sobre todo creo en tanto que humor nuestro (buen y mal humor), que también emerge en todo el libro ese toque irónico, sarcástico, socarrón, de la polémica argentina y de los intelectuales que se ríen, yo diría que no hay una risa sino una sonrisa, acerca de “lo políticamente correcto” y de “las fuentes” que sabemos transitar.

Finalmente entonces podríamos decir recurrir al acápite de Ricardo Piglia:
“Es atractivo, entonces, el psicoanálisis por que todos aspiramos a una vida intensa. En medio de nuestras vidas secularizadas y triviales nos seduce admitir que en un lugar secreto experimentamos o hemos experimentado grandes dramas. El psicoanálisis nos convoca a todos como sujetos trágicos, nos dice que hay un lugar en el que somos sujetos extraordinarios, tenemos deseos extraordinarios, luchamos contra tensiones y dramas profundísimos y esto es muy atractivo”. Por tanto el psicoanálisis será un discurso muy argentino.

Muchas gracias.

* Presentación realizada en el marco de la actividad Germán García en Posadas. Organizada por la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. Posadas, viernes 1º y sábado 2 de junio de 2007.